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punto de fuga

Egon Schiele
El cuerpo como vía exploratoria del alma

Rocío Cerón

Los cuerpos, frente a frente como astros feroces,
están hechos de la misma sustancia de los soles.
Octavio Paz

El sentimiento artístico, tan increíblemente cerca
está de lo sexual, de su dolor y su placer, que ambos
fenómenos no son, en rigor, sino diferentes formas
de una misma ansia y ventura.
Rainer Maria Rilke

 

Two Women, 1915

El cuerpo ha sido tema y punto de partida de una inmensa mayoría de la pintura creada en todas las épocas, desde el dibujo académico, pasando por casi cualquier ismo (cubismo -Picasso-, fauvismo -Gauguin-) hasta algunos ejemplos del arte abstracto como sería el caso de la obra de Roberto Matta. El cuerpo, la piel, son elementos desde los cuales nos reconocemos, es decir, una silueta, una extremidad son evocaciones de una carnalidad colectiva, de una presencia epidérmica que, aun con rostro, es capaz de desdoblarse y ser múltiple. La desnudez implica transparencia, significa dejar a la mirada del otro traspasar nuestras polisémicas máscaras: estar desnudo es ser uno mismo y, paradójicamente, es metamorfosearse en cualquiera, el Yo expuesto es en realidad el reflejo de aquel que lo mira.

Egon Schiele (1890-1918) dibujante y pintor austriaco, fue un excelso buscador de la esencia del cuerpo y su vinculación con el alma. Su relación con el cuerpo femenino se dio desde que era muy joven (su hermana Gerti fue su primera modelo) y la mirada sobre el cuerpo masculino la halló de primera mano: los autorretratos de Schiele son ya un clásico del arte erótico. A partir del conocimiento de los contornos, formas y curvas, el artista comenzó a indagar la condición humana a través de la visibilidad que le permitía el espejo de los cuerpos. Precoz dibujante (sus dibujos de la estación de trenes de Tulln -lugar donde nació- fueron realizados cuando sólo tenía diez años), su entrada a la Academia de Bellas Artes de Viena no se hizo esperar, a los 16 años ya había sido aceptado. Al no encontrar en el estilo clásico interés alguno, Schiele buscó nuevos paradigmas pictóricos, los cuales encontró en la obra de Gustav Klimt, el cual representó una influencia decisiva en su búsqueda estética. A partir del encuentro con dicho pintor, Schiele se entrega a una afanosa indagación del poder de la línea. Mientras los cuadros de Klimt son extremadamente recargados, ornamentados y con texturas semejantes a las del mosaico, la obra de Schiele se caracteriza por una austeridad en los fondos y, en la mayoría de los casos, también de una economía cromática, razones que le valieron encontrar un particular discurso plástico alejado de la tutoría de Klimt.

Dueño de un espíritu turbulento y poseedor de una aguda mirada, el tratamiento que les dio a sus figuras -líneas tortuosas, nunca rectas, posturas forzadas, diestro manejo del claroscuro y gestos exagerados- creó una obra en la cual se refleja el desasosiego, la vulnerabilidad y el carácter efímero del cuerpo y las personas. Sobre el papel, Schiele no sólo dibujó la identidad de sus retratados, al develarlos los cargó de la posibilidad de ser meros objetos, encarnaciones arquetípicas, deidades carnales. Las contorsiones en la línea (y la manera de exponer los cuerpos) provocan en el espectador por una parte un sentimiento de voluptuosidad, de erotismo acendrado, de estar mirando el gozo de la carne por la carne y, por otro lado, crea una sensación de estar mirando figuras fantasmales, etéreas, como si estuvieran siendo permanentemente carcomidas por el paso del tiempo. En la obra de Schiele hay ímpetu por el contorno pero no por la substancia que compone (que soporta, que llena) la figura. Las líneas que perfilan los cuerpos son la parte compositiva más importante, el trazo de Schiele parece siempre estar estremeciéndose, violentándose. En algunos dibujos hay líneas inconclusas, espacios blancos, huecos, donde un trazo sugiere y omite la integridad del objeto para, en su ausencia, sugerirlo al espectador. Schiele delimitó en un perfecto equilibrio el efecto expresivo de la línea y la fuerza evocadora del color.

Female Nude, 1910

Voyeurista y apasionado del desnudo, Egon más que dibujar pieles retrató almas. La intensidad emocional existente en sus obras, la búsqueda de respuestas a su libido insaciable y siempre asombrada, su dimensión del cuerpo como objeto lascivo pero inquietantemente atormentado nos han legado una manera de mirar donde el centro erótico (vital) y su propio sentido perecedero (mortal) son los genitales. Vulvas, nalgas, imágenes de onanismo (recuérdese el autorretrato Eros, 1911), falos, se abren para mostrarnos ambientes álmicos. A partir de los paisajes epidérmicos, Schiele simboliza distintos estados de la condición humana, sobre todo los de melancolía, decadencia y muerte, porque el cuerpo es el espacio donde la vida brota, florece y se marchita. Entre los vellos púbicos, entre los cuerpos en el acto sexual, entre imaginación y manos en la masturbación se gesta el entramado entre alma y cuerpo.

Egon Schiele reconoció que el deseo y el descubrimiento de la vulnerabilidad humana eran su mejor material de trabajo, para buscar las profundidades del espíritu no tuvo que ir muy lejos, la carne lo dice todo. Sus personajes son personas anónimas porque a través de la mano de Schiele han perdido su nombre para materializarse en iconos emocionales. La belleza de los dibujos de Egon no se encuentra en la estética clásica griega, sus imágenes (a pesar de cierta "fealdad" que las caracteriza) son bellas porque nos restituyen la capacidad de sentirnos, de volver los ojos a los sentidos. Sexualidad es pensamiento, ningún cuerpo es sólo cuerpo, la carne y el ser son signos que forman historias, rostros creados de un enjambre de perfiles y apellidos. Si el cuerpo es participación, el alma es sustancia que permite la urdimbre, y de las ruinas espirituales (Schiele lo sabía) surgen las grietas de donde provendrá la obra de arte. Schiele murió de gripe española cuando sólo contaba con 28 años, su producción abarca aproximadamente tres mil dibujos y 300 pinturas

Rocío Cerón (ciudad de México, 1972), poeta y ensayista. Poemas suyos han aparecido en las revistas Biblioteca de México, Casa del Tiempo, Periódico de Poesía, Origina y en los suplementos "El Angel" del diario Reforma y "Crónica Dominical". Correo: uraniarc@yahoo.com

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