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Falta la última encuesta
Mientras, circo, maroma y teatro

Rafael Cordera Campos

Foto: Raúl Ramírez Martínez

Nos falta todavía un mes para que se realice la votación del 2 de julio y hemos visto de todo o casi. La nueva etapa que comienza no da garantías a nadie, solamente nos asegura intensidad e incertidumbre. Como se ha subrayado de diversas maneras, el 2 de julio será la última y definitiva encuesta. Entonces sabremos qué resultó de la voluntad ciudadana y, al mismo tiempo, si en la clase política mexicana, particularmente en sus niveles más altos, existe la capacidad para apegarse a la ley y aceptar los resultados y la calificación de las autoridades electorales.

Del resultado se desprenderá la conclusión. La incertidumbre desaparecerá. Conoceremos al que ganó la Presidencia y también la composición del Poder Legislativo. No menos importante será conocer y reconocer lo que pasó con las otras elecciones, las que concurrirán con las federales. El paquete de resultados lo podremos analizar una vez que se tenga la conclusión definitiva avalada por las autoridades que designan nuestras leyes para concluir los procesos electorales.

Pero eso no será todo. Tendremos que empezar a estudiar lo que pasó con el proceso electoral y, particularmente, con la política. En este sentido, deberemos ser capaces de reconocer todo lo que impactó en la ciudadanía como producto de los estilos de los principales candidatos y de los partidos políticos que los han apoyado. El papel, la función, la vocación y la voluntad de los medios masivos para colaborar en el desarrollo de la cultura democrática, que les debe ser muy extraño y difícil de entender.

Tal vez estamos en la capacidad de reconocer la mayoría de edad de la ciudadanía mexicana y también la incapacidad de los partidos y sus dirigentes y candidatos de estar a la altura del reclamo ciudadano y democrático.

Sin lugar a dudas, deberemos aceptar el valor de la mercadotecnia y la capacidad real de los liderazgos. Los candidatos y sus partidos, así como también sus bases sociales y su ascendencia ciudadana, podrán ubicarse en su lugar y en sus justos términos. Cada cual quedará donde le corresponda, en consecuencia al voto que se emita en las urnas. Solamente los necios o los provocadores se opondrán, si pueden, a la decisión del voto y el aval de las autoridades.

A pesar de todo, los dirigentes políticos y sus organizadores tendrán que evaluarse y responder a sus propios cuestionamientos. Cada cual hará lo conveniente pero, entre muchas cosas, deberá reconocer, precisamente porque se puede documentar, que muy poco del tiempo y del talento dedicaron al debate de ideas, a la proposición programática y que mucho de eso prefirieron subordinarlo al mandato mercadotécnico, al histrionismo y a la manipulación mediática.

Pero de todo esto habrá todavía mucho en el mes que falta. En junio, como también muchos lo han dicho, va a hacer más calor en la política que en el ambiente. Se van a dar con todo lo que puedan pues, al fin y al cabo, esa ha sido la norma, la mejor manera de relacionarse entre los políticos, los candidatos y las organizaciones que los respaldan.

Los del tránsito horizontal sin prurito o, justificándolo por la vía de una serie de "ideas" verdaderamente obsoletas, los que cambiaron de camiseta varias veces, los que apostaron más por las encuestas que por sus razones y principios, entre otros, también estarán en la posibilidad de evaluar sus situaciones particulares. El caso es que después del 2 de julio habrá suficiente información y resultados para saber qué sigue.

Lo que no podrá evitarse será la evaluación que haga el ciudadano de la calle, el que define a fin de cuentas el resultado. Ahí se podrá ver también cómo evalúa la mayoría a la política y a los políticos. Podremos ver entre otras cuestiones si éstos lograron encantar o desencantar a la sociedad respecto del quehacer político.

El circo, la maroma y el teatro colectivos se expondrán entonces. Nadie escapará a la definición de esos momentos. Ni los medios de comunicación que, a pesar de todo, poco cambiarán a partir de las definiciones de los ciudadanos y la sociedad pues, como se sabe, no se deben a ellos y sí a otro tipo de intereses. Pero todo el mundo será reconocido en sus justos términos.

Un mes más, seguramente definitivo. La última encuesta está por llegar en 30 días. Que el amable lector no se desespere, que observe, que decida conforme a su razón y voluntad. Ahora se puede hacer así y es un triunfo de todos

Rafael Cordera Campos es profesor en la Facultad de Economía de la UNAM. Correo: rcc140@servidor.unam.mx

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