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Sólo queda el silencio
Algo más que una novela

Jorge Carpizo

Barcelona, 1936
Foto: Robert Capa

Sólo queda el silencio se refiere a aspectos profundos acerca de nosotros como seres humanos y de dos de nuestras características esenciales: la dignidad y la libertad.

La primera impresión, no confirmada con posterioridad, que nos deja su lectura, es que el hilo conductor de la novela se encuentra en la búsqueda del padre por parte de Colin Whitman; padre al que nunca ha conocido y del cual la madre jamás se refirió. La novela, si así puede llamársele, se lee de corrido; el lector "se pica" y acompaña a Whitman en esa búsqueda, en sus ilusiones y esperanzas por encontrar al progenitor perdido y conocer por qué la madre lo había desterrado de sus existencias. También le sigue en sus angustias y decepciones durante su peregrinar de una ciudad a otra en tres continentes.

Novela, ciertamente, pero es algo más; es un jirón de historia novelada acerca de las brigadas internacionales que pelearon en la guerra civil española de 1936, salpicado de recuerdos autobiográficos. Se recrean algunos episodios de esa lucha cruenta y sangrienta, que fue el preludio de la gran confrontación mundial que comenzó tres años después.

Los primeros capítulos, en los cuales el autor dibuja la personalidad de los amigos y compañeros más cercanos de Nigel Whitman, el padre, en las brigadas internacionales, constituyen un alarde de conocimientos muy diversos respecto del país de origen de aquéllos. Así, por ejemplo, Manavendra, el hindú, le permite a De Mora realizar observaciones sobre India y su cultura y, desde luego, manifestar su amor por ese gran país que huele -nos dice- a incienso de azafrán. De refilón, como que no es su intención, expresa que en esa religión no existe un dios con cabeza de elefante -Ganapati- sino que éste es la representación del intelecto de Dios; que la religión hinduista es monista porque sólo admite un dios creador: Brahman; que parte de la esencia de India es el respeto de todas las formas de vida, "la creencia de que los animales tienen alma y, por lo tanto, participan en la cadena de reencarnaciones", lo que hace que en ese país exista un gran respeto por los animales; que la necesidad de reflexionar sobre los libros antiguos para comprenderlos otorga a muchos hinduistas calma, tranquilidad y cierta dulzura que contrasta con el ritmo vertiginoso de muchos occidentales.

Filigonio Hauptmann es mexicano y de Tabasco; de ese estado del pozol, el chorote, el pinole, las garnachas, los insectos, la pistola y el honor. En otro capítulo dibuja el ambiente universitario de Oxford, alguna de las peripecias de la Universidad en su devenir histórico y la efervescencia intelectual que vivía en esos años 30.

John Donovan fue el estadounidense que luchaba contra las injusticias y la arbitrariedad de los líderes de los sindicatos de EU. Lazslo Sedlachek fue el checo, luchador, idealista, valiente como todos ellos, y en la hija de éste, Ludmila, el protagonista encontrará el amor y la comunión de ideas y de pensamientos.

Esta novela es algo más que una novela; contiene un planteamiento muy profundo. El autor interroga: "¿Qué les llevaba? ¿Qué hacía a obreros polacos emigrados en Francia dejar trabajo y familias para ir a luchar a España? ¿Qué incitaba a estudiantes y a algunos profesores de Oxford o de Cambridge a dejarlo todo y acudir a luchar a España?". Alrededor de 60% de las brigadas internacionales estaban integradas por comunistas y el restante 40% por no comunistas sino por personas enamoradas de la libertad, quienes habían comprendido el gran peligro mundial que representaba el fascismo, que es la ideología del tigre, "que sólo sabe imponerse por sus garras y que sólo vence con la muerte del oponente".

En consecuencia, ésta es realmente una novela acerca de la solidaridad humana y de la lucha por la libertad y la democracia para todos: la lucha por las causas justas.

Considero que el mensaje de la novela, es que el hombre tiene que ser solidario. No es posible que se ataque a la libertad y a la democracia y permanezcamos indiferentes con la actitud de que tal situación está muy distante de nosotros y no vamos a sufrir esas carencias. Esta es una concepción históricamente equivocada. Al final todos sufrimos las consecuencias cuando se debilitan o suprimen la libertad y la democracia.

Por ello, quien es indiferente a la comisión de actos injustos, a la violación de derechos humanos, a la arbitrariedad, a los engaños en la impartición de justicia, algún día se arrepentirá, porque él mismo los sufrirá. Es exactamente la misma situación que aconteció en la Alemania nazi cuando una noche detenían a un vecino y a toda su familia y por miedo, el espectador se hacía el desentendido; otra noche le tocaba a otro vecino y por terror, se callaba; otra noche la arbitrariedad y la injusticia le llegaba a él y a sus seres más cercanos.

La síntesis del libro, con un aliento optimista y humanista se encuentra en la última página, en un diálogo entre Whitman y su amor Ludmila:

-"¿En qué podemos creer?

-En el hombre...

-¿En qué hombre?

-En el de algún día, en el de la esperanza. Y si hoy hubiese una amenaza fascista como la de los años 30 y otra guerra como la de España, yo te pediría que nos fuéramos allí, a luchar.

-¿A pesar de todo?

-A pesar de todo. El espíritu del hombre vale la pena."

Entonces, ¿verdad que es claro que la real trama de este libro es la solidaridad, la democracia y la libertad, representadas magníficamente con el episodio de las brigadas internacionales en la guerra española y novelada hermosamente en la búsqueda del padre por parte de Colin Whitman?

Un episodio que me impresionó y que no tenía en la mente fue que en los países comunistas a partir de 1939 especialmente en 1941 y durante las purgas de 1949 y de los años 50, muchos fueron ejecutados únicamente por el hecho de haber ido a pelear a España.

Lo mismo aconteció en Estados Unidos, donde se les consideró "sospechosos" y "comunistas". Se convirtieron en objeto de odio y persecución de personajes como Hoover y McCarthy.

La respuesta a algo que parece tan absurdo es que todos ellos habían ido a España a luchar por la libertad y en el caso de Stalin éste temía el "contagio" de la libertad. -"Que cuando supieran la verdad, lucharan contra la tiranía, aunque fuese una tiranía disfrazada de socialismo".

-"Lo extraordinario -comentó Ludmila- es que los voluntarios de España fueron perseguidos igualmente por la Unión Soviética y por los Estados Unidos.

-Es natural -dijo Brower-. Los voluntarios de la libertad molestan a los gobiernos. Los idealistas son un estorbo."

Este libro es una obra de madurez. De quien conoce bien la existencia porque la ha disfrutado, sufrido y comprendido. De quien posee sabiduría y la destila en la obra con múltiples, hermosos e inteligentes pensamientos. Si Juan Miguel de Mora hubiera publicado un librito que únicamente contuviera aquéllos, valdría la pena conocerse. Al terminar el volumen, releí esos pensamientos, los cuales había subrayado, y quedé fascinado con su repaso.

No habría necesidad de que lo manifieste porque de todo lo antes expresado, es obvio que gocé mucho de esta creación de Juan Miguel de Mora y de la cual, también, mucho aprendí

Juan Miguel de Mora, Sólo queda el silencio, México, Daga editores, 2000, 195 pp.

Jorge Carpizo es investigador en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

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