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El voto no basta
Corrupción y burocratismo

Gastón García Miranda

"Fox y el PAN están ante el gran reto
de su historia"
Foto: Contraluz

Aquella noche del 2 de julio, al tiempo en que observaba las prendidas y extasiadas multitudes foxistas coreando el indiscutible triunfo de su guía político, meditaba en un punto en el que muy pocos de los asistentes a la fiesta parecían reparar: "Qué cambio queremos".

Vicente Fox ganó limpiamente una elección para la cual se preparó desde hace muchos años, pero este triunfo ha marcado la culminación de una meta, mas no de todo su proyecto.

Conocemos las propuestas del Presidente electo, siendo las principales retirar el fuero a los altos funcionarios, un Pemex más rentable y menos burocrático, así como mayor impulso a la educación y a la inversión para pequeñas y medianas empresas, o "changarros" -para citar a Fox-, y la creación de un millón y medio de empleos al año.

Pero sin ánimo de aguar la fiesta a nadie, es preciso anotar que de darse el cambio como se hacen las cosas desde la administración pública será necesario emprender, desde ahora, otro muy distinto, aquel que quisiéramos experimentar para considerar que ahora sí, estamos avanzando como nación.

En gran medida, el voto que llevó a Fox al triunfo fue el de los idealistas que suponen -acaso de manera inconsciente- que al cabo de unos cuantos años éste será un país próspero, libre de corrupción y modelo de nación para todo el mundo.

No era necesaria la transición democrática para darnos cuenta que teníamos que cambiar. Independientemente del resultado de estas elecciones, los candidatos triunfadores estaban conscientes de que el electorado estaba apostándole al cambio radical.

Resulta difícil creer que un gobierno blanquiazul, por grandes y honestos esfuerzos que emprenda en la conducción del país, será capaz de cambiar prácticas ancestrales de corrupción y burocratismo, esa actitud de cientos de miles de empleados y profesionales ante un lecho de enfermo, detrás de una ventanilla, en oficinas de gobierno, en el transporte colectivo, en la obra en construcción, en una cancha de futbol o en nuestras casas.

El cambio por el que tantos millones de mexicanos apostaron no es únicamente el gubernamental, sino uno más profundo y que tardará algún tiempo en llegar.

El siguiente voto habrá de ser entonces en nuestro fuero interno, por cambiar muchos de los patrones de conducta social que nos han regido por generaciones y actuar más como sociedad y menos llevados por complejos, esos que no admiten el éxito ajeno y frenan el avance de las empresas; y ambiciones personales desmedidas de poder y riqueza.

Vicente Fox y el Partido Acción Nacional están ante el gran reto de su historia, largamente anhelado por sus creadores y militantes. Su responsabilidad histórica ha llegado y estará en ellos aprovecharla. Pero la nación en su conjunto enfrenta su propio reto: acompañar los cambios políticos por venir, con los cambios sociales que los nuevos tiempos exigen.

A principios del siglo XIX, el pueblo mexicano obtuvo su independencia, al sacudirse el yugo español de 300 años. A principios del siglo XX entendió que era tiempo de ingresar a la etapa del desarrollo social, sin la presencia de una dictadura, para lo cual se levantó en armas.

Estamos a unos años de conmemorar el centenario de la revolución mexicana y en este arranque del siglo XXI, que los mexicanos estamos decididos a vivir bajo la alternancia en el poder, bajo un nuevo modelo democrático que, siendo perfectible, demostró su capacidad de otorgarle a los electores el voto real que lleve al poder a quien la mayoría elija. La inercia histórica nos ha llevado a donde estamos, pero la página de este capítulo apenas empieza a escribirse.

A final de cuentas, ningún régimen será capaz de llevarnos al primer mundo sin la participación de la sociedad y sin programas profundos por aplicarse desde la instrucción primaria y desde la casa, planes de educación cívica que nos hagan más tolerantes y respetuosos del prójimo y de esta hermosa tierra, de esta casa de todos, que es México

Gastón García Miranda es periodista.

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