![]() |
el país | el mundo | dinero | columnas |
| gente | ciberia | medios | conversación | |
| mañana | tianguis | textos | libros | |
| cultura | espectáculos | etcétera | ||
|
conversación |
||||||||||
|
|
"Si al país se le deshacen sus partidos, La borrachera de los cambios, típica de la alternancia No estamos forzosamente en un proceso de derechización Bizantino, discutir si ya terminó, o no, la transición Democracia Social contribuirá a que haya acuerdos Marco Levario Turcott/Gilberto Rincón Gallardo
La entrevista ocurre en la mañana del 6 de julio en el Hotel Fiesta Palace de la ciudad de México. Gilberto Rincón Gallardo pide jugo de nopal y unos huevos revueltos a los que casi les vacía toda la salsa. Luego de algunos instantes, decide asegurarse que su comida esté realmente picante, por lo que le agrega otra generosa porción de salsa roja. Y listo. Contra lo que pudiera pensarse, Rincón Gallardo no está enchilado sino sereno y, como siempre, preciso en las ideas. Afirma que es de la mayor importancia mantener e incrementar la solidez de los partidos, para no abrirle paso a un nuevo Fujimori. El riesgo de una involución autoritaria no se evita esperando a ver qué es lo que ofrece el nuevo Presidente. Debe actuarse ya, dice el dirigente de Democracia Social, haciendo política para evitar que se instalen otra vez los viejos mecanismos de control y para promover una serie sucesiva de reformas tendientes a fortalecer la democracia. Voto y castigo ¿Cómo puede explicarse el resultado electoral del 2 de julio? El voto fue atraído por una polarización entre los dos candidatos presidenciales punteros, y eso definió todo lo demás. Espero que ésta sea la última vez que ocurre, pero el domingo pasado la gente votó por un presidencialismo. Cuando hablo del presidencialismo me estoy refiriendo a la cultura del mexicano, a sus excesos, que es la manera como se refleja la centralización del poder. No aludo al sistema presidencial. El presidencialismo por el que votó la gente es la delegación en una persona para que ésta siga la ruta. Hay motivos para decir que ésta es la última vez que ocurre eso, por lo menos hay que luchar para que así sea. Es posible que el voto empiece a pensar en el conjunto del sistema: el papel del Congreso de la Unión en el establecimiento de un sistema presidencial con límites claros y atribuciones constitucionales precisas, que no tenga una sola facultad metaconstitucional más. Pero, por ahora, la gente votó por un poder centralizado, un Presidente fuerte. En las campañas electorales predominaron las ofertas mesiánicas, que recargaron en un solo hombre el mérito de un estado de cosas más favorable para el país. Personalizada, más que mesiánica, aunque las campañas sí tuvieron un tono de salvador de la patria. La contienda fue personalizada. Pero sobre todo generó una polarización y puso de relieve el voto de castigo. Entonces, la primera característica de estas elecciones es que se concentraron esencialmente en un voto presidencialista, la segunda es que ésta fue dirimida por el voto de castigo. En realidad, una gran parte de los ciudadanos que sufragaron estaba votando porque el PRI saliera de Palacio Nacional, para usar la frase que tanto se repitió. Esa fue su motivación principal: lograr la alternancia -que saliera uno y entrara otro- para terminar con los más de 70 años de predominancia de un solo partido. El voto de castigo tiene muchas razones de ser y una de ellas es que, paradójicamente, en todos los sectores de la sociedad mexicana se manifiestan los vicios de un poder prolongado. Y eso caló. La gente votó para que saliera el PRI y para eso había necesidad de votar por Fox, no había otra forma de ejercer ese castigo. Eso es el núcleo fundamental para entender por qué se voto así. Documentemos la polarización. El 80% de los votos está en dos candidatos: Francisco Labastida y Vicente Fox. Son 37% y 43%, respectivamente. El siguiente en las preferencias es Cuauhtémoc Cárdenas -que está cerca de 17%- y que fue él mismo víctima de la propia polarización. Creo que fue muy notable el repunte que el candidato presidencial del PRD tuvo en los últimos meses. El ascenso fue importante, aunque parece que a la hora de los votos el repunte se frenó. En estas elecciones se dio la característica de que, apenas un día antes de la elección, se dijera que había diez millones de habitantes que se decían indecisos. Por razones obvias, ahora sabemos que no eran indecisos, sino que en realidad eran personas que tenían decidido su voto y no habían querido decirlo. Puede ser que una parte se hubiera abstenido