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Reinventar el cuerpo
Laura Ríos
Katia Tirado por cabellera porta una serie de dreadlocks, tiene tatuadas algunas partes del cuerpo y uno que otro piercing. Después de una serie de ires y venires, ahora es performancera por convicción. Antes participó en el teatro convencional y no tan convencional, bajo la dirección de distintos personajes de la escena teatral mexicana tales como Héctor Mendoza, Julio Castillo y Juan José Gurrola. Junto con Rita Guerrero (cantante de Santa Sabina) y David Hevia (actor -desde 1992- de la compañía de teatro alemana Theather and der Ruhr). Fundó La Compañía, con la cual hizo una especie de sketches de corta duración en lugares como el LUCC, La Ultima Carcajada de la Cumbancha, donde comenzaba a romper con las convenciones del arte escénico. Su estancia en Berlín marcó su inicio hacia esta ardua, compleja y malentendida forma de hacer arte que se ha convenido en llamar performance. Para Katia, el performance conceptual se vuelve un artículo de consumo para gente preparada con cierta información que puede interpretar símbolos y signos, "gente de alguna manera pequeño burguesa" en la cual no está especialmente interesada. Así que para quitarle ese tono hermético y a veces aburrido del que en no pocas ocasiones goza el performance, decide hacer su trabajo "más barroco". Para ello retoma elementos de la cultura popular mexicana que encuentra en la lucha libre, el mercado, el burlesque, el cómic, en los personajes de la calle. Lo femenino es su preocupación y su tema. En iconos de la mitología femenina como la Coyolxauhqui, Lady Luck y Maha Kali ha encontrado las "imágenes madre" de las cuales ha partido para elaborar su discurso artístico. Ha decidido modificar su cuerpo como parte de la compleja construcción de un lenguaje personal, "el cuerpo es mi instrumento de trabajo. Además, en una cultura tan tiránica en relación con la imagen me parecía un acto de liberación contradecir los estereotipos que se me dictaban. Seguirlos me parecía totalmente esclavizante. Es uno de los factores que más contribuyen a que las mujeres nos frustremos y nos explotemos menos de lo que podríamos. La imagen de la mujer nos limita. Sobre todo si consideramos que es el vehículo a través del cual se venden toda clase de productos". Pero no sólo se trata de contradecir estereotipos y ser la rebelde sin causa. La lógica para Tirado es: "Bueno, no soy esa nalga que va a vender esa pasta de dientes, pero sí soy una diosa que tiene capacidad de dar vida, que vive una condición y un territorio desconocido para esta cultura y creo que hay que hablar mucho de ello". Evidenciar una búsqueda interior es lo que esta performancera encuentra al modificar su cuerpo, "lo mismo pasa con el tatuaje. Si me tatuo hablo de una mitología personal, la enseño, la hago obvia. Me parece que es un acto en sí mismo revolucionario frente a una sociedad que es tan tiránica en cuanto a la imagen personal. La sociedad de consumo pretende homogeneizar a las mujeres, todas debemos tener 90-60-90, piel tersa sin arrugas y lucir un cabello caprice. Esto nos despersonaliza". Y concluye: "Me interesaba producir otro tipo de acentos en la imagen. En ese sentido, el cuerpo es un territorio de afirmación de identidad". Por otro lado, Katia piensa que el desarrollo del performance obedece a una necesidad de ritual perdida. En este sentido, la modificación corporal incluye el rito primitivo del dolor, "en esta sociedad el dolor y la muerte, que son intrínsecos a la vida, se han vuelto fantasmas enemigos. Estos tabús nos han alejado de la potencialidad del ser". Su próximo performance versará sobre la muerte. En el inicio de este proceso creativo ha encontrado en la cultura hindú a los iconos Durga y Kali, "los brazos que tiene Kali me parecen una metáfora muy hermosa de todo lo que uno tiene y no ve. Uno tiene más de lo que ve y usa. No tenemos dos brazos, tenemos catorce... invisibles que están atrapando lo que necesitamos para combatir a quien nos chingue y para favorecer a quien nos favorece, hay mucho más de lo evidente, de lo efímero, de las apariencias". Está interesada en explorar la muerte como entidad femenina en nuestra cultura. "La muerte es la pelona, la bella, no se disfraza de cabrón, se disfraza de mujer para seducir. Las mujeres somos un hueco a llenar, tenemos que ver con el vacío y la muerte, la intuición y la oscuridad". A Katia no se le podría considerar feminista. Simplemente construye un complejo lenguaje personal alrededor de un tema que no ha sido lo suficientemente hablado y hasta el momento pervive con un aire de tabú y misterio: lo femenino. Némesis es el nombre del estudio de Katia y cómplices donde además de ejercer el arte del tatuaje y todo lo relacionado a éste, de vez en vez tienen lugar actos escénicos Laura Ríos es coreógrafa y bailarina. |
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