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primera plana La insidia, según Díaz Redondo
Marco Levario Turcott
En varias ocasiones advertimos sobre algunos matutinos que ofrecieron una tendencia editorial que, durante todo el proceso electoral, apoyó enfáticamente a Francisco Labastida Ochoa y que, más aún, criticó duro a Vicente Fox Quesada. Es obvio: los profesionales de la comunicación son personas de carne y hueso con preferencias, aversiones e intereses y eso determina su visión de los hechos. Aceptamos sin ingenuidad, aunque también sin cinismo, que no existe, ni puede ni debe existir, imparcialidad frente a los acontecimientos. Nada más imaginando por un instante que eso fuera posible, estaríamos regresando a la uniformidad de los titulares, cuando antaño el servilismo de la prensa permitía que la nota se determinara fuera de las mesas de redacción. Cada punto de vista constata y configura la libertad y la pluralidad que ahora presenciamos, pero los profesionales de la comunicación atraviesan por malos momentos cuando anteponen sus juicios a la calidad de la información y, entonces, incurren en excesos o distorsiones informativas. Pongamos un ejemplo. El rumor y la noticia Precisamente cuando en el país se festejó la libertad de prensa, el pasado 7 de junio, Excélsior publicó un documento con llamado desde sus ocho columnas: Lista de amigos y empresas que financian la campaña de Fox, dice el titular principal puesto con una intención evidente y dando veracidad a un legajo anónimo, sin que el reportero Manuel Rojas Cruz hubiera reparado en verificar su autenticidad, preguntando a las personas involucradas. Los directivos de Excélsior tenían diferencias con Vicente Fox y se prestaron a difundir un infundio. "Quien transforma el rumor en noticia atenta contra sus lectores". La frase puesta entre comillas es una convicción que dicen tener los editores de Excélsior y por eso la publican diario. No obstante, con la propalación de ese documento, el rotativo no sólo atentó contra su público, lo hizo también contra las personas involucradas. La intención del autonombrado "periódico de la vida nacional" era denostar a Vicente Fox en favor del abanderado del PRI y ufanarse de ello, como ocurrió con la nota del 8 de junio, donde Excélsior reseña el encuentro que Regino Díaz Redondo, director del diario, y Vicente Fox tuvieron, en el marco de la comida anual de directivos y periodistas a propósito del día de la libertad de prensa. La reseña informó que ninguna de las dos personas se saludó -como si ésa fuera una actitud plausible- y fue muy crítica del entonces candidato. Pasa, la vida pasa Con esa insidia periodística llegamos al 2 de julio. Vicente Fox Quesada ganó las elecciones y así lo informó Excélsior en sus ocho columnas: Triunfó Vicente Fox; el presidente Zedillo lo reconoció. El martes 4, en la portada, hay un artículo titulado "La insidia, cuna de canallas", donde Díaz Redondo escribe sobre el resultado electoral y sobre las críticas que se le hicieron a Excélsior. De lo primero dice que al "PRI se le podía haber dado la última oportunidad. Estoy seguro que Labastida hubiera hecho cambios de fondo (...) A pocos convenció el cambio con rumbo. Las gentes se inclinaron simplemente por el cambio a secas (...) Excélsior reconoce que su política editorial durante los meses de campaña fue labastidista (...) Ni estuvimos forzados por intereses personales ni por presiones políticas y económicas". En referencia a las críticas de las que fue objeto Excélsior, Regino Díaz Redondo escribe que "hemos sido siempre y lo seremos el centro de la atención y del ataque artero de los que hace un cuarto de siglo han sido nuestros enemigos gratuitos, de los frustrados que salieron del periódico por una decisión mayoritaria de los cooperativistas, de los que llenos de rencores y frustraciones no pierden oportunidad para atacar con deducciones especulativas y deshonestas, con envidia y con anónimos". No hace falta mucha sagacidad para saber que el director de ese periódico refiere a los directivos de Proceso; tampoco se necesita mucho para entender que, enseguida, alude a La Jornada cuando Regino Díaz aborda "los rumores" que aseguran su salida de Excélsior. Rumores sobre ese periódico los ha habido desde hace varios meses e incluso años a la fecha. Lo destacado en esta ocasión es que el director de Excélsior ahora quiere quedar bien con Vicente Fox. Regino Díaz afirma que a partir del 2 de julio Excélsior no será "un periódico de oposición porque esto es ir en contra del país". Cuna de adjetivos El texto es profuso en adjetivos. Pero si algo le falta es autocrítica para hacerse cargo de los excesos y las distorsiones informativas en que Excélsior incurrió. También le falta consecuencia a Díaz Redondo, porque habiendo sido opositor de Fox ahora dice que su periódico no lo será "para no perjudicar al país". Que sea menos. No hay un diario que tenga una influencia tal para que, siendo opositor, pudiera perjudicar al país. Pero más allá de ese desplante el asunto de fondo es por qué es malo ser de oposición. Triste sería que una vez electo Fox , a los editores se les olvide que fueron labastidistas. Excélsior es un diario que, sobre todo cada seis años, ha padecido de amnesia. Al menos desde que el autor de esta columna tiene memoria, sus editores siempre han apoyado al Presidente en turno con un enorme caudal de adjetivos, mientras que al saliente lo critican con una ferocidad digna de mejores causas. Recientemente lo hicieron con Salinas de Gortari, a quien como mandatario lo consideraron casi un ser perfecto, pero que una vez saliendo lo tildaron de ser el personaje causante de todos los males, mientras aplaudían a Zedillo. Quién sabe qué harán ahora los editores de ese periódico con el Presidente que dejará el cargo el 1 de diciembre. Ahora es un hecho que Excélsior ha sabido ser opositor frente a los que no tienen poder. ¿Será entonces el nuevo aliado de Fox? ¿En beneficio del país? Marco Levario Turcott es subdirector de etcétera. Correo: mlevario@etcetera.com.mx |
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