y otra sufragado por los demás partidos, incluso por el PRI. Eso es muy difícil saberlo. Pero, sin duda, la mayoría de esos diez millones de ciudadanos se fue con Vicente Fox. Impedir que el foxismo reproduzca viejos mecanismos ¿Por qué con Fox? ¿Ese es un síntoma de moral conservadora o, si todavía se permiten los términos, un signo de "derechización" del país? No. Creo que darle una calificación a ese voto es un artificio, no hay manera de hacerlo. Cuando hay un voto de castigo es eso y nada más: decisión de castigar a uno para que no llegue a la Presidencia. ¿Cuál es la parte positiva de esto? No es fácil saberlo, por una razón: lo que ahora tenemos es alternancia, y punto. Pero la alternancia en sí misma no es garantía de nada. Y lo demás está por verse. ¿Hay riesgos de una involución autoritaria? Sí hay, pero no es algo fatal. Es una realidad sí, pero en ésta se pone en juego la concurrencia de las fuerzas políticas. El asunto es más complejo como para que intente resolverse con los instrumentos de la mercadotecnia (imagínate, si eso ocurriera ya no sabríamos lo que nos espera). Creo que la tarea de todas las fuerzas políticas del país que no están en el gobierno debe ser impedir que Acción Nacional y el foxismo se conviertan en reproductores de los viejos mecanismos de control. Quien no vea ese riesgo, no conoce las inercias del poder. Es posible que en el panismo no existan intenciones autoritarias -no sé si en el foxismo ocurra lo mismo-. Pero la inercia del poder empieza a operar de inmediato y, por eso, creo que debemos impedir que el PAN y el foxismo se conviertan en esos reproductores de los mecanismos de control que son la base de los sistemas autoritarios. ¿Cómo intentará el foxismo materializar el cambio del que tanto habló? No hay posibilidades ahora de hacer una proyección, porque lo que ahora tenemos es un conjunto de variables en su propia conducta que sí acusan inconsistencia. Lo mismo puede ser que encuentren algunas salidas estupendas que otras pésimas. No tenemos forma de balancear proyectos porque no están claros, engarzados ni articulados. Un conjunto de propuestas desarticuladas y contradictorias no nos pueden dar ahora la medida de lo que va a hacer el foxismo. Por lo pronto, generó un estado de ánimo, una sensación de cambio, aunque etérea, actuante y efectiva en términos electorales. Puede ser que haya en este momento algo típico en la alternancia y es la borrachera de los cambios. En ese sentido, ¿cuál podría ser la cruda? Ahí está el problema si es que nos encontramos con que las expectativas creadas empiezan a no coincidir con las metas posibles. Vendría el desencanto. Esa es una ecuación que no tiene vuelta de hoja. Creo que independientemente de borracheras o estados de ánimo, lo fundamental es cómo se van a comportar las fuerzas políticas, en éstas se encuentra la responsabilidad primordial. Digo, de manera primordial, aunque no únicamente esas fuerzas que no están con el gobierno serán decisivas. La responsabilidad, como ya he dicho, también le corresponde a partidos como Acción Nacional. Para hablar claro: en México se necesita hacer real la pluralidad política. Esta existe, pero no va a poderse hacer real mientras no salgan a flote con claridad las identidades partidarias. Porque en una campaña puede funcionar la popularidad de una personalidad, aunque ésta sea fabricada por la mercadotecnia, pero tiene límites. Además, los partidos ya no pueden manejarse con caudillos. En ningún caso. Por eso van a tener que ponerse en juego definiciones ideológicas y políticas; se necesitan definiciones frente al foxismo y frente al próximo Presidente de la República. El PAN no va a poder resolver al estilo del PRI sus ejes de cohesión con el poder en las manos. Si lo va a hacer, pues de una vez que sepa que nos está repitiendo la historia. Y si ese es el caso, nosotros debemos impedirlo. Si el panismo, en vez de identidad y definiciones toma como eje de cohesión el poder, las cosas están en un riesgo muy grande. Y la oposición tiene que ser, entonces, muy dura. Si el panismo toma su ubicación, y hablo de ideologías -en el sentido real- no estamos pensando en ideologías que tienen dogmas o paradigmas. No. Hablo de la ideología como la visión que uno tiene de la sociedad, de sus movimientos, de sus tendencias y de hacia dónde deben ir esas tendencias. Para eso se necesita un marco de convivencia democrática que abarque a todos. Si vamos a esperar a que el nuevo Presidente nos dé las cosas, los riesgos son mayores. La doble alma del PRI ¿Cuál sería el papel que podríamos esperar del PRI?
