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barandal Dinero después de los votos
Ciro Murayama
Los resultados del 2 de julio han modificado el signo del gobierno federal y el mapa de la representación política, pero también la distribución de los recursos financieros que los partidos recibirán del erario público en los próximos tres años. En el 2000 los partidos que ya habían participado en elecciones federales previas y obtenido escaños en el Congreso (PAN, PRI, PRD, PVEM y PT) contaron con 89.2% del financiamiento público que, a través del Instituto Federal Electoral, se destina por ley a los partidos políticos nacionales. Y, por su parte, los seis institutos políticos que obtuvieron su registro en 1999 (Partido Sociedad Nacionalista, Partido Alianza Social, Convergencia por la Democracia, Partido de Centro Democrático, Partido Auténtico de la Revolución Mexicana, Democracia Social, Partido Político Nacional) recibieron en conjunto 10.8% del financiamiento público. De ellos, los tres partidos que postularon candidaturas propias en las pasadas elecciones perdieron su registro al no obtener el 2% requerido en alguna de las tres votaciones federales, por lo que en lo sucesivo no contarán con prerrogativas. El Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales establece que los recursos públicos a los partidos para sus actividades ordinarias permanentes se distribuirán en 30% del total en forma igualitaria y 70% restante según el porcentaje de la votación nacional emitida que hubiese obtenido cada partido, con representación en el Congreso, en la elección de diputados inmediata anterior. Atendiendo al criterio recién señalado y siguiendo los convenios de las dos coaliciones -Alianza por el Cambio y Alianza por México- se puede tener, con los resultados preliminares, una aproximación certera (con variaciones mínimas una vez que se den a conocer las cifras oficiales definitivas) a lo que será el reparto del dinero entre los partidos en los años 2001, 2002 y 2003.
Como se ve en el cuadro, Acción Nacional prácticamente se mantiene con la misma participación en los recursos totales, pues si bien obtuvo un porcentaje mayor de votos, lo hizo de la mano del Partido Verde, que también conserva una proporción similar a la que tuvo desde 1998 a la fecha. El PRI, con 37.8% de la votación nacional para diputados, alcanza casi 31%, por lo que su participación en los recursos también será equivalente a la de los años previos. El PRD, sin embargo, dadas las estipulaciones referidas a financiamiento que signó en su convenio de coalición con otros cuatro partidos y el porcentaje de votación obtenido en la elección de diputados (cercano a 19.1%) tendrá ocho puntos porcentuales menos del volumen total. Esto es, el partido del sol azteca tendría una participación inferior en 43% de los recursos que se le han asignado en los últimos tres años. Sin duda, en términos financieros, el PRD es la organización más afectada por el resultado electoral. Por su parte, el Partido del Trabajo es otro de los que retienen un porcentaje de financiamiento público federal parecido al de 2000 (aunque cabe recordar que el dinero a los partidos, en total, será inferior en el 2001 al del año en curso porque se elimina todo el apoyo a gastos de campaña que opera en años de elecciones). Y, sin duda, quienes aparecen como los más favorecidos en la comparación que nos ocupa son los tres partidos de reciente registro que se sumaron al tren de la Alianza por México. Sus recursos para actividades ordinarias, que fueron de 26 millones de pesos este año, se traducirán en sumas superiores a los 60 millones entre el 2001 y el 2003. El Partido Alianza Social y de la Sociedad Nacionalista pasarán de 1.8 a 4.5%, y Convergencia por la Democracia superará 5% del financiamiento público total. Así, no sabemos cuánto aportaron estos tres partidos a la votación obtenida por la Alianza por México y su candidato Cuauhtémoc Cárdenas, pero sí podremos conocer el ascenso en sus recursos. Esta es, en breve, la panorámica de la distribución del dinero que se destinará de las arcas públicas a los partidos para que sigan consolidándose y afianzando, así, el sistema de partidos, en plural, que México ya se ha dado Ciro Murayama es economista por la UNAM. Realizó estudios de postgrado en la Universidad Autónoma de Madrid. |
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