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Generacióndel cambio
Destacada participación juvenil

Gabriela Cuevas Barrón

Gabriela Cuevas (izquierda): "Hemos
crecido bajo el fenómeno de la
apertura del sistema político"

En la carrera presidencial hacia el 2000, las estrategias de impacto electoral comenzaron a definirse de manera distinta. Acostumbrados históricamente a satisfacer mercados clientelares y de base como es el de las amas de casa (basta recordar la campaña zedillista en 1994), los sindicatos (que en tiempos de López Portillo inclinaron fuertemente la balanza electoral en favor de la estructura-partido-gobierno de Estado) y el aún poderoso voto verde (principal nicho electoral de los programas gubernamentales), la actual disputa comenzaba a presentar con mayor urgencia la definición de una estrategia específica para el mercado de jóvenes pues finalmente ellos serían el instrumento de definición de la elección, el fiel de la balanza para hacer ganar o perder a uno u otro candidato, y que la oposición debía ganar para fortalecer su presencia en todos los niveles.

Hace unos años éramos -y lo somos ahora con mayor fortaleza- el mercado electoral más densamente poblado (aproximadamente 35% de la lista nominal de electores) y el más sujeto al impacto de las campañas, ya que no se presenta un historial largo de votación y hemos crecido bajo el fenómeno de la apertura del sistema político mexicano. Por ello seríamos bautizados como la generación de la apertura, de los nuevos valores y las nuevas tendencias, incluso ya no es vista como la generación de la crisis, sino como la generación del cambio.

Una generación que simpatizaba entonces -y ahora- con la idea del cambio por encima de la percepción de preservación del status quo y el continuismo, que ayer y ahora apoya fuertemente la alternancia. Así encontramos el primer paso a seguir en nuestra campaña, la definición del mercado al que pretendíamos conquistar.

Definir a una generación implica buscar rasgos en común, ideas o preocupaciones que los convirtieran en un grupo específico, tal objetivo tardó poco tiempo en ser dejado a un lado pues al desarrollar la problemática y las condiciones de vida a las cuales los jóvenes nos enfrentamos, nos adentramos en la complejidad de los nichos de mercado juveniles, que hasta entonces percibíamos como uno solo, homogéneo, fácil de impactar con una estrategia lineal.

Por el contrario, la realidad de los jóvenes mexicanos es muy diversa, es capaz de mostrar la realidad de una mujer joven entre 18 y 24 años con niveles socioeconómico y de estudio medios que se ubicaban en la cuidad y cuya principal preocupación es la igualdad de oportunidades laborales y de vida, en contraste con la realidad que vive un grupo de hombres de zona rural entre 26 y 29 años de niveles socioeconómicos y escolares bajos que buscaban respuestas de empleo bien remunerado para evitar el abandono de sus familias y marchar de mojados a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida.

Así, fue la misma realidad la que nos obligó a establecer una estrategia capaz de impactar al mayor número de jóvenes en edad de votar. Esta heterogeneidad, aunada a la baja credibilidad que los jóvenes tienen sobre los políticos, las elecciones y la política misma, convirtió hacer una campaña juvenil en un compromiso ineludible para muchos mexicanos y mexicanas.

Nuestro lema: "Somos la generación del cambio" guió nuestra acción política. No se trató de vencer sólo los obstáculos, sino de dotar de contenido y de una propuesta viable el convencimiento de nuestro mercado. Somos la generación del cambio político, donde todos los ciudadanos gocemos de un gobierno cercano y capaz de resolver nuestras necesidades. Somos, también, la generación del cambio hacia una economía con rostro humano, encaminada a mejorar las condiciones en las que viven millones de personas. Somos una generación, que a pesar de sus diferencias, encuentra la identificación en la idea de la alternancia.

Con un compromiso de siete millones de votos menores de 29 años, iniciamos nuestra campaña con una intensa labor de capacitación electoral en todo el país para los jóvenes que de forma voluntaria desearan colaborar durante este tiempo electoral. En esta etapa buscamos la preparación en los cuadros juveniles del PAN así como el inicio de las labores proselitistas.

