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Nuestras elecciones vistas en el mundo

Berlín

La caja de Pandora
Günther Maihold

En un país que después de 16 años del gobierno de Kohl está enterándose cada día de nuevo de comportamientos muy extraños en la cancillería alemana, los 70 años del PRI en el gobierno no son fácilmente comprensibles. Sin embargo, la expectativa del "cambio" que tantas veces los expertos habían invocado, no parecía hacerse realidad; más bien se esperó que el PRI de nuevo iba salir victorioso al poder movilizar con la "promoción de voto" aquellos recursos electores que siempre le habían dado el triunfo. Que el "voto útil" se convertiría en el eje central del éxito de Vicente Fox se interpreta como la gran sorpresa de este llamado de las urnas. La limpieza del proceso electoral y el funcionamiento del IFE como ente autónomo ha sido visto como uno de los avances más importantes en esta transición mexicana a la democracia.

Preservar la estabilidad y evitar bandazos es la gran expectativa que acompaña el triunfador de las elecciones. Fox, un personaje poco conocido en Alemania, tendrá que ganarse la confianza que México, con la firma del TLC, ha podido construir en Europa; pero Fox también podrá ganarse una confianza mucho mayor si logra implantar una democracia con observancia de los derechos humanos en México, una meta siempre reclamada a las autoridades mexicanas. El fin de la hegemonía del PRI en el gobierno y su control de la sociedad hace despertar muchas esperanzas en todos aquellos grupos que con muchas ilusiones están acompañando la lucha del EZLN en Chiapas. A lo mejor un nuevo gobierno logre mostrar más capacidad de diálogo en este tema con las ONGs que hasta la fecha han sido tildados de entrometerse en asuntos internos de México.

Hay que constatar que estos grupos mantienen vivos la atención pública sobre México en Alemania, lo cual ante el "ombliguismo" de la política exterior alemana sobre su propia realidad, representa un avance importante. Sin embargo, queda la duda de hasta dónde Fox podrá controlar los posibles efectos desastrosos cuando se destape la "caja de Pandora" de un PRI en la oposición y sin coherencia interna. A pesar de sus altos costos internos, la estabilidad política en México siempre fue, en Alemania, una carta de identificación para sus relaciones externas que hacían calculable la política de un país amigo, mientras se manifestaban los vaivenes de un mundo en proceso de globalización

Günther Maihold es director del Instituto Ibero-Americano en Berlín

Foto: Fernando Santos Rosas

Buenos Aires

Fin de época
Ariel González Jiménez

Histórico. De pronto, ese es el término menos escatimado en todo el mundo para definir el cambio en México. Simplemente histórico. Así son los fines de época, y si a uno le toca en suerte vivirlos de cerca la experiencia se torna intensa, desbordante; sin embargo, a la distancia nos consuela la generación de otra sensibilidad y mirada, aquella que responde necesariamente al cómo somos vistos.

Hasta la noche del domingo 2 de julio, en Argentina y otros países sudamericanos no se veía a México como sujeto de grandes transformaciones. Representábamos un sistema de cosas inamovibles, no precisamente eternas, pero sí bastante añejas. Las pirámides, los edificios coloniales y el PRI formaban acaso parte de una misma imagen de pueblo "con historia". Por lo mismo, las novedades y aun los éxitos (sobre todo en el terreno económico) pasaban inadvertidos quizá por efecto de esa noción preestablecida de un PRI omnímodo, sin reforma ni modernización posibles.

Ahora las cosas deberán ser distintas. El encuentro sorpresivo con los resultados electorales del 2 de julio traerá aparejado un reconocimiento y valoración de los logros que condujeron al cambio. La jornada electoral del domingo significará en Argentina y otros países el renacimento de la imagen nacional. Todo ello, aclaro, no creo que pase únicamente por el hecho de que el PRI haya perdido la Presidencia, sino por un esfuerzo de comprensión que ya se merece el proceso político mexicano. Con la realización de este esfuerzo se verá el mérito, consecuencia y madurez (que cada cual tome lo suyo) de los actores políticos que en el curso de unos cuantos años han cambiado al país.

