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Nubes y balas sobre TV Azteca
¿Atentado contra la libertad de prensa?

Julián Andrade Jardí

Rosario Robles
Foto: Jerónimo Arteaga

Balearon a Lilly Téllez en Periférico, salió ilesa pero su chofer y dos de sus guardaespaldas fueron heridos. Es el colofón de un clima de linchamiento moral, en contra de ella, por parte de algunos medios de comunicación y del gobierno capitalino.

Las burlas en contra de la conductora de TV Azteca fueron constantes. Se debatió sobre el derecho a la información y a la inconveniencia de que un reportero insista, hasta el cansancio, en conseguir una entrevista con un funcionario público.

La histeria del gobierno capitalino, alimentada por sus propias culpas, no se hizo esperar. La jefa de gobierno salió al paso de acusaciones que sólo existen en su imaginación. Defendió al procurador capitalino sin que nadie lo estuviera implicando, dijo que no permitirían que se les atacara como en el caso Stanley y le recordó a la televisora que el crimen del conductor tiene implicaciones oscuras. Y en eso hay que estar de acuerdo, sobre todo por lo que se refiere a la fabricación de culpables y a la utilización de testigos enloquecidos y mitómanos.

Sus espectaculares declaraciones, sin embargo, responden al problema enorme en el que están metidos. Lilly Téllez dejó de tener una escolta profesional a raíz de su enfrentamiento con el procurador capitalino.

La PGR señaló que una de las líneas de investigación es el trabajo periodístico de la conductora.

Al margen de lo que arrojen las investigaciones es evidente que debemos reflexionar sobre la actitud autoritaria e inmoral del gobierno capitalino. No se puede dejar de lado la campaña que iniciaron contra TV Azteca y en particular contra Téllez.

Es pronto para aventurar hipótesis, pero existe una grave responsabilidad de las autoridades. Deberíamos discutir, también, sobre la ética y el derecho a estar informados, sobre las negativas constantes de la procuraduría capitalina para informar de modo adecuado.

¿Estamos ante un atentado contra la libertad de prensa? Podría ser. Los últimos meses han sido de un acoso constante contra los colaboradores de esta empresa televisiva. Es más, hace unas semanas Raúl Sánchez Carrillo pidió protección a la CDHDF ante el temor de ser detenido, lo propio hizo Tristán Canales.

¿Que Lilly Téllez está metida en asuntos turbios como sostiene la prensa acólita del GDF? No lo sé, ni me importa, el hecho es que atentaton contra su vida y que desde hace más de un mes ella vivía en el infierno por enfrentarse a los nobles funcionarios del sol. Es injusto hacer señalamientos sin tener pruebas y menos ante situaciones tan delicadas.

Por fortuna, la PGR atrajo el caso, lo que sin duda dará certidumbre sobre la condición de la investigación. La PGJDF estaba imposibilitada para garantizar transparencia.

El atentado abrió una puerta oscura de nuestra vida pública, de los medios al servicio del poder, la de la ignominia a cambio de favores económicos y de la promesa de gobiernos antipriistas que los harán crecer. Por eso lincharon a Lilly Téllez y ahí está su vergüenza y su inmoralidad.

Lilly Téllez es la víctima, contra ella dispararon. No hay que permitir que el chantaje de las autoridades capitalinas cambie la versión de las cosas. Es el momento de poner un alto a la impunidad y la incompetencia. No es broma, es el futuro de todos y sobre todo de quienes creemos que la crítica es uno de los ejercicios más saludables de la democracia

Julián Andrade Jardí es subdirector de Información del periódico Crónica.

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