El PRI tiene que buscar su refundación a partir de que sus militantes sean plenamente conscientes de que se acabó el eje de cohesión: el poder que tuvieron. Y que el único sustituto de eso es su identidad. El PRI ya no podrá manejarse con esas ideologías que no le sirven, aunque antes no le importara que no le sirvieran, porque no había manera de traducirlas en nada. Por eso eran las dos almas del PRI: una era la del gobierno, que se traducía en un conjunto de medidas y resultados que no eran coincidentes con el programa del partido. Si a una persona con cordura y conciencia le preguntan qué es el nacionalismo revolucionario, lo menos que te puede responder es que eso es un bagazo de la vieja ideología sin manera de concretarse. Ahora el PRI no tiene el poder que le daba cohesión. Si piensa que va a hacerlo a través de 20 gobernadores es insuficiente, aunque sea cierto que tiene más el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece. Sí, porque el PRI tiene mucho, pero eso puede llegar a ser un conjunto de canicas que se rieguen por todas partes y no hay forma de colocarlas todas en una contención. Las canicas sueltas pueden hacernos resbalar a todos y quién sabe cuál sea la dimensión del trancazo. Claro que sí. Y es que el PRI tiene una gran importancia. No desconozcamos esa realidad. Por ello, ese partido requiere de una cohesión que lo pueda mantener como actor relevante de la política. Además se necesita. Si al país se le deshacen los partidos, estaría abriéndose camino a un Fujimori que, además, no tendría necesidad de disolver el Parlamento. Es lo peor que nos pudiera pasar, por eso, la tarea más importante ahora está en los partidos. Insisto, si los partidos se ponen a esperar a ver qué instrumenta Fox, recibiremos la misma medicina de siempre. Hay que establecer una barrera de casamatas que es el sistema de partidos como una forma indispensable para sostener el sistema democrático. Fox desde arriba no lo garantiza. Lo único que haría es reciclar las viejas realidades. En esa delimitación de responsabilidades, ¿cuáles son las que tiene el Partido de la Revolución Democrática? Las mismas responsabilidades que los demás. El PRD necesita hacer sus propias definiciones, está necesitado de identidad. El caudillismo es uno de los problemas que debe atender pues, como vimos, se desenvolvió en una contienda en la que finalmente se dio una expresión personalizada de la campaña electoral. Pero ahora tuvo menos votos el candidato a la Presidencia por el PRD que la lista de sus candidatos a diputados. Eso es muy sintomático, primero, que el voto polarizado jaló, el voto útil pues, contra el que tanto luchamos pero fue el que pesó; el voto de castigo. Eso le quitó votos al candidato del PRD. Y eso va en conjunto: continuar jugando a una política personalizada es un callejón sin salida que no se sostiene con nada. Por eso, lo mejor es que los partidos se fortalezcan sobre la base de sus propios ejes de cohesión. No hay nada más erróneo que decir: la ideología pasó a la historia, que ya no hay izquierdas ni derechas. Ese es un error con muy mal rumbo, es falso y lo único que hace es colocar a las personalidades por arriba. Retos de las izquierdas ¿Y en todo este escenario dónde queda la izquierda? Las izquierdas. Ahora vamos a tener que hablar de aquí en adelante, de las izquierdas. Por ejemplo, cuando hablan de Democracia Social como el resultado de una ruptura yo, 20 mil veces, les digo que ¡no! 90% de sus miembros nunca había participado en un partido político. ¿Ruptura con qué? Eso es no dar crédito a que se forme una fuerza nueva porque piense en horizontes distintos, en espacios diferentes y entonces concluir que no tiene derecho a existir. El de esta izquierda es un esfuerzo para abrir un nuevo espacio exponiendo frente a los demás sus propias diferencias, porque si éstas no están claras, nada puede moverse. Si las diferencias son entre Cuauhtémoc y Fox como personas, nos quedaremos en el pasmo. El ciudadano debe saber que "éste piensa así y aquél propone esto otro y entonces es distinto de los demás". La definición de identidades es la base para los acuerdos que pueden y deben generarse entre los partidos. Pero no estamos pensando en esos partidos chicos que serán parte del Congreso. Esos siempre viven con el deseo de ser pequeños porque eso les representa un buen negocio, de una u otra forma ésos siempre estarán en subasta, sobreviviendo, aliándose