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ideas en campaña con el candidato campaña en el interior
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campaña en el DF Campañas marchitas
Carlos Bravo Regidor
Amplío una idea que en la entrega pasada apenas traté en un par de líneas: la forma cómo la duración de esta contienda ha influido en las campañas electorales.El tiempo, al igual que el dinero, es un recurso estratégico de cuyo manejo depende el desarrollo de la competencia. En ese sentido, la administración del discurso y de la presencia mediática de los candidatos ha determinado, en buena medida, el compás de la lucha por la jefatura de gobierno del DF, donde el reto era atraer la atención de un público sometido al asedio propagandístico de quienes aspiran a la Presidencia de la República. Sin embargo, en esa materia ninguno de los aspirantes, con excepción de Tere Vale, ha escapado a la tendencia: a estas alturas, parece que todo está dicho y hecho y ya nadie tiene nada qué decir ni hacer. La fugaz efervescencia que en determinados instantes avivó el ambiente, ya fuese tras la elección de Silva Herzog Flores o cuando se presentaron las impugnaciones a la candidatura de López Obrador, se ha convertido en monotonía. El escaso entusiasmo que alguna vez hubo ahora es tedio generalizado. Escuchar a los candidatos insistir en lo de siempre es como mirar un mal programa de televisión repetido varias veces. Semejante tono reiterativo es consecuencia de que las campañas han sido demasiado largas. Ni los partidos ni las autoridades contemplaron con suficiente cuidado el desgaste al que esto conduciría. Y ese desgaste, derivado no tanto de la sobreoferta como de la sobreexposición de los aspirantes, a la larga no es más que abono para el ya de por sí fértil terreno del descrédito de la política. Además, la relativa certeza con la que se advierte cuál será el resultado de este proceso constituye sin duda otro factor decisivo para explicar la descolorida intensidad, ya no digamos de una u otra candidatura, de la contienda en general. La anticipada y prácticamente irremediable victoria del PRD le resta a la disputa capitalina todo el interés que, en contraste, aún despierta la incertidumbre sobre el desenlace de la elección presidencial. Extraña que ante esa especie de escandalosa modorra tropical que ha caracterizado el camino a la victoria de Andrés Manuel, las oposiciones capitalinas no reaccionen. A pesar de su condición de desventaja ni Creel ni Silva Herzog han renovado su estrategia. Su discurso y su imagen siguen siendo los mismos y, a lo mucho, cuando tienen oportunidad, reafirman lo que de todos modos no les ha servido para contrarrestar el encumbramiento perredista. Así, es la mano de la inercia, más que la del interés, la que parece conducir una competencia cuyo desenlace ya conocen todos y anhelan, para colmo, más quienes van a perder que quien gobernará por los próximos seis años la capital de la República Carlos Bravo Regidor estudia Relaciones Internacionales en El Colegio de México. Correo: cbravo@estud.colmex.mx |
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