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por los caminos de sancho

Señor Fox:
Su victoria no es fundacional

Renward García Medrano

Toma con discreción el pulso a lo que pudiere valer
tu oficio, y si sufriere que des librea a tus criados, dásela honesta y provechosa más que vistosa y bizarra...

 

Desde Lázaro Cárdenas, señor Vicente Fox, cada seis años renace la esperanza entre los mexicanos. Y desde Echeverría, cada nuevo Presidente tomó distancia de su inmediato antecesor. Surgidos del mismo partido -o de la misma maquinaria electoral- intuyeron siempre que somos un pueblo conservador pero exigente: de allí la popularidad del Presidente durante los primeros cuatro años y el hartazgo en los dos últimos. De allí la llamada teoría del péndulo.

Foto: Araceli Herrera

Su victoria, señor Fox, no difiere en esencia de esta pauta sociopolítica. Usted no derrotó al PRI de Cárdenas, al de Alemán o al de Echeverría. Derrotó a un PRI que desde Miguel de la Madrid y más profundamente con Salinas y Zedillo, desplazó a la vieja clase política, rompió con muchos vicios y con no pocos principios doctrinarios. Un PRI que transformó la naturaleza del Estado y redujo drásticamente el poder del Presidente; que acabó con el proteccionismo con más determinación que países como Japón, Italia o Francia, e instaló la economía de mercado. Un PRI que rompió con el sistema autoritario y supo aceptar el tránsito a la democracia y su propia derrota electoral. Un PRI, don Vicente, cuyo proyecto político moderno se parece más al del PAN que al del nacionalismo revolucionario.

En el fondo, su victoria no es fundacional. Está en la misma lógica que ha explicado los cambios presidenciales en la era priista. Usted es el nuevo sol y abre esperanzas como ocurre al inicio de cada periodo sexenal. Somos un pueblo que traza su vida en ciclos, de 52 años en la era prehispánica y de seis en la contemporánea, pero en ciclos.

México no empieza con usted; tampoco la democracia. Sería muy peligroso e irresponsable que no percibiera que el cambio que se está operando viene de muy lejos, quizá desde 1968 y pasó por el año terrible de 1994. Hay mucho que conservar del pasado, pero también hay mucho que cambiar no sólo en el maquillaje, sino en los asuntos de fondo.

Desde sus primeras apariciones públicas como virtual ganador de la elección, usted confirmó su intención de integrar un equipo de gobierno plural. No creo que esa sea la mejor forma de conciliar y unir a la sociedad política. Más aún, me parece que un grupo de gobierno heterogéneo podría inmovilizarse a sí mismo. Imagínese, por ejemplo, a un secretario de Agricultura priista negociando la liberación de recursos con un secretario de Hacienda panista.

La gobernabilidad, la negociación política y la conciliación, señor Fox, están en y con las cámaras de Diputados y Senadores, con los gobernadores y presidentes municipales, no en la alta burocracia.

Si usted quiere ser en realidad el Presidente de todos los mexicanos, lo primero que tiene que hacer es formular el proyecto nacional en el que nos reconozcamos todos.

Entre los gobiernos del PRI y el primer gobierno del PAN, don Vicente, hay una diferencia profunda de origen. El PRI nació como un amplio frente político nacional y se convirtió en una maquinaria eficaz para la reproducción cíclica del poder hasta los años 80. El PAN, desde sus orígenes hasta nuestros días, es un partido, una parte, una fracción de la sociedad mexicana. En sus mejores años, el proyecto político del nacionalismo revolucionario representó a la mayor parte de la sociedad y sus gobiernos lograron hazañas que sólo pueden verse con desdén en la contienda electoral.

El proyecto político del PAN no representa a la mayoría y usted tampoco, don Vicente, pues más de 50% de los ciudadanos votamos por otro candidato y muchos de los que votaron por usted -por ejemplo los perredistas- lo hicieron para derrotar al PRI, no para asumir la vaga propuesta política que usted presentó en su campaña.

La viabilidad de su gobierno y la estabilidad del país, señor Fox, dependen de su capacidad para negociar, conciliar y servir al país como un todo. Y para ello tiene usted que empezar por respetar los grandes consensos que se han formado a lo largo de la historia, como el consenso por la soberanía o el consenso por la justicia social, y cuyo descuido pudiera explicar la derrota que sufrió el PRI.

Me preocupan mucho, señor Fox, sus "amigos". Sobre todo los más intolerantes, arrogantes y violentos. Los que amenazaron e insultaron a periodistas adversos a usted. Los que viven su triunfo como la reivindicación de la facción cristera. Los que creyeron que la misión histórica de usted era "sacar al PRI de Los Pinos" y la de su gobierno será sacar a los priistas del país. Me preocupa el revanchismo y la venganza. Ojalá que usted tenga la grandeza de moderar a los suyos y negociar con los demás

Renward García Medrano es periodista.

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