a otros, sin identidad propia. Esa es una deformación del sistema de partidos. Mientras que los esfuerzos propios están claramente proyectados y tienen una razón de ser, hay una cantidad de barreras muy pesadas. Eso parte de que en una polarización, quienes no se pegaron a los polos tuvieron que sufrir el latigazo del voto de castigo. Esas son condiciones extraordinariamente difíciles para la izquierda o las izquierdas si se prefiere. ¿Del acoso al que estuvo sujeta durante muchos años, particularmente en la década de los 60 y 70, estaremos pasando a otro tipo de acoso que es el aislamiento en el cual se encuentra? Ese es un tema muy importante y creo que será un tema de discusión fuerte en Democracia Social. Nosotros hemos sentido todo el peso de la intolerancia que se generó en esta campaña. Sin duda alguna, las tesis del voto útil, la polarización y el castigo traen intolerancia. Primero porque el voto de castigo es un voto negativo y quien no está contra eso es sospechoso de estar con eso. Se genera un clima de intolerancia donde a otras opciones no le reconocen el derecho a ser. Se ve como si estuvieran estorbando al camino del voto útil. Si este clima continúa, entonces el ejercicio de los derechos se va a dificultar más. Sí, vivimos en un clima complicado, yo no le llamaría de acoso, no quiero exagerar. No es cualquier cosa que hayamos pasado toda la campaña recibiendo la calumnia, sin la menor base, de servir al gobierno. ¿Por qué? Porque no estuvimos de acuerdo jamás con Fox ni con Cárdenas. Eso, al principio, fue visto como algo inocuo, pero en la medida en que logramos el ascenso empezamos a sentir la intolerancia. La intolerancia tiene hijas, y una de ellas se llama calumnia. Y lo sentimos, pero a fin de cuentas eso forma parte de las élites, no todas, por lo menos de algunas élites políticas y, claro, trasciende por los medios. Pero una respuesta ciudadana no está basada en eso; eso viene de las entrañas de la clase política. Quizá haya discusión en el partido sobre eso, ver qué tanto no afectó; pero creo que nos perjudicó más el efecto que sufrimos por el voto útil. Pienso que la marginalidad en un sistema autoritario que todo lo controla es una especie de valor testimonial, pero lo reconoce la gente aunque no tenga mayores posibilidades. He pasado mucho tiempo en lo que son organizaciones marginales, en el esfuerzo de brincar esa línea que nos tiene al margen y la hemos brincado, aunque luego nos hayan vuelto para atrás. Pero debo decir que si no hay autoritarismo y lo que se expresa es un movimiento democrático de fuerzas, la marginalidad es imperdonable. No tienes espacio y no tienes reconocimiento. Por eso tenemos que discutir, a pesar de que tenemos pocas dimensiones, estamos muy lejos de los otros partidos que tú los ves como un bonsai y están muy a gusto. Muy a gusto sí, porque ellos pensaron ¿a quién le dan PAN que llore? Sí. El bonsai se ve muy bien y, además, no te estorba, no crece. Y te lo digo con una figura bonita, porque el bonsai es bonito y lo otro sí es un estorbo. Nosotros no podemos tener complejo de minoría porque hay condiciones para no serlo; para que mantengamos el ascenso, con o sin registro. Si tenemos 700 mil votos de personas que eligieron una opción que no iba a ganar y votaron por identificarse con el partido, esos votos tienen una motivación muy clara, a diferencia de otros que recibieron la del castigo, además te coloca en una posición que no sabes si es con el voto de castigo se está expresando un cambio conservador o progresista. Me encontré a una persona, y perdona la digresión pero me llamó mucho la atención. Una señora amiga mía de clase media, me decía que al país le urgía un cambio. Le dije que sí hay cambios debes entender que perderás algunos privilegios. Vamos a suponer que el empleo crezca y en el país se acabe el trabajo doméstico y ya no vas a tener sirvienta. Ah no, no, no, me dijo ella, "yo no me refiero a esos cambios. Lo que quiero es sacar al PRI". Esa es una imagen de un cambio conservador, que debe haber muchas. Yo en ese momento hice referencia a un privilegio muy menor, pero real. Los cambios implican reducir privilegios, sin que con esto hagamos referencia a expropiaciones o algo por el estilo. No estamos hablando de eso. Hay un buen sector de ésos que votaron el cambio, que en realidad no quieren el cambio. Pero quieren pegarle al PRI porque están hasta la coronilla de ese partido.