Más tarde, nos encaminamos al trabajo por segmento de mercado. El objetivo principal fue reducir los costos de la información que para el elector joven tiene conocer la propuesta de Vicente Fox, mediante eventos con un perfil más atractivo para cada grupo, ejemplo de ello fueron los conciertos del Tri (en los que reunimos a más de 50 mil jóvenes), las conferencias de líderes panistas jóvenes en las universidades y los eventos con niños, quienes a pesar de no votar, son capaces de convencer a quienes le rodean de votar por una u otra opción.

"Esta campaña me deja la esperanza de un
cambio en el México que tantas
oportunidades nos ha prometido"
Foto: Gregorio Arteaga

La ejecución de eventos especializados incluso a nivel municipal, como fueron los torneos deportivos y las brigadas de apoyo comunitario resultaron una herramienta indispensable para mostrar el rostro social de la política que durante tantos años ha permanecido oculto.

"Iberoamérica sonríe por una transición a la democracia", se convirtió en un foro de suma importancia para la población universitaria del centro del país, donde a México se le manifiesta la preocupación de la comunidad internacional por esta etapa de democratización, además de la solidaridad de los países vecinos que fueron capaces de transitar a una democracia con el trabajo de jóvenes comprometidos con su nación.

Fue una campaña dirigida a los primeros electores, a los más de dos millones de jóvenes que emitirán su voto por primera vez en una elección federal (que, además, fue una campaña que despertó el interés de todos los partidos, por ser el segmento de mercado más homogéneo); una campaña dirigida a los jóvenes que ya no encuentran un futuro en su vida y consumen su presente en las drogas, a aquellos jóvenes que hoy cuentan con una familia por la que deben velar, a todas aquellas jóvenes que se encuentran frente a un México sin oportunidades, a la juventud que hoy no tiene empleo pero sí numerosas necesidades.

La segmentación de discurso, panfletos, propuestas, recorridos, resultó todo un éxito. La meta original de obtener cuando menos siete millones de votos de jóvenes entre 18 y 29 años pronto fue superada por la fuerza juvenil de las zonas urbanas y, con más empeño, también en las zonas rurales. Tanto los simulacros llevados a cabo en distintos planteles educativos del país como los estudios de opinión realizados por empresas especializadas en la materia, colocan hoy a Vicente Fox, más que como el candidato, como el Presidente de los jóvenes.

La última etapa consistió en la invitación a votar el 2 de julio y a defender el voto como representante de casilla. Nos comprometimos a reunir a más de 30 mil jóvenes para que participaran en esta labor, meta que fue alcanzada gracias a la labor de las estructuras estatales y municipales.

Fue una campaña con grandes victorias, la primera es la electoral. Habrá mucho más de siete millones de votos jóvenes para la Alianza por el Cambio. Electores convencidos no forzados por los mecanismos gubernamentales o por programas de compra del voto.

La segunda victoria es la histórica, hoy los jóvenes dejaremos el testimonio de nuestra participación en la construcción de un México de oportunidades. No sólo los jóvenes de Chile, España, Polonia, Alemania y el resto del mundo narrarán las derrotas de las dictaduras a las futuras generaciones, los jóvenes mexicanos escribiremos en las primeras páginas de este nuevo milenio la historia de un país justo, democrático y libre.

La tercera es la cultural y cívica, donde en medio de la desconfianza y de instituciones públicas corruptas, una marcha como la llevada a cabo en Insurgentes, el testimonio de un empleado de Pemex que arriesga su trabajo y a su familia en favor de la honestidad, la actitud de apertura mostrada por los intelectuales de izquierda que han apoyado abiertamente a Vicente Fox, hoy nos hacen entender que la máxima ideología es el bien de México.

Estas victorias significan lo que en esta campaña he tenido la oportunidad de aprender, desde la elaboración de la estrategia en medio de números y encuestas hasta poder entender la dimensión de un movimiento, que como joven, hoy me deja la esperanza de un cambio en el México que tantas oportunidades nos ha prometido

Gabriela Cuevas Barrón es politóloga por el Instituto Tecnológico Autónomo de México. Coordinadora operativa de la Campaña Juvenil del Partido Acción Nacional, candidata a diputada federal suplente por la vía plurinominal.

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