Por eso, desde Argentina, el 2 de julio se me presenta como la gran oportunidad para que México -el país que comenzó el siglo con una Revolución y que lo termina con un proceso electoral ejemplar- se reaproxime a América Latina como el referente democrático que siempre debió ser.

Ariel González Jiménez es periodista. Actualmente radica en Argentina.

Brighton, Inglaterra

Alternancia
Miguel Angel Vite Pérez

La singularidad de las elecciones mexicanas para los principales diarios ingleses (The Guardian, Financial Times y The Independent) radicó en dos hechos: primero, de que se trataba de las elecciones presidenciales más competidas, después de muchos años de control absoluto de parte del PRI sobre el Poder Ejecutivo y, por tanto, con base en las encuestas había un empate entre las preferencias de los potenciales electores, o un neck and neck, en términos de los diarios ingleses, entre el candidato priista, Francisco Labastida Ochoa y, su más cercano competidor, el panista, Vicente Fox Quesada; el voto de los llamados "indecisos", calculado entre 15 y 20% de los votantes, podría definir la posibilidad de que, por primera vez, después de 71 años, la Presidencia mexicana fuera ocupada por un candidato de oposición, es decir, Vicente Fox; segundo, de darse la alternancia en la Presidencia del país se abría la incertidumbre de conocer si la política económica no sufriría algún cambio. Pero, de acuerdo con la cobertura radial de la BBC de Londres en la madrugada del 3 de julio, existían evidencias de que, en caso de que ganara la Presidencia Vicente Fox, las reformas económicas no sufrirían alteraciones. Sin embargo, se puede establecer una moraleja a la inglesa: las elecciones competidas, bajo reglas institucionales respetadas por todos los contendientes, favorecen la alternancia y, al mismo tiempo, es el mejor antídoto para terminar con dictaduras reales o ficticias tanto de partidos semiúnicos como de líderes carismáticos.

Miguel Angel Vite Pérez es maestro en Desarrollo Urbano por El Colegio de México. Correo: miguelvite@yahoo.com.

Caracas

El PRI en varios lados
Sergio Chejfec

Previsiblemente, las elecciones mexicanas fueron percibidas en Venezuela en claves semejantes a las de México. La estandarización de la opinión que circula internacionalmente a través de la prensa deja poco espacio para el análisis con una perspectiva local. De modo que pudieron leerse editoriales o columnas mexicanos y estadounidenses, que si bien ponían el acento en lo obvio -el cambio histórico que puede implicar para México el fin del régimen del partido hegemónico- dejaban de lado la complejidad implícita en tamaña transformación.

Sí tuvo ribetes particulares la esporádica y fragmentaria recepción de este proceso electoral por parte de unos pocos intelectuales y políticos locales. En la medida en que el actual gobierno venezolano surgió de un extenso clamor contra un régimen deslegitimado, a primera vista se podría pensar que el pensamiento del oficialismo ve con simpatía un cambio de mentalidad equivalente en el exterior (en este caso México). Pero como el chavismo, tiene como modelo de sistema político algo aproximado al diseñado por el priismo, pues se puede percibir un difuso sentimiento de desazón, porque esta elección mexicana marca el límite (o el final) de un proyecto cuyo equivalente local cree estar inaugurando una sólida y duradera era política e ideológica. Y estas bazas transfiguradas producen un efecto curioso, porque la elección mexicana puede ser percibida como señal del prematuro envejecimiento del oficialismo local

Sergio Chejfec es jefe de redacción de la revista Nueva sociedad

Chicago

¿Cambio de color?
Octavio López

De la incredulidad pasamos a la algarabía. A pesar de que las encuestas indicaban una posible victoria de Vicente Fox, candidato a la Presidencia de México por la Alianza por el Cambio, el pasado 2 de julio, el rumor del fraude y un nuevo triunfo del PRI no desaparecían en su totalidad. La gente no daba crédito al ver la imagen del presidente Ernesto Zedillo al anunciar el triunfo del PAN. No había duda, Vicente Fox ganó la Presidencia de la República y los resultados de las elecciones simbólicas que se llevaron a cabo en Chicago, organizadas por el Concejo Electoral Mexicano y cuya participación fue de nueve mil 192 votantes, confirmaron los datos emitidos por el Instituto Federal Electoral en México.

La cobertura de la prensa fue amplia, principalmente por parte de las cadenas hispanas de televisión (Telemundo y Univisión) que desde temprano empezaron a emitir "boletines electorales", para reportar el desarrollo de las elecciones en México. Los principales diarios de la ciudad (Chicago Tribune y Chicago Sun Times) destacaron en su primera plana no sólo el triunfo del PAN sino el duro revés que significó esta derrota para el PRI. Friedrich Katz -historiador, analista político y profesor de la Universidad de Chicago- destacó la importancia de la participación ciudadana "lo cual nos lleva a pensar que la gente por fin tomó conciencia cívica, pues en ningunas elecciones desde 1912 se había visto este nivel de participación, que por cierto fue mejor que en Estados Unidos", concluyó Katz. Los mexicanos en el extranjero, que representamos 14% de la población electoral, esperamos que se dé un cambio estructural y vaya más allá de un simple cambio de color o de partido.

Octavio López es editor del periódico Exito

Foto: Jorge Claro/Contraluz

El Paso

De Juárez al país
Martha Batiz

Aquí, "cuando llueve (lo cual casi nunca sucede), se inunda", dicen resignados los juarenses. Así amaneció Ciudad Juárez el domingo 2 de julio: con calles cerradas por culpa de las albercas semiolímpicas que en ellas se formaron. Con saldo de nueve muertos por la inundación que causó la tormenta que duró toda la noche. Sin embargo, la gente acudió a votar. Tres casillas no pudieron abrir a causa del agua: era imposible llegar al sitio donde debían colocarse... Pero era tal el afán de todos de ir a las urnas, que desde muy temprano las colas ya eran largas. Las casillas especiales, "para los foráneos", fueron las más visitadas. La población de Ciudad Juárez está compuesta por mucha gente del interior de la República, que viene aquí por alguna oferta de trabajo, pero no cambia su dirección ante el padrón electoral, de modo que a ellos hay que sumarles a los otros mexicanos en la misma situación, que viven en El Paso, Texas, y Las Cruces, Nuevo México, y desde las primeras horas del día cruzaron la frontera para poder votar. En esas casillas hubo quien hizo cola por cinco horas. Por supuesto, las 750 boletas que dio el IFE se acabaron alrededor de las tres de la tarde, y mucha gente que había estado haciendo cola bajo el sol del desierto durante un largo rato, quedó frustrada. Algunos alumnos de la Universidad de Texas en El Paso estuvieron afuera de las casillas haciendo encuestas: El Paso Times publicó el lunes 3 que, en ellas, el PAN iba ganando dos a uno al PRI. En general, el día transcurrió tranquilo. Fox está en las portadas de todos los diarios locales, estadounidenses y mexicanos. La mayoría de la gente se nota contenta, porque su voto se respetó. Juárez tiene un gobierno panista. Ahora, todos los mexicanos también

Martha Bátiz es escritora. Su novela más reciente es A todos los voy a matar (Ediciones Castillo).

Lisboa

"Reviravolta"
Blanca Luz Pulido

La sensación dominante, desde aquí, es que estas elecciones estuvieron marcadas por la participación y el entusiasmo; 65% de participación refleja el deseo de intervenir de manera activa en el cambio. Claro que la construcción del cambio se siente también, no será sencilla. Un comentario en la televisión portuguesa ante el resultado de las elecciones: "Reviravolta política histórica", lo que traducido significaría mudanza de tiempos, de modos, de orientaciones. Lo más novedoso: poder tener una cuenta parcial confiable, pocas horas después, entrar sin problemas a la página electrónica del IFE, ver en pantalla los números de una elección "A-Plus", en palabras de Jean Pierre Kingsley, jefe del sistema electoral canadiense, y sentir que la sombra de los antiguos fraudes está lejos. Notar la gran diferencia con el ominoso 88 y el resignado 94. Los impedimentos fueron menores, y emociona y conmueve, a lo lejos, leer sobre los cientos de mexicanos que, en las casillas especiales, solicitaban a gritos votar. Recordar las épocas cuando la gente encogía los hombros cuando se le preguntaba por quién iba a votar, y sentir el crecimiento y la esperanza de un país entero. Es una satisfacción y una alegría que ahora sí, con justificado alborozo, presenció el Angel de la Independencia. Y la emoción atraviesa el espacio y llega en datos, cifras, seriedad dentro del empeño de todos por trabajar en esta impresionante jornada, y, sobre todo, confianza. Nuevos tiempos han llegado. Enhorabuena para todos.

Blanca Luz Pulido es traductora y poeta.

Montevideo

Polvo en el alma
Susana Mallo Reynal

La conmoción frente al triunfo de Fox, en América del Sur, ha sido inconmensurable. Históricamente nuestros países soñaron con un "PRI propio". Sin embargo, un nuevo proceso se abre para propios y ajenos: la alternancia en el poder. El gran desafío de México es ahora construir una cultura política que le permita vivir cambios tan trascendentales en paz.

De la madurez de la democracia dieron claras señales los gobernantes pero fundamentalmente el pueblo mexicano. Las palabras del presidente Zedillo, aceptando la derrota de su partido, así como las calmadas palabras de Labastida, convocando a un México unido, fueron una clara demostración de ello. También lo fue el comportamiento ejemplar de la sociedad, no sólo en el enorme caudal de votos sino además por la participación activa y la demostración de su madurez en los festejos. Para aquellos, que como decía Malcom Lowry, "tenemos el polvo de México depositado en nuestras almas", resultó emocionante observar a los ganadores pero también a los perdedores entonar el himno nacional con profunda convicción patriótica y esencialmente democrática.

Susana Mallo Reynal es profesora-investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Uruguay.

Nueva York

Rendimiento
Naief Yehya

Soy uno de aquellos que no lograron reponerse de la caída del sistema del 88. Ese año destruí mi credencial de elector y juré nunca más volver a votar hasta que el PRI no desapareciera sin dejar huella como una infame Atlántida cuyos prodigios se contaran como mitos. No fue esa la única razón pero sí una de las más poderosas que me llevaron al autoexilio en el barrio de Williamsburg en Brooklyn.

Doce años más tarde, cuando escribo esto a las tres de la mañana no puedo evitar un sentimiento de ansiedad, temor y remordimiento. El panorama político parece muy distinto, por una parte fascinante, pero otra muy poco atractivo. Aunque en el fondo sé que nada va a cambiar en México a corto plazo es innegable que existen buenas probabilidades para que por primera vez algo cambie. ¿Y de ser así qué nos espera?

Regreso a México el 2 de julio a la media noche, demasiado tarde para votar pero justo a tiempo para vivir las consecuencias del voto del 2000, ya sea que manifieste la voluntad del pueblo o que una vez más sea una herramienta al servicio del autoritarismo priista. Yo votaría por el ingeniero Cárdenas, pero lamentablemente creo que al hacerlo estaría saboteando la oportunidad de derrotar al PRI. No obstante no sería capaz de tachar el logotipo del PAN en una boleta electoral. Quizá no poder votar me dio la oportunidad de no ser parte de un trágico error.

Naief Yehya es escritor, ingeniero civil y cibernauta. Correo: nyehya@erols.com

Foto: Octavio Nava/Ave

París

Fortaleza mexicana
Germán González-Dávila

Un triunfo de los mexicanos, cada uno desde sus posiciones políticas e ideológicas, cada uno con sus candidatos, empeñados en hacer valer la democracia en México. La inmensa mayoría de los mexicanos hemos coincidido en la convicción que la democracia electoral constituye la vía para resolver nuestras diferencias políticas y un elemento imprescindible para que México pueda resolver sus problemas fundamentales (pobreza, ahorro interno, inseguridad, desarrollo sustentable...). Estas elecciones demuestran, a pesar del tono voluntarista y grosero de las campañas, una de las principales fortalezas de México: la fortaleza de sus instituciones. Fortaleza que imaginó y creó al IFE, a contracorriente de debilidades tradicionales (caciquismo, corrupción, desconfianza ciudadana, inconsistencia de las ideologías...).

