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¿Y la brújula del PRI?
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la granja


Raúl Trejo Delarbre

1 Con adjetivos

Foto: Antonio Oropeza

Naufragio, derrumbe, cataclismo: a la catástrofe del PRI se le han adjudicado muchos de los adjetivos calamitosos de los cuales dispone el fructífero léxico castellano.

El ramalazo no ha sido para menos. Aunque muchos lo hayan anticipado e incluso aunque lo hubiésemos deseado desde hace tanto tiempo, el desplazamiento del partido que ha gobernado a nuestro país desde hace 71 años modifica las coordenadas políticas y abre un escenario nuevo, aún incierto.

Los calificativos para ese panorama también los hemos aprovechado alegremente en estos días: inédito, insólito, inusitado, han sido apellidos de ocasión para el nuevo contexto mexicano.

Evidentemente, las cosas están cambiando en la política de este país nuestro. Pero además de describirlas con epítetos capaces de comunicar nuestra estupefacción, ha sido difícil discutir esta situación nueva y, más aún, esbozar la ruta por donde marchará el México gobernado por Vicente Fox.

Nuestra democracia, a diferencia de aquella cuestionada y célebre tesis de Enrique Krauze, habrá de tener adjetivos. Pero todavía no sabemos cuáles.

 

2 Deslealtades

Foto: Octavio Nava/Ave

Después del 2 de julio presenciamos las primeras reacciones tanto en el universo priista, devastado por el golpe histórico, como en el circuito de quienes ahora ejercerán el poder.

La desolación en el PRI fue tan gráfica como intensa. Más allá de los rostros desencajados, las señales del deterioro se advirtieron en la ausencia de línea e incluso de dirigentes identificables al menos durante los primeros ocho días después de las elecciones. Oficinas vacías, teléfonos sin contestar, militantes sin rumbo y, sobre todo, una extendida sensación de orfandad acompañaron a la debacle priista.

No todos se dejaron dominar por la sensación de derrota pero en algunos casos, en contraste con el abatimiento de muchos, se advirtió un impúdico oportunismo. Viejos líderes a quienes no se vio casi para nada durante la campaña presidencial hicieron acto de presencia en busca de las posiciones que, aparentemente, quedaban disponibles ante la anunciada salida de los principales dirigentes del PRI. Las renuncias inicialmente presentadas, sin embargo, quedaron pospuestas hasta que haya consenso entre los grupos de ese partido.

Puyas y quejas definieron a los primeros días de la nueva e incierta época del PRI. La ausencia de rumbo claro y la ferocidad de unos contra otros confirmó antes que nada que ése, dista de ser un partido político. No sólo carece de proyecto, sino antes que nada de una trama suficiente de lealtades y convicciones capaces de mantenerlo cohesionado.

 

3 Deliberación

Roberto Madrazo
Foto: Octavio Nava/Ave

En medio de la disputa interna y la confusión, las certezas en el PRI eran pocas. Quién sabe en qué se ocupaban los dirigentes del partido y de la campaña presidencial, porque ni se les veía en público ni se advertía que estuviesen trabajando para rearticular a ese partido.

Hacia el fin de semana se conoció la propuesta del gobernador de Tabasco para que el PRI tenga un periodo de deliberaciones hacia una asamblea nacional dentro de tres meses y, luego, la elección de una nueva dirigencia.

La iniciativa de Roberto Madrazo no es especialmente ingeniosa, pero en medio de la barahúnda que se apoderaba de ese partido ofreció alguna certeza y sobre todo una opción de rumbo, en lo inmediato, para los priistas. Llama la atención que la dirigencia nacional de ese partido no haya sido capaz de hacer una propuesta así de precisa.

El PRI, con uno u otro método, tendrá que hacer un esfuerzo de reflexión. Cuando esa deliberación ocurra, será preciso que los grupos hasta ahora interesados en participar de la administración, o de la sobrevivencia de ese partido, digan con qué tipo de política quieren comprometerse.

Hasta ahora la escasa especulación entre los priistas, después del veredicto electoral de los ciudadanos, se ha producido alrededor de las formas y, si acaso, los nombres para el cambio en su partido. Esos serían ajustes solamente cosméticos.

La discusión que a ese partido le sigue haciendo falta es de opciones ideológicas y programáticas. Si llega a producirse, no será sencilla porque, antes que nada los priistas, igual que los miembros de otros partidos, tienen que hacer un diagnóstico de la situación política que tendremos ahora. Y las coordenadas de ese nuevo contexto siguen sin estar claramente definidas.

 

4 Los ganadores

Adolfo Aguilar Zinser y Jorge G. Castañeda
Foto: Antonio Nava/Ave

Tan intenso como el sufrimiento de los priistas era el alborozo en el grupo que ganó las elecciones. Del grupo hemos escrito: no del partido.

Con la derrota de Labastida, el gran perdedor fue un partido de gran historia e influencia políticas.

En cambio, la victoria de Fox fue el triunfo de un grupo muy pequeño, integrado por sus colaboradores, amigos y aliados más cercanos pero es difícil afirmar, con toda certeza, que haya sido el triunfo del partido político que lo respaldó.

Es evidente que el PRI fue derrotado. Pero no lo es tanto que el PAN haya triunfado.

Desde luego, en el terreno de las formas Acción Nacional puede ufanarse de haber ganado la Presidencia de la República, logrando una hazaña histórica y por la cual sus militantes se empeñaron durante intensas y difíciles décadas. Gracias a ello, entre otros factores, tienen una enorme presencia en la nueva composición del Congreso.

Sin embargo, el próximo Presidente de la República se apresuró a deslindarse del partido que lo llevó a ganar las elecciones.

En términos institucionales es pertinente que Fox se declare mandatario para toda la sociedad y no al servicio de un partido. Pero más que ofrecer esa demostración de apertura, el nuevo Presidente ha querido poner distancia respecto del PAN.

 

5 Administración

Foto: Raúl Ramírez Martínez

Si Fox tuviese un claro proyecto de gobierno que hubiese resultado de una alianza entre distintos segmentos del universo político y de la sociedad, sería explicable el marginamiento de su partido.

Hasta ahora, no sólo no cuenta con esa estrategia sino que incluso quiere prescindir del PAN para la selección de su equipo de gobierno. La designación de sus secretarios de Estado es, desde luego, atribución del Presidente.

Pero cuando sus colaboradores más cercanos anuncian que los principales funcionarios del próximo gobierno serán propuestos por una empresa de selección de personal, no solamente estamos ante el desplazamiento de la política por la administración. También estamos ante el marginamiento del PAN

 

Correo: rtrejo@etcetera.com.mx

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