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cine Patadas voladoras
Salvador Quiauhtlazollin
Karatazos incontrolados, acrobacias que desafían la gravedad, golpes inverosímiles que omiten todas las leyes físicas y sólo son posibles gracias a una coreografía milimétrica. Todo ello y los elementos infaltables del cine hongkonés se dan cita en una producción estadounidense con un título deudor de Tarantino: Romeo debe morir: Han Sing (Jet Li) se entera de la muerte de su hermano en Oakland, y después de una fuga espectacular de la prisión se dirige a Estados Unidos, arribando en medio de una feroz guerra entre la mafia china y los pandilleros negros que ha costado la vida a su hermano y a varios sujetos (ninguno blanco, y es notorio que ni un solo anglo será golpeado en toda la cinta). Recibido por su hampón padre, Han llevará una investigación sui géneris en la que a cada momento tendrá que hacer uso de las artes marciales contra amarillos y morenos, rompiendo huesos y atando cabos que lo llevarán a una desagradable conclusión: la máxima traición anida en su mafiosa familia. Por supuesto, para llegar a esta ingrata revelación, Han habrá dejado varios lisiados y muertos en el camino. Sin ser pretenciosa o shakesperiana, y ajustándose al máximo a los lineamientos del cine de Hong Kong, Romeo debe morir es una cinta que sirve de excelente carta de presentación al debutante Andrzej Bartkowiak. Fogueado en la fotografía con créditos de tanto prestigio como El honor de la familia Prizzi, La fuerza del cariño, El pico de Dante y Máxima velocidad, Bartkowiak se decide a hacer de Romeo debe morir un gran espectáculo de pirotecnia visual y rapidez argumental, sin reparar en detalles nimios de guión que al final vendrán sobrando, pues la película tiene lo que El Santo añoraba en sus filmes: acción, acción y más acción. A ello contribuye notablemente Jet Li, añejo maestro del wushu que no denota edad ni agotamiento. Li se dio a conocer en Arma mortal 4, aportando lo único memorable de dicho filme. Con Romeo debe morir hace su debut como estelar para los gringos. Innovando en EU, Romeo debe morir se da el lujo de recurrir a radiografías bellamente presentadas con potentes efectos especiales que nos permiten ver los huesos que se quiebran, las vértebras que se comprimen y las vísceras que estallan. Un deleite para todos aquellos que tensan sus músculos cada vez que se escucha un "¡uaaaaahhhh!" en la sala Romeo debe morir (Romeo must die, 2000). Dir. Andrzej Bartkowiak. Con: Jet Li, Aaliyah. Salvador Quiauhtlazollin estudió Derecho, es periodista free-lance. |
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