Oxígeno para ventilar al sistema político mexicano. Con nuevas responsabilidades de Estado para el PAN en un mundo que se globaliza; con llamado al viejo PRI a renovarse -ahora sí- o extinguirse (con riesgo de coletazos de dinosaurio); con incertidumbres para el PRD con su perfil de "izquierda" populista y estatista; y ofreciendo al único, pequeño partido, que se distinguió por la seriedad en su línea de argumentación, Democracia Social, la oportunidad de abrir brecha nueva hacia el futuro.

Observar a un Fox triunfante pero mesurado y llamando a la concordia, a un Labastida aceptando la pérdida y a un Cárdenas reconociendo los resultados, constituye un bienestar político y un capital institucional de todos los mexicanos. Hagamos valer este inmenso avance en beneficio de nuestro futuro, empezando por el futuro inmediato: periodo de transición de mandos (3 de julio a 1 de diciembre), composición de gabinete y próxima agenda legislativa.

Germán González-Dávila es ministro en la Delegación Permanente de México ante la OCDE, París Francia.

Santiago

Todos, a la altura
Paulo Hidalgo

Las elecciones presidenciales del 2 de julio fueron vistas con gran expectativa en Chile. Ello no sólo por parte de la importante cantidad de chilenos exiliados durante la dictadura militar que fueron acogidos solidariamente por México, sino que también por muchos otros que mantienen con México una cercanía de lazos afectivos y culturales. No deja de sorprender cuando se les relata a los amigos mexicanos lo popular de las rancheras y los corridos en la vida rural chilena, que cubren buena parte de la programación de las radios de provincia y que sirven de vínculo para todo tipo de mensajes y recados entre poblados de una zona determinada. De este modo, los principales periódicos titularon en primera página los resultados electorales, unos más altisonantes que otros, un escueto "triunfo de Fox" del conservador El Mercurio o el "Poder cambia de manos tras 71 años en México" del más popular tabloide La Tercera. Otros nos encontrábamos atentos a CNN o a las emisiones internacionales de ECO y con una gran impresión constatábamos el triunfo de Fox, como algo que era posible pero difícil de imaginar, al advertir el conjunto de redes y complicidades que logró construir en tantos años el PRI en el Gobierno. Esta vez venía en serio, el PRI era desbancado del Estado que el mismo construyó y del cual era una entidad casi simbiótica.

Al explicarles a unos colegas por qué efectivamente en esta vuelta el PAN tenía oportunidades de ganar, me di cuenta cómo a pesar de todas las redes corporativas, el México de comienzos de milenio era muy distinto del México de tan sólo una década atrás. Si bien la lenta transición hacia un sistema competitivo de partidos se venía incubando prácticamente de 68, ya con el "difícil" triunfo de Salinas de Gortari y luego con el asesinato de Colosio y el rápido nombramiento de Ernesto Zedillo, comenzó la franca apertura que preparaba el camino para desmontar algunos de los mitos históricos de la política mexicana: el "dedazo" que ungía o "destapaba" ritualmente al Presidente y la creación del IFE posteriormente que se comprometió a efectuar elecciones limpias y sometidas a un estrecho escrutinio público, echando por tierra al control electoral de antaño. En suma, ha ganado en México la democracia, se han fortalecido sus instituciones, se abre un difícil pero expectante proceso de una política más dúctil de cooperación política, en donde todos los actores tienen que poner al país en el centro de sus preocupaciones. Es la etapa de la competencia política civilizada, ciudadana, abierta, pública. Esperamos que ningún actor de la vida de ese gran país busque ganancias fáciles ni de corto plazo, ni se pretenda hacer escarnio de los perdedores. En el balance el PRI fue un ingrediente primordial de la construcción de la Nación mexicana y ahora tendrá que hacer un aprendizaje para tornarse en un partido moderno y representativo de las aspiraciones de los más humildes de México. Todos los discursos, cuando el resultado estaba claro, tanto del Presidente Zedillo como de Labastida, Cárdenas y el Presidente electo, vistos desde aquí, revelan un gran sentido de Nación. Estuvieron a la altura del nuevo México que emerge. Un punto de inflexión decisivo de una transición larga, que aún nos depara incertidumbres, pero que no ha dejado de ser fascinante

