etcétera el país columnas dinero el mundo
medios fox ensayos libros
espectáculos etcétera
columnas

por los caminos de sancho
La trampa
Renward García Medrano

bahías
Falta la última encuesta
Rafael Cordera Campos

barandal
Mucho más que CGHcheros
Ciro Murayama

el hombre aproximativo
Tu ausencia
Jorge Claro León

 

 

 

 

textos

¿Quién ganará?
Dos maneras de leer las encuestas

Nicolás Loza Otero

Hacia mediados de mayo, la cerrada competencia por la Presidencia de la República volvía imposible cualquier pronóstico electoral más o menos definitivo. Entre los candidatos Fox y Labastida, las intenciones de voto eran tan semejantes que la forma de proyectar los registros del periódico Reforma de los meses de enero, febrero, marzo, abril y mayo de 2000 hacia julio de este año, hacía una diferencia de ganador.

Las proyecciones implican una sencilla extrapolación hacia el futuro, de registros observados en el pasado, así como supuestos acerca del comportamiento de los fenómenos. Aunque existen distintas formas de proyectar acontecimientos pasados hacia el futuro, en este caso trabajaré con dos maneras de hacerlo: la proyección lineal y la proyección logarítmica. La primera supone que la tasa de cambio en el fenómeno bajo consideración es estable. Esto es, que si la medida de incremento en las intenciones de voto de un candidato en x número de observaciones es de dos puntos porcentuales, en los registros extrapolados será también de dos puntos. La proyección logarítmica supone una tasa de cambio no estable que en los valores iniciales como finales del fenómeno es más pequeña que en los intermedios. Esto implica que las tasas de crecimiento o deterioro en las preferencias electorales tienden a suavizarse hacia el final de las campañas. Sin entrar en detalle, las proyecciones lineales son muy usadas en la investigación social, aunque se acepta que son menos realistas que las logarítmicas o a las no lineales en general.

Si proyectamos linealmente las cifras que el periódico Reforma generó en cinco estudios preelectorales de enero a mayo de 2000, en la elección del 2 de julio de este año el PAN ganaría la Presidencia del país: hacia mediados de junio este partido y el PRI estarían empatados y hacia principios de julio el PAN sacaría un punto porcentual de ventaja al PRI. Una proyección lineal supone que Cárdenas lograría poco más de 15% de la votación efectiva (cfr. gráfica 1).

Sin embargo, si proyectamos esos mismos datos de forma logarítmica, el PRI ganaría la Presidencia del país con cerca de 43% de votos contra 41% para el PAN. En este supuesto, el PRD alcanzaría 15% de la votación nacional (cfr. gráfica 2).

Ahora, pensaré en tres escenarios de evolución de las intenciones de voto en esta última fase de la competencia. Primero, supondré que para la encuesta de junio del periódico Reforma el PAN y el PRI estabilizan preferencias y el PRD mantiene el crecimiento observado entre abril y mayo, esto es, de cuatro puntos porcentuales. En este caso, una proyección logarítmica daría al PRI como ganador, pero en el caso de una proyección lineal, el resultado sería muy cerrado con menos de 1% de diferencia en favor del PAN. Proyectado linealmente el PRD alcanzaría alrededor de 19% de votos; proyectado de forma logarítmica, alcanzaría alrededor de 17% de la votación.

El segundo escenario sería que el registro de intenciones de voto de junio exhibiera una ligera recuperación priista para colocar a Labastida sobre su media en el año, esto es, 45% de preferencias, al tiempo que documentara la estabilización de las intenciones de voto para el PAN y registrara un crecimiento moderado de Cárdenas: de dos puntos porcentuales. En este caso, en una proyección logarítmica, Labastida alcanzaría cerca de 44% de votos, Fox 41% y Cárdenas 16%. De hacerse una proyección lineal, Labastida ganaría con alrededor de 43% de votos contra 41% de Fox. Cárdenas obtendría poco más de 18% de la votación.

El tercer escenario sería que para junio Fox subiera a 42% de intenciones de voto, equivalente a su registro de abril de 2000 que a su vez ha sido el más alto en el año, que Labastida siguiera en su caída registrada a partir de marzo de 2000 para colocarse en 40% de la intención de voto y que Cárdenas se estabilizara en 16% de las preferencias. En este supuesto, de hacerse una proyección logarítmica, Fox ganaría la elección presidencial con menos de un punto porcentual de diferencia en su favor. En el caso de una proyección lineal, la ganaría por 43% de votos contra 39% para Labastida. En este caso, Cárdenas lograría alrededor de 17% de votos.

Como puede advertirse, en cualquier escenario construido con los datos de encuesta de Reforma hasta mayo de 2000, suponiendo los que podría registrar en junio y haciendo proyecciones lineales o logarítmicos para el 2 de julio se obtienen ganadores diferentes, con márgenes de ventaja de menos de un punto y hasta de cuatro puntos porcentuales. En suma, desde este ejercicio podría decirse que entre Fox y Labastida no hay seguro ganador, y que gane quien gane, lo hará por un estrecho margen

Nicolás Loza Otero es investigador del área Sociedad y Territorialidad de la UAM-X. Correo: nloza@cueyatl.uam.mx

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores