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cuentas claras
Enrique Contreras Montiel
Norte y sur Aunque ahora los partidos políticos insisten en el argumento del cambio útil, la verdad es que el país ya está en la transición. Hoy cerca de la mitad de los estados de la República son gobernados por la oposición. Pero el cambio más fuerte ha sido el económico. Los estados que registraron mayor dinamismo están en el norte. Solamente los estados fronterizos al norte aportan 22.97% del PIB. Si se suma a los estados que ofrecen muestras de moverse bajo el influjo de la industria maquiladora de exportación, entonces el resultado es de casi 50%. Incluso en esas entidades se localiza casi la mitad de la población nacional y es fundamentalmente urbana. En contraste, el principal polo tradicional de crecimiento económico ofrece muestras de retroceso. El DF retrocedió en su participación en el PIB de 23.9% en 1993 a 22.57% en 1998. Incluso la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, aun cuando el Estado de México tuvo un avance de 10.34 a 10.61%, en conjunto retrocedió de 34.27 a 33.18%.
País escindido
Hay otro ángulo en el cual se pueden establecer los contrastes entre los estados de la República ricos y los pobres. En los estados fronterizos del norte del país prevalece la población urbana. Sólo 15% de la población de esas entidades de la República habita localidades que entran en una clasificación rural. En contraste, los estados sureños alejados del sueño maquila-exportador, son los que no han dado muestras de responder al dinamismo norteño, tienen a 45% de supoblación en localidades catalogadas como rurales. En los estados del norte, donde se genera el dinamismo maquila-exportador, vive la décima parte de la población nacional. En cambio, los estados donde no se percibe la irradiación de esa industria tiene a dos tercios de la población nacional. Este contraste entre entidades ricas, ligadas al dinamismo de la industria maquiladora-exportadora, y las pobres, que no han visto sus beneficios también es razón para establecer las motivaciones del voto. En tanto los norteños sí han visto los beneficios de ese modelo, los sureños no; en tanto los ricos norteños estarán poniendo la vista hacia el mercado externo, los pobres sureños lo estarán haciendo hacia el interior, hacia el mercado nacional |
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