Paulo Hidalgo es sociólogo, profesor del Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Chile.

Sidney

Desde el fin del mundo
María Cristina Rosas

Australia, para muchos, es el fin del mundo, no sólo por la "tiranía de la distancia" que la aqueja, sino porque, en realidad, los medios de información son profundamente aldeanos en este país. Las principales noticias se relacionan con algunos crímenes menores perpetrados por los vándalos de costumbre que en la prensa mexicana recibirían una cobertura muy pequeña. De ahí que para quien esto escribe haya sido verdaderamente una odisea hacer el seguimiento del proceso electoral mexicano desde Sidney, capital mundial de los Juegos Olímpicos (al menos por lo que resta del año). Algunas notas esporádicas aparecieron en diarios como The Australian y el Sydney Morning Herald pero nada que pueda superar el viaje del primer ministro y de todo su gabinete a Londres para celebrar los 100 años de la proclama de la nación australiana; ni el romance de Meg Ryan con Rusell Crowe ni menos aún la mayoría de edad del príncipe Guillermo.

Para enterarse de la victoria de Vicente Fox en los comicios mexicanos, esta autora se remitió a la página en la web de CNN, donde sí recibió amplia cobertura como es por todos sabido. Porque ni siquiera para la televisión australiana la histórica elección mexicana fue un suceso importante.

María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@prodigy.net.mx

Singapur

¿Y el dinosaurio?
Edgardo Bermejo Mora

El mismo día que el PRI se sometió a la prueba de las urnas con 71 años ininterrumpidos en el poder, aquí en Asia, en la desértica y bizarra Mongolia, otro Partido Revolucionario -pero no "Institucional" sino de apellido "Popular", el PRP- se enfrentó también al escrutinio de los electores luego de que gobernó a sus anchas en las tierras de Genhis Khan por un periodo de tres cuartos de siglo.

El PRP, de vieja catadura comunista, perdió el poder en 1996, luego de que al inicio de la década renunció a la nomenclatura estalinista y le abrió las puertas a la democracia. Cuatro años después, un reformado y renovado PRP recuperó este domingo a golpe de votos 70 de los 75 escaños que conforman el Parlamento mongol, demostrando con suma elocuencia que el destino de los viejos partidos monolíticos no es necesariamente la extinción, sino la reforma y el reposicionamiento en el tablero de la política de carne y hueso. Lo que para un demócrata puritano equivaldría a una involución, un lamentable "regreso al pasado", para otro menos ortodoxo demostraría los muchos caminos y los diversos rostros que puede adquirir el temperamento democrático de las sociedades en tránsito.

Como en el caso de su gemelo mongol, puede haber vida para el PRI después del PRI, pero ahora falta saber si tras la derrota del 2000 los émulos de Elías Calles eligen la vía engañosa de la glorificación de su pasado atávico y palentológico -el PRI de los Madrazos y los Hanks-, o si toma en serio su nueva condición de segunda minoría nacional, y capitalizan lo no poco que les queda (más de 20 gubernaturas, cientos de municipios, la mayoría de los congresos locales y una presencia infranqueable en el Congreso) para demostrarse a sí mismos y al país la antimonterroseana certeza de que cuando despertaron, el dinosaurio, por fin, ya no estaba ahí

Edgardo Bermejo es escritor y periodista. Correo: edbeme@prodigy.net.mx

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