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textos Campañas políticas animadas
Susana Mallo Reynal
Perú amaneció irreversiblemente polarizado, cuando el presidente Fujimori fue reelecto para su tercer mandato hasta el 2005. Desde su inicio la elección estuvo plagada de controversias y denuncias, antecedida por vicios de forma y procedimientos. Primero con el autogolpe de 1992 y la reforma constitucional que le permitió una primera reelección, luego con la interpretación que realizó la Suprema Corte de Justicia, la cual entendió que era a partir de dicha reforma que se establecían los nuevos plazos de gobierno. En síntesis, el primer mandato de Fujimori no se tuvo en cuenta, lo que habilitó una tercera reelección. A esta artimaña judicial se le debe agregar un sistema electoral plagado de vicios. Desde un millón de votos que excedían el padrón electoral, la duplicación y triplicación de votos, hasta la imposibilidad de la oposición de usar los medios de comunicación masiva para realizar campaña electoral. En la primera ronda, realizada el 9 de abril, el partido en el gobierno, Perú 2000, aventajó al opositor Perú Posible por un escaso margen, sin alcanzar 50% más uno de los votos necesarios. En ese momento, las denuncias de fraude realizadas por el candidato Alejandro Toledo a las que hicieron eco los organismos internacionales y observadores de la OEA, imposibilitaron a Fujimori el triunfo en primera vuelta, tal como él lo había vaticinado. Ante la negativa del gobierno y la Corte Suprema de postergar los comicios para el 18 de junio como solicitaba Toledo, porque no había "garantías de transparencia y equidad", éste se autoexcluyó. La solicitud de postergación estuvo avalada por la misión de monitoreo de la OEA, encabezada por Eduardo Stein, ante la falta de garantías y la poca confiabilidad que le ofrecía el mecanismo computarizado en el escrutinio; el jueves 25 optó por marcharse. Al día siguiente, el presidente Bill Clinton pidió que la instancia se postergará, o "las relación entre Lima y Washington podrían verse afectadas". Sin rival a la vista, Fujimori terminó imponiéndose con 51.07% de los votos, contra 17.4% de Toledo, mientras se computaban 30.2% de sufragios anulados y 1.14 en blanco. Además hubo 16% de abstención (cifra importante para un país que castiga con una multa de 30 dólares no votar; cantidad por demás significativa cuando el salario mínimo ronda los 100 dólares). El candidato opositor llamó a abstenerse o emitir el voto "viciado" escribiendo en la papeleta "No al fraude". Lo cierto es que el Jurado Nacional Electoral (JNE) no aceptó como válida la decisión de Toledo y mantuvo sus papeletas, lo que explica la cifra de 17% de los votos. En concreto, entre los votos obtenidos, abstenciones, votos anulados y en blanco, la oposición ronda 50%. División clara del país en dos partes, dos maneras de entender la democracia, dos proyectos de desarrollo, en fin, dos ideas de ejercicio de la libertad. Esta complica la situación de Fujimori y sus dos vicepresidentes Francisco Tudela y Ricardo Márquez, pues carecen de mayoría en el Congreso, el gobierno tiene 54 legisladores de un total de 120 que fueron elegidos en la primera vuelta, lo que afecta la relación del nuevo presidente con los legisladores y ya se está haciendo mención del soborno a legisladores para avalar el proceso electoral y lograr mayorías. Pero no radica allí la única dificultad, la segunda reelección ha provocado un clima de enrarecimiento de las pasiones, Toledo convocó a un movimiento de resistencia pacífica cuyo objetivo consiste en ir "al rescate de la democracia" en lo que él llama "la tercera vuelta". Las manifestaciones se han sucedido en estos días. Los disturbios en varias ciudades, con un saldo no especificado de heridos y detenidos, han incrementado la ya tensa situación del país. El 28 de julio, día de la independencia nacional, es el elegido por Fujimori para la toma de posesión. Alejandro Toledo ha prometido reunir cuatro millones de peruanos en todo el país en su movimiento de resistencia pacífica. Ha declarado "nulas" las elecciones y ha pedido al ejército "ponerse del lado del pueblo". El proceso electoral ha sido vastamente criticado por la Unión Europea, pero sobre todo Francia ha manifestado su malestar por lo intrincado del proceso. Esto significa para el Presidente afrontar una situación muy compleja tanto interior como exterior. Sin embargo, ha declarado que con el paso de los días estos movimientos disminuirán. Político acostumbrado a jugar fuerte, con un sólido apoyo de la plana mayor del ejército y acompañado de consejeros como Montesinos, figura comparada con Rasputín, no pareciera que se deje amilanar por los conflictos que debe enfrentar en su tercer gobierno. Lo cierto es que el temor cunde en los más variados sectores sociales, en las capas populares y estudiantiles que son las que han salido a la calle, la represión se ha sentido, pese a la mirada internacional sobre Perú y el cuidado demostrado por las fuerzas de choque. En el sector empresarial, la preocupación pasa por las repercusiones internacionales, y cómo la situación política pueda afectar las inversiones extranjeras en el país. Algunos analistas financieros opinaron que los bancos de inversión podrían revalorar la calificación de riesgo-país en función de las circunstancias actuales, y si esa calificación se deteriora tendría un impacto negativo en las tasas de interés y en la permanencia de capitales. Reacción continental Ante la situación descrita, todas las miradas se vuelven a la OEA, cuya Asamblea General comenzará la próxima semana en Windsor, Canadá. Estados Unidos ha formulado la propuesta de invocar la cláusula 1080, a través de la cual se "lamenta" o se "deplora" o, en caso extremo, "se suspende" uno de sus miembros, pero no ha encontrado eco ni mayor apoyo en los otros países latinoamericanos, que se han mostrado cautelosos en sus apreciaciones. Quizá, el caso más claro lo represente Brasil, que a través de su embajador ante la OEA, Carlos Leite Barboza, ha manifestado que en América Latina hay una posición más prudente que en EU, afirmó que su país está y "estará dispuesto a colaborar en la defensa y el fortalecimiento de la democracia, pero también en el apego a los principios de no intervención y no injerencia en los asuntos internos de los países". Posición que muestra la disputa y la discrepancia que el presidente Cardoso tiene respecto del "nuevo papel tutelar" de EU. Argentina, Chile y Uruguay han propuesto el reconocimiento del nuevo gobierno. Por su parte, Cuba dijo que los comicios en Perú conciernen sólo a los peruanos. Pese a estas declaraciones, Estados Unidos ha preconizado usar el voto decisivo del país en los órganos internacionales para aplicar medidas específicas a Perú. El canciller peruano Fernando de Trazegnies sostuvo "que no es tan dramático, negativo ni teatral como se quiere hacer creer que la situación de Perú sea llevada a la Asamblea General de la OEA", agregando "cuando se ha hablado tanto de un tema como las elecciones de este domingo es conveniente que se explique a la Asamblea lo que ha pasado". En tanto, Toledo anunció que hay emisarios de Perú Posible en Europa y Estados Unidos. La situación es tensa y no se vislumbran salidas rápidas. Un país partido en dos ofrece pocas posibilidades de convivencia armoniosa o pacífica Susana Mallo Reynal es profesora-investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Uruguay. |
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