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Diccionario de los vientos
El tiempo y el futuro

Luis T. Díaz Müller

Foto: El País semanal

"¿Liberar al futuro del pasado, liberar al pasado del futuro?". Con esta doble interrogante, la revista Letra Internacional (Barcelona) y el Instituto Göethe, festejaron el término del siglo convocando al Congreso Mundial de Ensayo.

Con la participación de más de dos mil 500 ensayistas de 123 países, y un valioso premio, que nunca está de más, esta contribución a la ciudad de Weimar, capital por este año de la cultura europea, planteó como era de esperarse grandes reflexiones acerca del rumbo de la humanidad.

La joven estudiante de Relaciones Internacionales de Rusia, Ivetta Guerasimchuck (23 años), después de importantes discusiones, obtuvo el primer lugar en este concurso mundial. Con total mérito y calidad, El diccionario de los vientos es un magnífico, denso, entramado del mundo y el tiempo, una reinterpretación de las dos grandes utopías de la historia: la visión tradicional y la visión utopista. Si bien es cierto la pregunta-reflexión era suficientemente ambigua y compleja, como para partir la cabeza al más "pensado", había que optar, supongo, por una línea de construcción literaria, por una cierta ilusión del tiempo, el futuro y la historia.

A caballo entre el pensamiento y la ficción, como apunta Letra Internacional, y con cierto anclaje en la dura realidad del "socialismo soviético"; la estudiante moscovita, con lúcida imaginación, enderezó su valioso escrito en forma totalmente excéntrica. Ruptura del tiempo, visiones reales y de ficción, no ofrece, ciertamente, una propuesta política inmediata. Va más allá: se trata de un retorno a la antigua erudición de las viejas culturas: "Tal es la naturaleza del hombre. Enfrascados en infinitas discusiones muchas veces no nos percatamos de que, en el fondo, hemos alcanzado un acuerdo, es sólo que estamos dando distintos nombres a las mismas cosas".

Adoradores del tiempo en la Grecia antigua, la categoría de los Anemófilos, representa a todos aquellos para los que existe un futuro sin pasado. Constituido como un Diccionario virtual, este artificio imaginativo, revela, por ejemplo, el significado de Cronos: un titán, según la mitología griega, que muere a manos de su propio hijo. El propio Zeus, descendiente de Cronos, hace realidad aquella frase: "el tiempo devora a sus hijos".

Así, la autora señala sin pretender examinar todo el Diccionario de los vientos: la descripción tiene como objeto la coincidencia total con la Realidad. La fecha conmemorativa más importante es el año nuevo, que celebra el inicio del tiempo. Tiempo relativo y tiempo absoluto: "Porque si no sabemos algo, ese no saber también es imperfecto. Sólo queda consolarse una y otra vez pensando que eso recurre por deseo del Relojero, que tiene capacidad para conciliarlo todo: perfección e imperfección, saber e ignorancia, la facultad de percibir el mundo cronológica y sincrónicamente, y la de dominar el tiempo y no dominarlo.

Dejo que los lectores de etcétera puedan hacer otra lectura de este precioso texto: "En la torre de los vientos jamás se interrumpía la medición del tiempo": "La obra bien vale un seminario". A propósito: ¿quién es el Relojero?

Luis T. Díaz Müller es investigador en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. Profesor de Derecho Internacional y Derechos Humanos. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores.
Correo: luist@servidor.unam.mx

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