No soy pesimista ni coincido con aquellos que han escrito que ya estamos en la derechización del país. Esto dependerá de muchas cosas. Depende de si logramos o no que el sistema de partidos y las demás organizaciones se fortalezcan. La derrota del PRI tiene a corto plazo grandes ventajas. El sindicalismo corporativo encamisado de toda la vida va a pasar por etapas de agotamiento. El viejo sindicalismo corporativo está en agonía porque también su eje de cohesión era el poder. Ya hubo un líder sindical que se puso a las órdenes de Vicente Fox. Ahí está el riesgo del reciclaje de los viejos mecanismos del corporativismo. Eso puede pasar y creo que Fox no le va a decir que no. Por eso puede y debe abrirse el campo para un sindicalismo libre y democrático. No digo al estilo europeo, porque luego los maestros brincan un poco. Me refiero a un sentido más general, pero más propio. Sindicalismo auténtico; el sindicalismo blanco existe y puede avanzar. Se abre una expectativa para sindicatos fuertes. Es indispensable que el sindicalismo juegue un papel muy importante. Y también las organizaciones campesinas, estoy pensando en esa sociedad que ya se organizó y es la que tiene que ponerse en este momento en juego. No forzosamente estamos en un proceso de derechización. Dependerá de muchas cosas. El nuevo Presidente de la República tiene las características que hemos señalado, es decir, que sea populista de derecha -porque si se lo dijimos cuando candidato no vamos ahora a decir que ahora él sea otra cosa, él sí está dentro de la característica de la derecha populista, como candidato y como Presidente-. Pero está frente a un escenario social y político que no puede permitir que las cosas sigan dependiendo de la centralización del poder. ¿El gabinete plural aducido por Fox ayuda para eso? No tengo idea, eso no me dice nada. Porque si todo va hacia la centralización del poder y el nuevo Presidente nombra un perredista por ahí o a otro sin partido o a Porfirio lo corona en un enorme poder, francamente a mí el asunto del gabinete plural no me dice nada. Y creo que a la sociedad tampoco. Asimilar la pluralidad política significa que Fox tenga la idea clara de que existe la necesidad de un nuevo esquema de negociación en nuestro país y que, desde la Presidencia, él debe encabezar una negociación en la cual debe ser consciente de que no es un ganador que ganó todo y de que no hay perdedores que perdieron todo. ¿A quién le crees más, al Fox que dijo que en política sólo importan los que ganan y los perdedores quedan fuera o al virtual Presidente hablando de un gobierno incluyente? Entre lo que haya dicho antes y después no es fácil creerle por sus contradicciones. Lo importante es que en realidad se ponga en juego la concurrencia de las fuerzas políticas para poder impedir que se implemente una visión autoritaria. Incluyo al PAN, como partido decisivo en todo esto. O qué, ¿el PAN también va a ser un partido cuyo presidente sea el Presidente de la República? Acción Nacional tiene que defender su vida de partido propia y su identidad. Ahora tiene en riesgo las dos cosas, y si no hace lo propio vamos a reciclar las viejas formas de control. ¿Y dónde se puede expresar esa pluralidad, dónde que signifique la traducción de políticas concretas? El Congreso tiene una importancia enorme. Qué bueno que ahora no hay mayoría absoluta. Lo mismo dijimos antes con el PRI. Y en el DF qué bueno que el PRD no