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memoria TV Azteca y Muñoz Ledo
Pablo Hiriart
Los casos de Televisión Azteca y el de Porfirio Muñoz Ledo vinieron a explicar, con claridad, por qué el sistema de procuración de justicia está por los suelos y en consecuencia padecemos una de las peores y más prolongadas crisis de seguridad pública en el país. Hace apenas una semana y media el presidente de Sony dijo en la residencia oficial de Los Pinos que su empresa estaba reflexionando acerca de la posibilidad de trasladar sus instalaciones a un país que les proporcione mayores garantías de seguridad. Las reacciones fueron del corte tradicional: que en otros países están peor; que muchas otras empresas extranjeras sí creen en México, etcétera. Sin embargo, detrás de las palabras del empresario japonés hay una realidad inocultable: el sistema de procuración de justicia está completamente colapsado. Está descompuesto, que no sirve para dar seguridad a los mexicanos ni a los extranjeros que tienen aquí sus inversiones. Uno de los factores por los cuales se ha llegado a este derrumbe es precisamente la politización del sistema de procuración de justicia. Se hacen investigaciones por consigna, por conveniencias políticas, y en eso se les ha ido el tiempo, en lugar de volcar todos los esfuerzos hacia perseguir lo que realmente hay que perseguir y castigar: el delito. La semana pasada tuvimos dos ejemplos que ilustran de manera evidente cómo la politización domina a la procuración de justicia. Revelan con nitidez que las procuradurías han relegado el cumplimiento de sus obligaciones fundamentales para dedicarse a la persecución de sus enemigos políticos. La primera de ellas es el pleito personal que trae el procurador de Justicia del Distrito Federal, Samuel del Villar, contra funcionarios y periodistas de TV Azteca. La PGJDF ha montado un muy vistoso operativo para hacer declarar a funcionarios de esa televisora por el caso Stanley. Los citatorios se hicieron del conocimiento de la población luego de un incidente entre una periodista de la televisora del Ajusco, Lily Téllez, y el procurador Del Villar, cuando ella lo quiso entrevistar en la vía pública y él la demandó porque dijo que se le estaba atacando su vida privada. Lo anterior es falso: la entrevista, planteada de mal modo si se quiere, se le quiso hacer afuera de su casa. Son muchos los políticos abordados por la prensa en la calle, afuera de su casa o de sus oficinas y no pasa nada. Ello no quiere decir necesariamente que esté bien, pero no es motivo para una reacción de corte judicial de parte de quien tiene el monopolio del uso de la fuerza pública en la ciudad de México. A raíz de ese incidente la Procuraduría hizo un escándalo, destinó agentes y ministerios públicos para seguir el caso, y desfogar así el encono personal que Del Villar tiene contra los directivos de Azteca. Aquéllos deberían estar en la calle persiguiendo la delincuecia que azota al Distrito Federal y no en pleitos personales que hacen de la justicia un show y un acto de revancha personal. El otro caso fue el de Porfirio Muñoz Ledo y la dirigencia nacional del PARM, donde la PGR ha tenido un papel muy activo. Esta informó que se había abierto una investigación en contra del dirigente del PARM, Carlos Guzmán, por narcotráfico, a petición de Porfirio Muñoz Ledo. ¿De cuándo acá se hacen investigaciones por peticiones personales de políticos contra otros políticos? ¿Cómo es que el procurador y los más altos funcionarios de la PGR dedican su tiempo a la intriga política por peticiones personales? Ahí como amigos investíguenme a fulano. Y por narcotráfico, si no es mucha la molestia. ¿Cómo es que se abren investigaciones por solicitudes de un político y no por una denuncia escrita ante un Ministerio Público? Esa es la politización de la justicia, investigar por encargo y por razones políticas. Y esos dos ejemplos no son nada más los que surgieron la semana pasada. Pero podríamos llenar páginas con los pormenores de casos con frabricación de pruebas y de culpables por razones políticas que le han llevado a la PGR a destinar sus recursos humanos y materiales hacia áreas distintas al combate del crimen y el narcotráfico Pablo Hiriart es director general del periódico Crónica. |
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