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todos somos consumidores ¡Me caso, me caso!
Norma Araceli Bautista
¡Me caso, me caso! Por fin se decidió, por voluntad propia o con un poco de presión, logró proponerte que formen juntos una vida en común. ¿Qué romántico, no? La idea suena bien, incluso atractiva, pero... ¿ya te fijaste bien en todos sus defectos? ¿Podrás vivir con ellos, sino para toda la vida, al menos por los siguiente 20 o 30 años? Bien, cuando la gente se empecina ya no hay nada que hacer. ¡Suerte! Ahora lo propio es hablar de los montones de detalles que habrán de preparar, y hacer muchas cuentas, ajustar presupuesto y decidir quién paga qué. De acuerdo con el estilo de las bodas en México, y concretamente en la gran capital, a los padres de la novia les corresponde ofrecer la recepción de la ceremonia civil; a los del novio, pagar la recepción después del rito religioso. Pero como ahora les ha dado por juntar las ceremonias, pues entre consuegros se cooperan. Como eso de la dote se reserva cada vez más a un menor grupo de familias, entre los círculos medios se estila que los padres de la novia paguen el viaje de bodas u ofrezcan a la pareja un buen regalo. Se supone que los papás del novio pagan la gran fiesta y cooperan con los gastos de la ceremonia religiosa, la música y demás detalles. Pero si a la futura pareja de esposos les da por buscar padrinos hasta de bebidas, los padres ponen prácticamente nada. ¿Y el novio? Bueno, como se supone que siempre es él quien se quiere casar, pues el chiste le sale caro. Tiene que pagar la cena de petición de mano, comprar el anillo de compromiso, liquidar en su totalidad el ajuar de la novia, cooperar con los gastos de la recepción y compartir los gastos de amueblado de la casa con su futura esposa. Afortunadamente, y lo digo por nosotras las mujeres casaderas, a las novias sólo les corresponde gastar en todo aquello que se quieran hacer para lucir radiantes el día de la boda. Después de todo, se merecen una semana en un SPA si pensamos en lo ocupadas que estarán gastando el dinero de los demás en la organización del suceso. Creo que hasta ahora me queda claro por qué luego se arrepienten los novios y por qué cada vez menos hombres proponen matrimonio Correo: bagu@compaq.net.mx |
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