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tintero "Recurrir al álbum de fotos; Ariana Juárez/Sergio Schmucler
Sergio Schmucler (Córdoba, 1959) ha escrito guiones para cine y televisión, obras de teatro, cuentos y poemas. Detrás del vidrio (Era) es su primer novela donde relata las heridas de un joven que escapó de la dictadura militar argentina. El escritor habla acerca de su obra: El exilio es la presencia permanente de una carencia en el alma imposible de llenar; es vivir una ausencia. Esta novela se inserta en la terrible necesidad de reconstruir la historia. El personaje se sitúa en un lugar distante de los hechos condicionadores de su vida. Tras la dictadura en Argentina se exilia en México. En algún momento Abel reflexiona que las cosas se mueren y él no está para verlas morir. Es como si estuviera detrás de algo que no le permite ver, sentir, ni tocar. Esa es la mirada del exilio. ¿Está excluido como parte de los sucesos? El tema del libro es sobre la memoria y el exilio. Mostrar una vida como la expresión de otras vidas que sufrieron las mismas cosas. Insistir en el exilio como una condición humana; como un hecho trágico. Los de mi generación que participamos en proyectos políticos en Argentina, en Uruguay; los que estamos en los 40 tenemos una profunda necesidad de evocación. Asirse al pasado para recuperar ese espacio donde había acciones pero también fracasos. Instalar una responsabilidad particular. Este mundo todo lo quiere igualar. Nulificar esta vieja idea del libre albedrío y la libertad. Cada ser humano tiene que hacerse cargo de su vida y de sus actos. Este sistema, al tratar de alejarnos de eso, quiere automatizarnos: trabaja, consume y no te quejes. La memoria te permite articular esa posibilidad de decir no. De escoger el rumbo de tu vida. ¿Todo lo sangriento de la dictadura argentina queda al margen? Es paradójico, el personaje se fue del infierno y vivió la tortura de la distancia, de no ser parte. Me parece más significativo hablar del horror desde la subjetividad de quien lo ve desde fuera. Son vientos culturales que se van afianzando de una manera u otra. En este momento estamos muy desesperados por recuperar el pasado. Vivimos en un sistema tan voraz y cruel, que pretende borrar la memoria de las culturas. Cuanto más sometidos estamos a un régimen económico, social y político, más necesidad tenemos de decir somos esto. También el olvido es parte del mismo proceso. El recuerdo reconstruye para poder vivir el presente, no sólo para dejar un asentamiento literario, para entender quiénes somos y saber la razón de nuestros actos. Reconocer el pasado es profundamente vital. Un pueblo sin memoria es un pueblo sin futuro. A partir de los acontecimientos pasados se construye; sin referencia alguna lo más probable es que caeríamos al abismo, caminaríamos ciegos. Cuando una persona recurre a su álbum de fotos es porque tiene un problema en el presente. Hay momentos del ser humano cuando uno necesita echar un ojo para atrás. Hacer como un balance para saber dónde está parado. Al exiliado sólo le queda la añoranza. Para poder reflexionar el ser humano tiene la maravillosa suerte de contar con un archivo mental que construye su juicio a partir de sus recuerdos y expectativas presentes. Esta novela examina desde lo más íntimo de una vida, porque la literatura no me sirve si no la utilizo para narrar los vericuetos del alma. Los hechos están contados desde alguien que nació en los 50 y mira con perplejidad la falta de proyectos entre los jóvenes. Quien no entiende cómo se puede vivir sin tener un espíritu colectivo. Mi alter ego habla desde esta sensación de que algo se acabó en el mundo. Mira con perplejidad cómo el mundo y las ideologías cambiaron completamente en apenas 20 años. Hay relatos imaginarios que, en términos poéticos, sólo encuentran cabida dentro de un cuento. Esta historia nace como un testimonio, se convierte en novela por la complejidad propia de la historia, porque tiene una multiplicidad de voces. Me hubiera costado muchísimo sintetizar esa diversidad en un cuento. La estructura se va creando a través de vacíos narrativos, que deja en el lector la sensación de un hueco existencial. El personaje para no enfrentarse de lleno con la nada tiene la necesidad de organizar su vida a partir de órdenes muy minuciosas. Su obsesión cotidiana busca contrarrestar toda la desesperación que le genera no estar en el lugar donde ocurre la guerra. Este personaje sufrió más por no estar ahí. Es infinitamente peor la sensación de impotencia del que no actúa. Con el tiempo se va inventando una vida en México, se enamora, el amor lo lleva a una familia que le otorga otra lectura de México y de él mismo. Adán y Eva querían regresar al paraíso a pesar del aburrimiento. Por eso creo que la condición humana es trágica, siempre anhela el regreso. El exilio es un rasgo muy humano. En esencia la condición humana no se halla donde se encuentra. ¿Qué objetivo tiene crear un libro de inmigrantes en este país? México es un lugar donde maravillosamente se puede reflexionar sobre el exilio porque ha sido un contenedor de exiliados de América Latina y Europa, quienes aportaron sus conocimientos en las universidades mexicanas. Hubo generaciones de estudiantes que tuvieron como maestros a estos argentinos, chilenos y uruguayos; a su vez los hijos de los inmigrantes recibieron el aporte de los maestros mexicanos Ariana Juárez es egresada de la Sogem. |
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