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música

Oye, cómo va
"La salsa es algo que se come con espaguetis"

Javier Martínez de Pisón/Tito Puente

El jueves 1 de junio la infausta noticia dio la vuelta al orbe : Tito Puente, el mejor timbalero del mundo, había dejado de existir. A manera de homenaje póstumo a este músico de origen puertorriqueño nacido en el Harlem neoyorquino en 1923, etcétera publica esta versión editada de una entrevista aparecida en la página electrónica www.nando.net.

 

"Me gusta tener a los
mejores músicos posibles"

La carrera de Tito Puente en la música abarca más de cinco décadas y es sin duda una larga historia de etapas y episodios memorables, desde que comenzara a tocar el timbal en El Barrio Latino de Nueva York, allá por los años 40. Machito, Mario Bauzá, Dizzy Gillespie, Xavier Cugat y La Lupe son algunas de las figuras con quienes ha colaborado. "Yo tuve la dicha de haber nacido en El Barrio, lo que en Nueva York se llama Latin Harlem, donde se tocaba mucho jazz y música latina, así que me crié escuchando las dos clases de música", dice este hombre de cabello plateado cuya mayor obsesión es que la música afroantillana alcance un reconocimiento internacional similar al del jazz.

"Mi etapa con Machito, dice Tito, fue una etapa muy importante para mi carrera, porque era una de las mejores orquestas de la época. Empecé con ella en los años 40 y me quedé hasta finales del 50, aquí en Nueva York. Fue una orquesta en la que adquirí mucha experiencia, tocando sobre todo los ritmos afrocubanos más destacados del momento, como el mambo, el cha-cha-chá, la guajira, al igual que lo que hoy en día llaman latin-jazz. Machito era naturalmente el director de la orquesta, tenía mucha experiencia de clave y era uno de los soneros más importantes, pero el director y arreglista musical era Mario Bauzá, ya fallecido."

Bauzá fue precisamente uno de los msicos que desarrolló las bases teóricas y prácticas para la fusión de la música latina y el jazz. Este conocido trompetista, saxofonista, arreglista y director de orquesta cubano se unió a su llegada a Nueva York a la banda de Cab Calloway, y recomendó luego la contratación de un joven desconocido en aquella época llamado Dizzy Gillespie. "Bauzá era muy perfeccionista, ensayaba mucho, organizaba bien la orquesta y sabía lo que estaba haciendo porque había tocado con muchas orquestas. Para mí fue también un mentor de mi desarrollo musical futuro", dice Puente.

Tito Puente, protagonista y testigo excepcional de esa época, cree que los músicos de entonces eran mejores que los de ahora. "Como grabábamos todo junto,con cantantes y coros, si un acorde o una nota salía mal había que volverlo a hacer. Y eso exigía que los músicos tuvieran una gran calidad, fueran experimentados, sofisticados a nivel técnico y profesionales".

Más de 100 discos

En su larga carrera Tito ha grabado más de 100 discos, lo cual parece una cifra desmesurada, excesiva. "Es que empecé a los 13 años, además antes se grababa mucho y cuando yo era más joven, salía una composición nueva cada mes y yo la grababa porque tenía una compañía que me permitía grabar un disco tras otro rápidamente. Por eso he grabado tantos discos".

La etapa de los años 40 y 50 fue especialmente fructífera y en Estados Unidos alcanzaron una gran popularidad igualmente ritmos y bailes como el mambo o el cha-cha-chá y fueron grabados por los artistas más importantes del momento. Pero con la llegada de los 60 y la irrupción de la música pop, el género perdió el favor popular hasta que al final de la década compañías como la Fania volvieron a darle un nuevo ímpetu con músicos como Johnny Pacheco y Willie Colón. Fue por esta época que Santana grabó dos versiones de canciones famosas de Tito, "Oye cómo va" y "Para los rumberos", en una nueva síntesis de rock y música caribeña.

"`Oye cómo va` es una composición mía que Santana grabó 12 años después que yo, pero naturalmente él lo hizo con los ritmos de la época, y fue un disco sensacional que lo hizo muy popular mundialmente. Y hasta hoy en día Satana sigue tocando esas dos composiciones mías". A raíz de este éxito, en 1977, Tito Puente dio un concierto con Santana en el Ballroom de Nueva York, que marcó el principio de un resurgimiento en el interés por la música latina. Esto llevó a Tito a experimentar en un nivel musical más clásico, cuyo exponente más conocido es la versión sinfónica de "Oye cómo va", una suite que tiene reminiscencias temáticas y armónicas de el "Bolero" de Ravel. En una vena de jazz orquestal se destacan también composiciones como "Machito forever" y arreglos de clásicos de Duke Ellington como "Prelude to a kiss", donde da una muestra de su dominio del vibráfono. En 1979, con el disco Homenaje a Benny Moré ganó su primer Grammy, premio que volvió a obtener por Mambo diablo.

La faceta más conocida de Tito Puente es la de timbalero. "El elemento principal en la música afroantillana es el ritmo, y el timbal es un instrumento importante, como el bongó y la conga, que son los tres tambores principales. Pero el timbal es un instrumento muy importante en la orquesta porque es el que domina la sección rítmica y yo he sido una de las personas que le he dado más auge y popularidad mundial". Su dominio de este instrumento es tal que lo ha elevado de instrumento de acompañamiento a la categoría solista.

El dominio de un maestro

Este dominio, tanto a nivel instrumental como musical, tiene bases sólidas: Tito estudió batería y percusión en el famoso Conservatorio de Música de Julliard de Nueva York, lo cual le permitió incorporar a su ejecución en el timbal técnicas clásicas al igual que de jazz. Esta dualidad entre jazz y salsa se refleja en el hecho de que Puente tiene dos orquestas diferentes: una Big Band, compuesta por 14 a 18 músicos, y un Latin-jazz ensemble, integrado por nueve instrumentistas.

"Soy el único director de orquesta que tiene dos bandas, dice Tito orgulloso. Lo que sucede es que el latin-jazz es una música que camina más, y que tocamos en conciertos, universidades y festivales de jazz, sin cantante, porque es música instrumental que llega más lejos y a un mayor público. Pero siempre con nuestro ritmo latino, o sea, que también está ayudando a desarrollar nuestra música. El problema con la Big Band es que no hay mucho trabajo para una orquesta tan grande porque las circunstancias económicas -transportación, salarios, hoteles- no lo permiten."

A pesar de las concesiones al espectáculo en sus actuaciones y sus juegos y piruetas sobre sus timbales de colores fosforescentes, Tito dice que a la hora de tocar es serio y creativo. "Me gusta tener a los mejores músicos posibles, para que nuestra música obtenga reconocimiento. Empero, nunca ha estado de acuerdo con las nuevas definiciones de la música tropical. "La salsa es algo que se come con espaguetis, yo toco mambos, guajiras, montunos, cha-cha-chás y otros aires con influencias de jazz"

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