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música

"Si no produces no existes"
Estuve perdido tras el disco con Sabina

Raúl Criollo/Fito Páez

Lírica inteligente y aguerrida, exquisitez musical de variados ritmos, Fito Páez funde los azarosos elementos del sueño y la crítica para dar solidez a su nuevo disco Abre; con la fortuna tácita de nuevos clásicos como "Al lado del camino" o "La despedida". Un disco de múltiples texturas tan bueno como el mejor, una justa ascensión artística después de la selección pródiga de Euforia (1996) y la aventura con Joaquín Sabina de Enemigos íntimos (1998). Vía telefónica desde Buenos Aires, el músico argentino narra la breve épica de la producción musical y esta nueva gira.

Fotos: Rolling Stone

¿Cómo fue el proceso de la producción general del disco? Cuando Circo Beat decidiste de inmediato: "Se grabará en Rosario y será un productor inglés". ¿Con Abre fue lo mismo?

Bueno, fue más complicado, de verdad, porque tuve que ir atando puntas, estaba muy mareado, muy perdido después del disco con Sabina.

Habíamos ya charlado con Phil Ramone, productor estadounidense, y él no tenía fechas, mientras tanto yo fui haciendo muchísimo material y cada vez me iba disparatando más y ya era un álbum muy disparatado y muy confuso. Días antes de entrar al estudio tomé el teléfono, él estaba en Nueva York, yo estaba en Uruguay, y dijimos bueno hagamos una lista (...) Sin consultarlo entramos al estudio con dos o tres días de tacharla y ambos teníamos las mismas canciones, sólo con diferente orden.

Entonces dijimos éste va a ser el álbum, fue escrito de un tirón. Después en la grabación tratamos de respetar ese espíritu también, no le hice ningún tema más. Al grano, al pan pan y al vino vino.

La letra de "La casa desaparecida" es de un gran pesimismo, por el inmovilismo de las cosas que no mejoran.

"La casa desaparecida" es una canción muy triste. Yo quisiera decir algo distinto, pero esta es la época en que me tocó vivir y tengo que decirlo. Los crímenes, la corrupción... ojalá que dentro de 300 millones de generaciones alguien escriba una canción diferente sobre este país. Me encantaría, de verdad que nada me gustaría más.

"En tiempos donde nadie escucha a nadie, en tiempos donde todos contra todos, en tiempos egoístas y mezquinos, en tiempos donde siempre estamos solos, habrá que declararse incompetente en todas las materias de mercado, habrá que declararse un inocente, o habrá que ser abyecto y desalmado...". Al lado del camino.

A propósito de esa realidad latinoamericana, ¿cómo ves el tipo de periodismo amarillista que se hace ahora?

¡Qué bien que dices eso que es música para mis oídos! Yo he tratado de desentramar la trama mediática y estudiarla, ¿cómo funciona esto? Tratando de encontrar la base que hay ahí, y a la vez no hacerte cargo de lo perverso, porque esa perversión es nuestra, la creamos los seres humanos. Por un lado, creo que la idea de "Al lado del camino" tiene que ver con eso, retirarse y tratar de involucrarte lo menos posible, porque la vida no pasa por ahí. El mundo moderno lo que te exige es producir, porque si no produces no existes. Te exige estar en los medios, porque si no estás en ellos no existes. "Al lado del camino" tiene exactamente el otro lado de la balanza. No tomarlo tan en serio y simplemente tomar un cigarrillo y ver cómo la rueda sigue dando vueltas.

Después de la grabación, la proyección de la gira, cuando empieza todo y se canta una misma canción 100 veces, ¿cómo evitas que la rutina te coma?

No me preocupa. En mi caso todo es espontáneo, no tengo que montar nada, simplemente que vamos a tocar y sucede lo que sucede. Tengo mi método: me cojo una borrachera la noche anterior y ya cuando llego al concierto estoy muy relajado (risas). También tomo mezcal pero con cuidado, la última vez casi me saca un ojo.

Abre tiene nuevas aportaciones a la escuela de Wareschol, esa bizarra conjunción de idiomas distintos para llegar a una idea creada por Charly García, con la eficacia de una métrica complicada y los grandes temas, Fito discurre de La Habana a Madrid o Buenos Aires, melancolías extremas y su humor típico, los avatares del abanico posible en "algo que no se explica con palabras".

Alguna vez dijiste que te preocupaba el impacto que tus letras pudieran tener en el público, que se volvieran...

Sí, eso es muy shockeante. Hay gente que te llama diciéndote que escuchó tu música y no se suicidó por eso. Estás metido en la casa, en la vida de un montón de gente y eso es muy fuerte. Nadie está preparado para entender una situación así, es realmente extraordinaria.

El trabajo técnico con tu equipo de trabajo es muy riguroso, muy cuidado.

No tanto, tengo fama de perfeccionista, pero cada vez menos, cada vez encuentro que en el error está la perfección.

Después de su reciente presentación en el Hard Rock Café, ante un público tan variado que incluyó seguidores fieles y consumidores habituales que lo vieron sólo porque era el show de la noche, sin ningún interés o conocimiento de su música (ante una oportunidad insólita, con Páez al piano, sólo apoyado por Guillermo Vadalá, su bajista) ahora viene con toda la banda y al Metropólitan (31 de mayo). Un intercambio diferente, con otro público, donde su calidad seguro encauzará las incidencias del caos poético de cada noche, pues, como él dice: "Todas las noches son diferentes. Todos los conciertos son únicos y también todo es muy inesperado; no podés decir yo espero tal cosa, espero tal otra, no esperés nada, porque seguramente pasa a ser lo contrario"

Raúl Criollo estudió Comunicación en la Universidad Veracruzana.
Correo: raul_itzor@hotmail.com

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