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Maribel Ramírez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El problema económico que todos quisiéramos tener

Ricardo Becerra

Foto: Time

Había una vez una economía próspera, dinámica, que trimestre tras trimestre rompía los récords que había establecido antes. Eran los años 60 y, en la cúspide del nunca jamás, Estados Unidos logró una tasa de desempleo menor a 4%. Se creaban puestos de trabajo, los salarios subían, los trabajadores se daban el lujo de elegir entre varias opciones y los inmigrantes se hicieron indispensables. Pues bien, ese escenario parece repetirse: la tasa de desempleo en Estados Unidos ronda 4.2%, sigue disminuyendo y, con ello, reaparecen todos los síntomas de la prosperidad.

La economía estadounidense se ha convertido en una maquinaria asombrosa que se metamorfosea a un ritmo nunca antes visto: en 1998, por ejemplo, desaparecieron 385 mil empleos en las manufacturas; pero se crearon 3.1 millones en otras ramas.

Veamos cómo trabajan los indicadores en la realidad. Fijémonos en Carolina del Norte, condado de Raleigh: allí la tasa de desempleo ha caído a 1.3%, leyó usted bien: 1.3% en 1999. Según Angus Madison se trata de un nivel sólo visto en tres momentos de la historia del capitalismo (desde 1828).

En Carolina, los sueldos crecieron a una tasa de entre 4 y 6%, igual que en 98, y menos que en 1997. La inflación es alta para estándares gringos, pero sin que preocupe: 3.5% anual promedio.

Así, esta economía de nunca jamás exhibe problemas que todos quisiéramos tener: desde hace tres años, la fuerza policial tiene un déficit de personal de 10%; no existen suficientes inspectores para la construcción, pues sus peritajes tardan el triple que antes. La ciudad tiene un rezago en la reparación de baches y en la construcción de carreteras: más de 15 mil vacantes no han podido ser llenadas. Los trabajos de medio tiempo se multiplican; en realidad, los trabajadores laboran en trabajo y medio, lo que hace incrementar sus ingresos. Eso hace que Carolina sea uno de los estados con mayor poder de compra de todos los estados de la unión. Y lo que nunca: las empresas privadas de Carolina reportan un déficit de empleados de más de 7%, desde 1998.

Fuente: Buró de Censos de Estados Unidos

Este tipo de escenario lo había vivido nuestro vecino del norte en los años 60, pero con una diferencia radical: en aquellos tiempos el incremento de la población fue también inusual; Estados Unidos vivía al mismo tiempo su boom demográfico: tasas de 2.3 y 3%. Pero hoy la tasa de crecimiento poblacional se ubica en 1%; en otras palabras, la economía está yendo más rápido que la población.

El ejemplo de Carolina y de Raleigh no es excepcional: varias centenas de ciudades y decenas de estados viven situaciones similares. Por eso les urgen inmigrantes, necesitan miles de trabajadores para sostener su pujanza. Esta es la coyuntura histórica, el momento económico -quizá irrepetible- para que México negocie un acuerdo en favor de sus emigrantes; en favor de sus derechos laborales, de sus condiciones sociales y de sus derechos humanos. Las dos naciones, nunca lo habían necesitado tanto

Ricardo Becerra estudió Economía en la UNAM.

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