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Por qué votar por él
Dulce María Sauri Riancho
Nuestro país vive días de cambio y los asuntos públicos se discuten hoy en diversos foros y en los medios de comunicación, nunca como en estos tiempos lo público estuvo tan abierto a opiniones y propuestas. En este contexto se desarrolla la campaña de nuestro candidato a la Presidencia de la República y las campañas para renovar el Congreso de la Unión. Juntos, con las voces de los otros candidatos, la voz de Francisco Labastida busca en la sociedad a su interlocutor, con ideas y proyectos viables ha encontrado eco en una ciudadanía más informada y crítica. El horizonte político ha cambiado. En el PRI entendimos su transformación, hicimos una lectura del nuevo escenario, recogimos el reclamo social de mayor participación en la vida de los partidos políticos, escuchamos la crítica al alejamiento de la política del ciudadano y de sus demandas, vimos con preocupación el riesgo de que se pervirtiera la política y más aún que la política se entendiera como algo ajeno a los ciudadanos, como lo que hacen los políticos. Revisamos nuestro pasado y lo confrontamos con las críticas de nuestros adversarios, analizamos el resultado, lo hicimos con objetividad. Es cierto, hemos cometido errores como partido, algunos de nuestros militantes no han cumplido con su compromiso de servir a la sociedad y pueden ser cuestionables algunas o muchas de las acciones de gobiernos priistas; sin embargo, el saldo positivo es mayor, los logros y avances de la nación están a la vista y la transición democrática es ya una realidad. El PRI ha sido gobierno, nuestro partido representa un proyecto político, representa un proyecto ideológico, ha representado la síntesis de una lucha social que inauguró el siglo XX mexicano, por eso, por el carácter social de su origen, surgió en el PRI una propuesta de renovación interna, propuesta que sugería al partido acudir a la sociedad para construir y consolidar un proyecto de cambio. En un momento político complejo se decidió en el partido hacer del proceso de elección de nuestro candidato a la Presidencia un punto de partida para construir el PRI del futuro, el nuevo PRI. Convocamos a un proceso de elección interna de nuestro candidato, abierto a la participación de todos los ciudadanos con credencial para votar con fotografía, con reglas claras de competencia. Se organizó y se realizó la consulta; no abundo sobre sus detalles, pues muchas páginas se han escrito para su análisis. Lo que me interesa destacar es el resultado: el PRI tuvo por primera vez en su historia un candidato electo por millones de ciudadanos militantes y no militantes de nuestro partido. Francisco Labastida Ochoa ganó con sus propuestas y con su proyecto el voto de los ciudadanos, ganó legitimidad democrática, ganó el reconocimiento de la sociedad y ganó la candidatura del nuevo PRI a la Presidencia de la República, Francisco Labastida es el único candidato de quienes participan que surgió y compitió en una elección abierta. Este proceso democrático y la revisión crítica de la historia de mi partido, me dan los argumentos para responder a una pregunta que con mucha frecuencia se me hace en los foros y mesas redondas donde participo: ¿por qué votar por el PRI? Y mi respuesta es: por el futuro, porque el PRI tiene en Francisco Labastida Ochoa a un candidato que entiende las necesidades de México, un candidato responsable que apuesta al cambio, pero el cambio con rumbo, sobre bases sólidas, con un proyecto de gobierno que trasciende sexenios, que está pensando en el México del mañana, que no va a arriesgar el futuro por acciones de corto plazo. Por la experiencia y capacidad probadas, la práctica del buen gobierno y políticas serias y viables, no promete lo que no puede cumplir. Francisco Labastida Ochoa ha demostrado en su larga carrera de servidor público que es un hombre de respuestas y de soluciones, un hombre serio y congruente, un servidor público honesto. Por una nueva concepción del poder, Francisco Labastida Ochoa se ha comprometido a que el poder sirva a la gente; en otras palabras, para que la política y el poder sean útiles al ciudadano, por un proyecto de gobierno que refleje en su ejercicio el cumplimiento de las aspiraciones de la gente, que haga del poder y de la política el desarrollo de la capacidad colectiva para la solución de los problemas, que haga del poder y la política herramientas para el intercambio de ideas, para el debate público y para el diálogo. Porque Francisco Labastida Ochoa cree en la educación pública, en su laicidad y en la necesidad de incrementar la inversión pública en esta materia. Nuestro candidato se propone hacer de la educación materia prioritaria para su gobierno, se propone hacer reformas de fondo, junto con la sociedad y los maestros. Propuestas específicas como dotar de computadoras y dar clases de inglés en las escuelas públicas son viables y son parte de una reforma integral, para que los hijos de la mayoría de los mexicanos puedan aspirar a la equidad de oportunidades, a competir en un mundo globalizado.
Pero no sólo por sus propuestas viables y serias, también por lo que representa Francisco Labastida Ochoa. El candidato del PRI representa la mejor opción, una opción democrática, de cambio con rumbo, con certidumbre, con un proyecto responsable, incluyente y tolerante, en contraste con lo que ofrece la derecha, con el encierro de la política en una visión limitada y simplista de los problemas, con un discurso oscurantista y pobre de ideas, con un candidato que ignora nuestra historia, mesiánico, frívolo y lleno de atavismos, o la izquierda donde el caudillismo tradicional y el discurso descalificador junto con la ausencia de propuestas nos remite al pasado. Lo que está en juego es mucho, por lo cual nuestro partido eligió a Francisco Labastida Ochoa. Los riesgos externos son demasiados y la complejidad de los retos internos exigen para el país la conducción de un estadista, de un político sensible y comprometido. En estos meses de campaña, Francisco Labastida ha confirmado su estatura de hombre de Estado, ha demostrado que es un político congruente, honesto y serio, que hace de sus principios y valores la base para tomar sus decisiones, pero que también sabe escuchar opiniones y puntos de vista diferentes. Gobernar no es labor de un solo hombre y Francisco Labastida ha hecho de su vida política un ejercicio de gestión pública con los mejores hombres y las mejores mujeres, que entienden el sentido del servicio público, que comprenden la responsabilidad que representa asumir un cargo público. Nuestro candidato está consciente de que los problemas del país no se resuelven en 15 minutos, de que se requiere un buen equipo y acciones concretas de un gobierno con legitimidad democrática y sensibilidad. Y es esa capacidad para integrar un buen equipo y su calidad humana que lo hacen un político que sabe escuchar, un político que atiende a la gente. Francisco Labastida piensa en el futuro, por eso apoya a las mujeres y a los jóvenes, porque es un hombre que entiende los cambios en la sociedad, reconoce el papel de la mujer y ve en los jóvenes el activo más valioso para el presente de la nación. Trabajar al lado de Francisco Labastida es aleccionador. Su serenidad y capacidad para resolver problemas es garantía de buen gobierno; su política incluyente y respetuosa de la pluralidad y diversidad de ideas es garantía de un gobierno tolerante; su discurso serio y propuestas viables son garantía de certidumbre. En estos meses, hemos conocido también el lado humano de Francisco Labastida, su sencillez, su respeto por Tere Uriarte, su cercanía con sus hijos, su aprecio a la familia. No cabe duda, Francisco Labastida es un hombre afortunado pues tiene en Teresa Uriarte a la compañera de lucha, de trabajo, sobre todo de vida y tiene en su familia un apoyo permanente para enfrentar la enorme responsabilidad que con toda seguridad le darán los mexicanos. Votar por Labastida y por el nuevo PRI representa votar por un futuro de crecimiento económico, de mejores oportunidades de empleo, de cambios con rumbo. El próximo 2 de julio los mexicanos acudiremos a las urnas, ésta será sin duda una fecha importante en este año 2000, en este inicio de milenio, pero más importante aún, para la democracia. Concluirá un año electoral verdaderamente intenso y se abrirá una nueva etapa en la vida de nuestro partido, pues tenemos la certeza de que triunfará el primer candidato del PRI que surge de una elección democrática. El voto de los ciudadanos será un voto de apoyo al nuevo PRI, a un proyecto de gobierno serio y viable, será un voto por el futuro. Finalmente, la meta del PRI y de nuestro candidato es construir una nación más justa, equitativa y democrática. Esta tarea tendrá que involucrar a todos los mexicanos, sin distinción de ideologías o pertenencias partidarias; esta tarea exige la conducción de un hombre de Estado, que esté más allá de fobias y posiciones mesiánicas, de un líder con decisiones firmes que no cambie de un día para otro. En el PRI estamos conscientes de que nuestra sociedad es plural, de que hay espacio para todos, con mayorías y minorías conviviendo con respeto a sus diferencias, con responsabilidad para fortalecer nuestra democracia. Pero sobre todo sumando esfuerzos en las metas que nos son comunes. Francisco Labastida ha dicho que se propone luchar para combatir la pobreza en la cual viven millones de mexicanos, creo que esta es una aspiración ajena a cualquier ideología, que es una obligación del Estado, que es una tarea a la que todos nos debemos agregar. Es una tarea urgente: en verdad es la tarea del presente. Si bien es cierto que hacia el futuro debemos orientar nuestras metas, en materia de pobreza no se puede esperar más, las necesidades de millones de mexicanos no se pueden posponer. En el PRI estamos preparados para, desde el presente, empezar a construir un mejor futuro; nuestro candidato no promete lo imposible, reconoce la madurez de los mexicanos y les habla con claridad. Con la certeza de que el 2 de julio ganaremos la Presidencia, nos comprometemos a sumar a todos los mexicanos en una tarea que nos es común. Hacer un México más justo, más equitativo y más democrático Dulce María Sauri Riancho es presidenta del CEN del PRI y candidata al Senado por representación proporcional. |
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