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por los caminos de sancho bahías en campaña textos
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barandal Entre el 2 y el 3 de julio
Ciro Murayama
A las ocho de la noche del 2 de julio en la hora del centro del país se estarán cerrando las casillas de Baja California, donde se localiza el último huso horario en nuestro territorio, y a partir de entonces comenzará el flujo de resultados no oficiales sobre las elecciones: conteos rápidos, encuestas de salida en las casillas, serán los insumos iniciales para que la ciudadanía, los medios nacionales y extranjeros vayan conociendo las tendencias de la votación federal. De la calidad de esos muestreos, del profesionalismo de las empresas que los realicen depende en buena medida el desenlace del actual proceso electoral, pues información equivocada o mal intencionada, promovida por quien sea, acabaría generando un ambiente de confusión y hasta de desconfianza en la transparencia de los comicios que le haría un flaco favor a todo el esfuerzo de construcción de una institucionalidad confiable en materia electoral, sobre la que descansan los logros de la dilatada transición democratizadora en México. Por tanto, la exigencia hacia las empresas encuestadoras, moral y política, habrá de ser más aguda que hasta la fecha y todo esfuerzo por despejar y acotar la charlatanería, los resultados obtenidos por compañías patito, merece un esfuerzo común por parte de los contendientes, de los medios de comunicación, de la autoridad electoral y, también, del propio gremio de los profesionales de la demoscopía. Y, por supuesto, los partidos y candidatos, si se asumen en una contienda democrática y pretenden ganar en buena lid, habrán de deslindarse de cualquier pretensión de manipulación informativa: la madurez política de los actores de la contienda tiene relación inversa con las ganas del albazo. Por fortuna, sin embargo, no todo lo que ocurra la noche del 2 de julio y la madrugada del 3, en materia informativa, será ajeno a la autoridad electoral que mantiene dosis de confianza elevadas por parte de los partidos y la opinión pública. En este sentido, el IFE ya tiene diseñados todos los pasos para desarrollar el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) que en 1997 representó una novedad técnica y política de certeza en las elecciones: a la una de la mañana, con 52% de las casillas (54 mil 974), en las instalaciones centrales del IFE y a través de la Internet en todo el mundo, se conocían cifras que luego serían del todo consistentes con los resultados oficiales realizados en los Consejos Distritales y también con los datos emanados de los conteos rápidos. Esa noche, México se fue a dormir sabiendo que no hubo sistema que se cayera ni se callara. Como anécdota personal puedo decir que en aquel año me encontraba estudiando en Madrid y desde las ocho de la mañana del 7 de julio, en la universidad, seguí minuto a minuto la información del PREP y para el mediodía de allá, siete horas más que en el DF, ya me quería ir a La Cibeles a festejar que las elecciones (que también se veían como un parteaguas por nuestra afición de anunciar fechas culminantes) habían transcurrido correctamente. El PREP opera de la siguiente forma: 1) cuando se cierran las casillas y se realiza el escrutinio por los funcionarios de casilla y en presencia de los representantes de los partidos, se llenan las actas correspondientes con una "copia PREP" de la original -este procedimiento tarda, en promedio, una hora y cuarto ahí donde sólo se efectúan elecciones federales-; 2) la copia es trasladada al distrito -aquí el tiempo es de lo más heterogéneo dependiendo de las condiciones geográficas y de vías de comunicación, yendo de los cinco minutos hasta las nueve horas- donde se entrega en una ventanilla especial y ahí, en el centro de acopio y transmisión de datos, un equipo de capturistas, verificadores y supervisores ingresan los resultados a un sistema vigilado, las terminales de captura remota, con mecanismos de seguridad que garantizan que los datos sean idénticos a los contenidos en el acta oficial de escrutinio; 3) los datos, entonces, se envían al centro nacional de recepción a través de controladoras por vía módem, para lo cual se han dispuesto especialmente líneas telefónicas y las cifras viajan "encriptadas"; esto es, reciben una codificación de claves que no permiten ser alteradas y por tanto se elimina el riesgo de que sean manipuladas por terceros; 4) el sistema de cómputo muestra el resultado de la casilla y lo coloca en diversos servidores de Internet, ahí ya es de conocimiento público. El PREP, además, es capaz de recibir y mostrar los resultados de 250 casillas al minuto y en caso de que los datos de todas las casillas (113 mil 704) llegaran a la vez, el PREP los incorporaría y mostraría en sólo una hora. Habrá suficientes sitios en Internet para consultar el PREP, de forma tal que podrá atenderse a un universo potencial de 80 millones de usuarios. Para evitar cualquier fallo, se contará con cuatro veces más equipo disponible en cada fase que el estrictamente necesario en líneas telefónicas, computadoras, suministro de energía eléctrica y terminales de captura, e incluso habrá una réplica completa del Centro Nacional de Resultados. Cabe decir que para este año, dado que se perfilan elecciones a la Presidencia muy cerradas, la información que fluya a través del PREP será nuevamente certera, mas sería un error tomar sus primeras tendencias como definitivas. Ahí, entonces, la pertinencia de acompañar al PREP por conteos rápidos veraces. Con esa conjunción habrá los elementos informativos suficientes para extirpar especulaciones infundadas sobre el resultado de los comicios la noche del 2 de julio y para que las ansias sean debidamente encauzadas y mesuradas Ciro Murayama es economista por la UNAM. Realizó estudios de postgrado en la Universidad Autónoma de Madrid. |
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