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Norte y sur
Enrique Contreras Montiel

 

 

 

 

 

 

 

Tropezón del peso

Ricardo Becerra

Foto: Fernando Santos Rosas

Circulan tres explicaciones para entender el nervioso sacudimiento del peso la semana pasada. Vamos a intentar mirarlas y ponerlas en su verdadero lugar causal.

La primera explicación es simplemente empírica: algunos inversionistas se retiraron del mercado mexicano. Muchas acciones nacionales (como los Cetes) fueron cobradas y los inversionistas recibieron todos sus pesos, con los cuales, a su vez, compraron dólares. La ley de la oferta y la demanda: esa compra millonaria de dólares encareció a la moneda verde.

Pero, ¿por qué abandonaron sus Cetes y compraron tantos dólares? Aquí viene la segunda explicación, ligada a la primera, pero que resulta más comprometedora: durante el primer trimestre del año, el gobierno federal gastó 64% más que en el primer trimestre de 1999. Es la tasa de crecimiento más grande en la inversión pública (gasto de capital, como le llaman) que haya visto cualquier otro trimestre del sexenio de Zedillo. Este gasto estaría anunciando nada menos que ¡indisciplina fiscal!, y que el gobierno, por razones electorales, volvió a caer en la tentación del despilfarro y el desorden en sus cuentas.

Pero los inversionistas decidieron asegurar su patrimonio, poniéndolo en dólares, también por otra razón: el ambiente electoral: las torpes declaraciones de Labastida según las cuales no aceptaría una victoria de Fox y la proverbial insensatez del blanquiazul, dibujaron retóricamente los escenarios de conflicto e ingobernabilidad postelectoral con los que tanto han especulado ciertos "estudiosos" estadounidenses. El PAN y el PRI, trenzados en su concurso de desplantes, trabajan para confirmar las negras profecías de la academia yanqui.

Fuente: Banco de México

Esa suma de factores ya tuvo repercusión material y monetaria: desde mayo, el dólar ha estado subiendo de precio; pero la semana pasada lo hizo de manera ostensible: 3.7%, para cerrar en 9.92 pesos por billete verde.

En resumidas cuentas, lo que algunos inversionistas han hecho es cuadrar sus posiciones y cubrir sus riesgos: han salido al mercado en búsqueda de dólares antes de que su cotización se dispare. Lo han hecho los extranjeros pero también los mexicanos, aquellos que tienen deudas en dólares: han preferido comprarlo a este precio antes de que sea demasiado tarde y encuentren al billete verde aún más caro.

El hecho marca dos lecciones: 1) desde 1996, los sacudimientos económicos de México fueron generados desde fuera por las fuerzas de la globalización, pero la sintomática inestabilidad actual, la de junio del año 2000 es producida exclusivamente por factores internos; y 2) estos factores son eminentemente políticos: una decisión gubernamental para animar con gasto público el ambiente económico y la falta de compromiso con la legalidad de parte los más poderosos partidos, su amenaza de no reconocer el resultado que brinde el IFE, el veredicto de las urnas, el 2 de julio.

Mientras los grandes partidos -PRI, PAN- y sus gobiernos siguen con sus jugarretas, los inversionistas han decidido "pagar por ver": han preferido dejar los altos rendimientos que les ofrecen nuestros Cetes, nuestros Bondes o Udibonos para asegurarse en dólares. No vaya a ser que Zedillo haya abandonado su disciplina fiscal, no vaya a ser que las chifladuras políticas de Fox, Labastida o Cárdenas ocurran. Es el costo de no tener partidos ni políticos responsables

Ricardo Becerra estudió Economía en la UNAM.

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