etcétera el país columnas dinero el mundo
medios fox ensayos libros
espectáculos etcétera
medios

primera plana
¿El voto justifica los medios?
Marco Levario Turcott

intermedios
Institucionalizar el debate
Fernando Mejía Barquera

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

difusiones

El fax más famoso del año
Antes de los extrainnings

Francisco Báez Rodríguez

Foto: Contraluz

La semana pasada los medios de comunicación, y en particular la televisión, tuvieron un protagonismo político importante. A lo largo de ella, como en un juego de beisbol, tanto ellos como los principales candidatos a la Presidencia pegaron hits, faules, alguno que otro jonrón, se poncharon y cometieron pifias garrafales.

El grito de playbol lo dio la incapacidad de los negociadores de los candidatos para ponerse de acuerdo sobre el formato y la transmisión del debate programado para el martes 23 de mayo. La falta de acuerdo los movió a buscar una estrategia de medios para explicar sus argumentos. El no-debate se convirtió en tema de polémica.

Ahí fue donde se dio el primer hit, un sencillito por el centro del cuadro conectado por TV Azteca en su noticiero dominical. Raúl Sánchez Carrillo consiguió conectarse simultáneamente con dos candidatos presidenciales, ponerlos a cuadro y hacerlos intercambiar algunos comentarios. La lentitud en las bases de Sánchez Carrillo impidió, aunque el batazo estaba bien colocado, que avanzara a segunda base.

El juego pasó el lunes a manos de la radio. Entrevistas a diestra y siniestra con los candidatos, y el ponche estrepitoso de uno de los negociadores de Labastida, Carlos Ortiz Tejeda, quien le confesó a la pitcher Carmen Aristegui que había soltado la frase de que todo periodista tiene precio al calor de "la leche de los adultos"; es decir, el whiskey. En otras palabras, este hombre del nuevo PRI negocia cosas trascendentes a medios chiles.

Ese mismo lunes, tanto Sergio Uzeta como el tandem Gómez Leyva-Dresser aparecieron en la caja de bateo. Cada uno hizo sendas entrevistas, sobre el no-debate, a un par de los candidatos y puso hombres en base para el siguiente bateador.

Llegó López-Dóriga y bateó jonrón. Fungió como moderador de un debate en pleno entre Fox, Labastida y Cárdenas, enlazados en sus respectivas casas de campaña. Pudimos ver a los tres simultáneamente a cuadro (lo que nos permitió observar sus reacciones cuando los otros hablaban). Vimos a Fox y Labastida usar el pretexto del no-debate para tocar temas nacionales, herirse con fuertes puyas, utilizar frases contundentes. Vimos a Cuauhtémoc Cárdenas perder, con su mutismo, los puntos políticos que originalmente había ganado al proponer con éxito una reunión de los tres para dirimir diferencias sobre el encuentro.

Vimos salir a un Fox triunfador de ese inopinado debate de media hora, pero su triunfo fue menor al de López-Dóriga y Televisa. Con el encuentro del lunes se demostró que sí se podía hacer un debate en forma con un moderador activo, capaz de hacer preguntas, con un formato menos rígido, con capacidad para entretener y mostrar a los candidatos más allá de los dictados de los asesores.

La noche terminó con la presencia de Cárdenas y Fox en Hechos. Otro hit, pero con las bases vacías. En ese encuentro, Cárdenas rió al último y rió mejor.

El martes fue trepidante para los medios. Otra vez la radio dominó la mañana, con Vicente Fox fungiendo como animador y movilizando a todos a la casa de campaña de Cuauhtémoc para el debate-sobre-el-no-debate. Y en vivo, en los mismos canales 2 y 13 que las televisoras habían negado para el debate oficial programado para ese día, los tres candidatos discutieron en el jardín de la casa de Cárdenas y la Alianza por México. No sólo había una prensa que aplaudía y chiflaba sino también porristas (y muchos guaruras). Parecía teatro del absurdo.

En esa obra, el visitante Fox cometió varios errores seguidos. Se le quebró la capa de teflón y perdió su récord perfecto. TV Azteca cometió lo que se llama en la jerga beisbolera un "error mental": mientras que en sus pantallas afirmaba que tenía un set disponible para el debate y que éste podía ser conducido por cualquier conductor que designaran los candidatos, en el fax que hicieron llegar, hacían referencia a "cualquier conductor de TV Azteca", quitándole peso a su propuesta (y de paso cruzándole señales a Fox). Televisa mostró que sigue siendo la más poderosa (el fax más famoso del año es el de Emilio Azcárraga Jean) y el presidente de la CIRT, Joaquín Vargas, se mostró como un umpire particularmente exigente: cantó todas las esquinas en favor de la dupla Cárdenas-Labastida y dejó a Fox con la majagua al hombro: ponchado sin tirarle.

Esa noche fueron a extrainnings y se repitió la guerra (ahora no sólo de candidatos; también de televisoras). Fox fue al "debate" de TV Azteca, que en realidad fue una más de las entrevistas con Sarmiento (rolita al short); CNI mostró su enfado con Cárdenas, quien, como San Pedro, los negó tres veces a instancias de Labastida y, de plano, se pasó del bando foxista; Peimbert en Multivisión editorializó en favor de Labastida (balk) y López-Dóriga dio la interpretación final, la oficial, del fax más famoso del año: el umpire no falló, fue strike, Fox se había ponchado.

El miércoles tocó el turno a la prensa escrita. Dio el veredicto, contrario a Fox, de lo sucedido en su martes negro. Por el horario vespertino, el rating de los errores en vivo del panista había sido muy bajo. El eco nocturno de la tv, la prensa escrita y la radio hicieron del conocimiento público, en ocasiones con un particular regusto, la retahíla de errores del candidato. Tuvo que desdecirse y aceptar su participación en un debate bajo las condiciones de los adversarios.

El jueves, por fortuna, habría de dominar el futbol.

El viernes, el juego decisivo. Pero el lector sabrá, en su fuero personal, quién ganó

Francisco Báez Rodríguez es subdirector general del periódico Crónica.

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores