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la granja


Raúl Trejo Delarbre

1 Debate en litigio

Porfirio Muñoz Ledo
Foto: Contraluz

Entre las vacilaciones sobre el segundo debate electoral y el espectáculo PARM-Muñoz Ledo, las campañas perdieron una semana de su valioso y cada vez más exhausto tiempo.

El calendario avanza y no por ello hay mejor claridad sobre las expectativas reales de voto entre los ciudadanos, ni sobre las propuestas de los candidatos.

La bruma sensacionalista y la grilla trivializadora dominan el panorama seis semanas antes de las elecciones. Durante varios días, los principales candidatos se limitaron a reiterar aceptaciones o rechazos al debate anunciado para el 23 de mayo, sin precisar para qué y cómo lo quisieran realizar.

Es evidente que, de efectuarse, querrían que el debate fuese para que cada uno de ellos luciera mejor que los otros. Pero para ninguno de los tres candidatos principales, el debate parecía ser parte de una estrategia de persuasión, no de difusión.

Más bien, lo tomaron como una enfadosa y casi inevitable asignatura que era preciso cumplir, sin demasiada gloria y si era posible, sin excesiva pena.

 

2 Pinzas sobre el PRI

Gilberto Rincón Gallardo
Foto: Bernardo Moncada

La legítima exigencia de Gilberto Rincón Gallardo para no quedar fuera de ese debate estaba siendo aprovechada para el regateo no acerca de la presencia de ese candidato sino, indirectamente, sobre el debate mismo.

Francisco Labastida se puso a la ofensiva sugiriendo que el candidato del PDS debía participar en ese encuentro.

Cuauhtémoc Cárdenas y Vicente Fox respingaron porque no querían que nada ni nadie distrajera el juego de pinzas que, pese a las diferencias entre ellos, le prepararon al candidato del PRI.

De inmediato, el candidato presidencial del PAN salió con una iniciativa quizá más atractiva: que los temas a debatir fuesen presentados por varios periodistas, de tal suerte que en vez de varios monólogos hubiese un auténtico intercambio, como en los debates presidenciales de otros países.

Esa propuesta Fox la pudo haber presentado hace varios meses. Para el debate del 15 de abril pasado, los representantes de los candidatos tardaron largas semanas en ponerse de acuerdo acerca de los asuntos más triviales. Hubo litigio hasta por el banquito que usarían alguno, o algunos.

Si existió tal dificultad en torno a cuestiones tan técnicas, seguramente más la habría para ponerse de acuerdo en asuntos tan políticos como la selección de varios comunicadores capaces no sólo de dar la palabra, sino de orientar la discusión entre los candidatos presidenciales. Quizá no habría más remedio que acudir a un sorteo.

 

3 Para adultos

Vicente Fox
Foto: Contraluz

Fox hizo una propuesta de similar o mayor relevancia. Que el debate se transmita en horario Triple A y en los canales de mayor cobertura nacional.

El debate de abril, como recordamos, fue relegado por las dos televisoras a los canales 5 y 7 y entre 7.30 y 9 de la noche. Un horario para adultos, no por las palabrotas que se puedan decir sino por la seriedad de ese acontecimiento político sería congruente con la importancia de ese segundo debate.

Pero todo eso se discute días antes de la fecha señalada para tal encuentro. Debate o no, el martes 23 de mayo faltarán 40 días para las elecciones.

 

4 Nubes en el DF

Para entonces, posiblemente el Tribunal Electoral del DF haya levantado el velo con el cual ha estado cubierta la candidatura de Andrés Manuel López Obrador -y, con ella, todo el proceso para elegir al próximo jefe de Gobierno de la ciudad de México-.

Hace un mes, varios partidos se inconformaron ante ese organismo por el registro que el Instituto Electoral del Distrito Federal concedió a la postulación que presentó la alianza que encabeza el PRD.

Como es sabido, existen fundadas suspicacias sobre la legalidad de esa candidatura porque la legislación en materia de gobierno en el DF exige que los candidatos a ocupar la principal responsabilidad política de la ciudad tengan una residencia de al menos cinco años en esta capital.

López Obrador presentó documentos que según él y la mayoría (cuatro) de los consejeros electorales del DF son válidos. Pero el PAN y el PRI, así como tres de esos consejeros, consideraron que la residencia no quedaba suficientemente demostrada.

Cualquier lector regular de periódicos hubiera llegado a la misma conclusión y sin tantos enredos jurídicos, porque hace no muchos años era ampliamente sabido que el interés político y la residencia de Andrés Manuel López Obrador no estaban en la ciudad de México sino en Tabasco. Pero este litigio ha demostrado que la fama pública y la verdad legal no necesariamente coinciden.

 

5 Costosa desidia

Foto: Jorge Claro/Contraluz

La candidatura, plenamente legal mientras el Tribunal no dijese lo contrario, permaneció en una suerte de bienhechor limbo político. López Obrador prosiguió con su campaña, pero vigorizado por la impugnación de los partidos rivales. Me tienen miedo, se dio el lujo de ufanarse, porque su postulación va adelante en la preferencia de voto de los capitalinos.

El Tribunal tenía ante sí, de esa manera, un dilema harto complicado. Si, por aplicar la ley, dictaminaba que el registro del candidato del PRD era improcedente, los simpatizantes de ese partido cuestionarían la decisión con reclamos políticos. Si, por ceder a esas exigencias, dejaba pasar el registro, se pensaría que hubo temor a cumplir con la legislación.

Atribulado por esa disyuntiva en cualquiera de los casos incómoda, el Tribunal Electoral del DF recibió, pero no dio entrada formal, a las quejas del PAN y el PRI contra el registro del candidato del PRD. Con esa actitud, su dictamen se podía ir hasta las calendas griegas pero le expectación en torno a ese asunto no lo permitiría.

Se ha pensado que en un solo día el Tribunal daría formal entrada a los recursos de queja y anunciaría su dictamen sobre la candidatura de López Obrador.

No ha sido una manera precisamente escrupulosa para cumplir con los plazos de la ley. El Código Electoral del DF dice que el Tribunal tiene diez días para resolver sobre los recursos que presenten los partidos. En este caso, simplemente se negó a reconocer que había recibido esos documentos.

Esa intencional desidia valdrá también, sea cual sea el fallo, en el balance que se haga de este episodio

Correo: rtrejo@etcetera.com.mx

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