tiene la mayoría absoluta. Es la nueva realidad, hay que encararla y ése es el nuevo esquema de negociación que debemos andar, y eso quiere decir que se acabó la cooptación y ahora empieza la negociación. Por eso, el Congreso todavía tiene que aumentar sus facultades frente al Ejecutivo. Antes de su triunfo, el PAN también decía eso, esperamos que ahora se sostenga. Es muy importante que el Congreso se convierta en una fuerza de control, un mecanismo de vigilancia y una forma de vida política y legislativa propia. Y también es importante que el Presidente sepa que se acabaron para siempre aquellas etapas donde la iniciativa presidencial no se tocaba ni con el pétalo de una coma. El nuevo Presidente debe tener presente que hablar de un nuevo esquema de negociación significa que sus iniciativas deberán pasar por el acuerdo de todos y, por tanto, van a tener que sufrir modificaciones, y que en muchos casos éstas serán sustanciales. Sin duda, habrá un conjunto de fuerzas que estarán en reflexión y el Presidente tendrá que ser flexible, retirar cosas y aceptar otras en las cuales no había reparado; deberá asumir que eso es ya la expresión de un país que avanza en la democracia, donde hay equilibrio de poderes. El Presidente tendrá que encontrarse en todos los casos la síntesis que corresponda a la participación de todos. Me preocupa más todo eso que esperar a ver qué es lo que nos dará el nuevo primer mandatario. Las fuerzas políticas deben hacer del mínimo común el máximo propio. Tenemos que acabar con las iniciativas presidenciales donde los partidos sin verlas ni conocerlas dicen "estoy en contra" y otros que de igual manera lo hacen, aunque para decir "estoy en favor". Las iniciativas va a tener que discutirse en sus propios méritos, y debe acabarse el periodo de los chantajes, el trueque legislativo, el mercadeo que es horrible. En ese caso, Democracia Social puede aportar mucho, porque tiene ese concepto. Cualquier iniciativa, venga de donde venga, debe pasar por el análisis y ver qué nos da, qué nos quita y qué nos pone. Terminar con la idea de que la privatización por sí misma y por ideología hay que rechazarla o que la privatización es buena y en sí misma hay que impulsarla. No. Estamos en otra época y hay que hacer que se vivan, que el Presidente se someta. Dónde está la transición ¿En qué momento de la transición democrática estamos y hasta qué punto ésta ya concluyó? La nuestra es una transición que de tan prolongada nos ha impedido ver conjuntamente un antes y un después. No estamos ni en el fin de las cortes franquistas, que marca una fecha, ni en el No a Pinochet que marca otra. Esta ha sido una transición tan larga y costosa, que a veces no se han valorado todos los avances. Pero basta que veamos el México de hace 20 años para darnos cuenta de que ahora estamos en otro país. Hay muchas cosas que han cambiado sustancialmente, ahora prácticamente existen elementos clave de la democracia, que son parte de nuestra vida. Si definimos aquellas cuestiones que te dicen si hay o no democracia, podemos decir que las tenemos: hay división de poderes, libertad para organizarse por medio de partidos, existe una competencia política libre, y también un ejercicio de votación libre y transparente. Hay derechos ciudadanos. Tenemos instituciones creadas por y para el autoritarismo, el IFE es una institución nueva, de la pluralidad y la democracia; esa sí. Ahí sí cambió todo...
Pero tenemos una democracia de baja calidad porque le falta institucionalidad. Hemos transitado, y faltan muchas reformas a las instituciones públicas para adecuarlas a la realidad plural. Despertamos el 3 de julio y ahí estaba el viejo sindicalismo. Sí, pero no sólo eso. También están las cámaras. La Cámara se rige por un órgano de gobierno que no tiene consistencia legal porque está pensada en una mayoría indiscutible y absoluta; el Presidente podía nombrarla y removerla como quisiera. La Comisión Permanente se componía del partido mayoritario; estaba hecha para el PRI, no para otros. Y entonces se hizo una reforma sin modificar la estructura y se puso un nuevo órgano de gobierno que sale de la Comisión Permanente. Y resulta que con la nueva elección, como no hay mayoría absoluta no hay Comisión Permanente y no hay quién nombre al órgano de gobierno, tuvieron que hacer algo que estaba por encima de la ley. Te estoy diciendo un detalle, pero hay muchas instituciones que están pensadas para el autoritarismo y funcionaron porque éste las creó para eso, para que el Presidente decidiera todo en todas partes. Faltan, entonces, muchas reformas que atañen a la relación entre los poderes y a la relación entre los poderes y la sociedad. Por eso es un poco bizantino participar de una discusión para determinar si ya concluyó o no la transición. Es obvio que falta una gran cantidad de acuerdos institucionales de reforma del Estado, que necesitamos avanzar en ese trayecto para darle al país la institucionalidad democrática que ahora no tenemos. Por lo tanto, esto necesita una desembocadura. Pero mientras, en esa confusión de que no sabemos cuándo empezó la transición democrática, la oposición dice que eso ocurrirá "cuando yo llegue". No tengo la menor duda de que ahora Fox diga, "ahora la transición comienza conmigo". El PRD tiene la misma idea, que la transición democrática empezaría cuando ellos lleguen. Eso se va caer, ya no se puede sostener. Para el PRI tampoco hay transición, sólo ha habido un permanente proceso de perfeccionamiento de la democracia, como si hubiera sido algo normal; como si no hubiera costado el trabajo que ha costado, los sacrificios y las vidas que han costado para ir logrando libertad de prensa, libertades en general. Por cierto, la libertad de afiliación política en torno a los sindicatos todavía es una retranca, en algunos casos no se permite. Esas son las cavernas que todavía están con nosotros y hace frágil a la democracia. ¿Qué decirle a las 700 mil personas que votamos por Democracia Social? Que no se arrepientan, vamos a responder, sin duda. Y que si lo hicieron porque se identificaron con un proyecto, ese proyecto va a salir adelante, se los garantizo a los 700 mil. ¿Qué ganó Democracia Social? Esos 700 mil votantes que son la plataforma de la construcción, el lanzamiento nuestro y sin esos sufragios no hubiéramos podido planteárnoslo. Y ahora vamos a poder. Esos votos no son un reconocimiento formal, nos han dado una medida de identificación que es lo que va a permitir que Democracia Social se construya, y se va a construir. Insisto, Democracia Social no puede permanecer en la marginalidad, tenemos que desplegar, contribuir a que se empiecen a desarrollar acuerdos. No podemos ver nuestra ubicación y nuestro papel como antes del 2 de julio. Los caudillismos ya no tienen efecto, necesitamos buscar acuerdos con todas las fuerzas políticas. Necesitamos estar muy cercanos a cuál va a ser la evolución del PRI. Debemos buscar acuerdos con ese partido, con el PRD y también con los otros. Y tenemos que ir propiciando, impulsando junto con los que se pueda, acuerdos básicos que conformen bloques para poder hacer frente a cualquier posibilidad de rebajar el sistema de partidos y al reforzamiento de la centralización del poder. Por eso, si adquirimos una identidad y la ponemos en juego, llegaremos a acuerdos. El tema del Estado laico es importantísimo y sí está amenazado ahora. Necesitamos acuerdos con todas las fuerzas para hacer la defensa del Estado laico, de la educación laica, del laicismo en su profundidad, porque el laicismo es respeto irrestricto a la libertad religiosa de creer o no creer y de que nadie sea menos por el solo hecho de tener una religión. Eso es tolerancia, respeto a la vida privada, diferenciación de lo público y lo privado. El laicismo es un valor que está en el corazón de la democracia, no hay democracia sin laicismo y eso es indispensable sostenerlo, requerirá de un conjunto de acuerdos. El país se tiene que mover sobre la base de grandes acuerdos nacionales. Y ahí tenemos que jugar un papel. Hay que hacer política, formar coaliciones reales, no en un sentido electoral, alrededor de los grandes temas que exigen defensa y desarrollo. ¿Qué trazos seguirá la vida política de Gilberto Rincón Gallardo? Pienso dedicar mi vida a sumarla a otros esfuerzos para seguir la construcción de Democracia Social desde diferentes puestos. No tengo la menor intención de ser un presidente vitalicio, por ningún motivo. Tenemos perfectamente un lugar en el partido. Yo quisiera tener siempre un lugar digno, y eso puede ser desde cualquier trinchera. No soy un hombre y un cargo, que cuando no lo tiene se le cruzan el hígado y el páncreas y luego se le traban. Eso no me pasa. Ahí hay un campo muy amplio para desarrollar esta lucha, es de muy largo plazo. En Democracia Social hemos pensado viendo muchos años por delante |
|||||||||
|
|
![]() |