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Fernando Mejía Barquera

La reportera y el procurador

Foto: Antonio Oropeza

El episodio número ocho en el pleito que sostienen TV Azteca y el procurador del DF, Samuel del Villar, comenzó el pasado 7 de mayo cuando tres guardaespaldas que custodiaban a la conductora del noticiario Hechos del 7, Lily Téllez, fueron aprehendidos por policías de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Los guaruras llevaban cuatro días apostados fuera de la casa de Del Villar vigilando y tomando nota de las salidas y entradas del procurador. Se les detuvo para ser sometidos a investigación debido a que portaban armas de fuego. Lily deseaba entrevistar al funcionario, pero como éste se había negado a concederle una cita, decidió establecer una guardia fija, presumiblemente para tratar de abordarlo cuando saliera de su casa. O cuando llegara. A veces ella, acompañada de un camarógrafo y un asistente, vigilaba, pero en otras se ausentaba para cumplir con sus compromisos, o simplemente para vivir su vida, y encargaba esa labor a los guardaespaldas, quienes resultaron ser agentes de la Procuraduría General de la República, dependencia que los comisionó para dar seguridad a Téllez debido a que la periodista afirmó haber sido amenazada por narcos.

Durante la semana pasada, Lily Téllez, con el semblante descompuesto y la voz entrecortada, apareció varias veces ante la cámaras de tv para protestar por la detención de sus escoltas y llamarse víctima de un atentado a la libertad de expresión. Preparaba, según dijo, un reportaje sobre el caso Stanley y quería contar con el testimonio del procurador Del Villar, pero éste se negó a ser entrevistado por TV Azteca. Téllez tenía el derecho -incluso la obligación periodística- de solicitar esa entrevista, pero Samuel del Villar también ejerció la potestad que tiene toda persona para declinar ser entrevistada si considera que sus testimonios no van a ser presentados siguiendo un criterio de objetividad y ética periodística. Téllez ha dicho que un funcionario tiene la obligación de informar a la sociedad sobre el desempeño de sus funciones. Así es, pero existen varios medios para hacerlo.

No es la primera ocasión que esta periodista acude a las puertas de una casa para tratar de entrevistar a alguien. Hace tiempo tocó el timbre del domicilio de Pablo Chapa Bezanilla con el propósito de hacerle unas preguntas y por el interfono salieron ajos y cebollas, era la voz del ex fiscal profiriendo insultos de grueso calibre contra la reportera en una escena que se volvió famosa. Ahora Lily estaba a punto de protagonizar una escena similar que hipotéticamente podría ser descrita así: Samuel del Villar sale de su domicilio a bordo de un automóvil y con algunos guaruras al lado; Lily Téllez, micrófono en mano y seguida por su camarógrafo, forcejea con los guardaespaldas y logra hacer algunas preguntas al procurador; la cámara registra a Del Villar, quien, adusto y mal encarado, ordena a su chofer acelerar la marcha; la reportera alcanza a gritar: "¿Por qué no quiere declarar, señor?"; finalmente una toma hecha tras el fragor de la batalla muestra a Lily editorializando acerca de la negativa del procurador a ser entrevistado.

Probablemente en el reportaje del caso Stanley realizado por TV Azteca no veremos esa escena, pero Lily Téllez logró otra igualmente espectacular -incluso más- y que sin duda estará en ese programa especial. ¿Qué puede ser más llamativo en la pugna entre TV Azteca y Samuel del Villar que ver a una periodista de esa empresa forcejeando y discutiendo con policías y funcionarios de la Procuraduría del DF?

 

Televisa y Radio Centro

Foto: Jorge Claro/Contraluz

El 8 de mayo, Televisa anunció oficialmente que llegó a un acuerdo con Grupo Radio Centro para entablar una alianza estratégica que, en caso de concretarse, podría llevar al consorcio de la familia Azcárraga a asumir el control accionario de ese grupo radiofónico o fusionarlo con Radiópolis, la filial del consorcio en el negocio de la radio. De llegar a efectuarse la operación, Francisco Aguirre Gómez sería el único miembro de la familia todavía propietaria de Radio Centro que no vendería sus acciones y permanecería como presidente del Consejo de Administración, además de asumir la presidencia ejecutiva de la empresa que resultara de la fusión.

De realizarse el acuerdo se crearía un gigantesco grupo radiofónico. Televisa controla 17 estaciones en la República, de las cuales seis difunden en el DF; Radio Centro cuenta con 12 estaciones en la capital del país y una en Monterrey, pero maneja la programación y funciona como representante de ventas de las emisoras afiliadas a Organización Impulsora de Radio (OIR) que agrupa a 85 emisoras en el territorio nacional. Es decir, más de 100 radiodifusoras estarían involucradas en la operación. La Comisión Federal de Competencia, que deberá autorizar la alianza o la fusión, tendrá que ser muy cuidadosa y convincente a la hora de emitir su fallo.

La alianza Televisa-Radio Centro involucra también el futuro de José Gutiérrez Vivó, cuya agencia Infored mantiene desde diciembre de 1998 un acuerdo con el grupo radiofónico de la familia Aguirre, el cual tiene vigencia hasta el año 2015 y donde se establece que Radio Centro transferirá a Infored dos frecuencias -XEFAJ AM y XEJP-AM, La Consentida y Radio Variedades, respectivamente- condición que hasta la fecha no se ha cumplido. Durante la semana pasada trascendió que el conductor de Monitor se entrevistó con Francisco Aguirre para enterarse de cuál sería la ubicación de Infored en la mencionada alianza y si las estaciones que Radio Centro se comprometió a cederle también están en la lista de activos que podrían fusionarse con Radiópolis

Fernando Mejía Barquera es periodista.
Correo: mbarquera@latinmail.com

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