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cuentas claras
Enrique Contreras Montiel
Arte y destreza en el gobierno del DF Realmente, gobernar es un arte. Es decir, hay dos aspectos de gobernar. Uno es el que se refiere a la imagen de gobierno que se genera. Lo otro es el de mantener caminando a la maquinaria de gobierno. La diferencia de esos dos aspectos da pie a la creencia común de que los gobernantes mienten. Y, bueno, sí lo hacen, pero en muchas de las ocasiones para evitar explicaciones complicadas. Lo más difícil es evitar decir que no es posible hacer, que tampoco es posible hacer lo que se desea, y menos aceptar que no se puede responder a lo que demanda la gente. Si se revisa la estructura presupuestal del gobierno del Distrito Federal, rápido se llega a la conclusión de que más vale gastar en imagen pública que intentar tener más recursos para atender promesas de campañas políticas.
Lo que no dicen
Cualquier gasto en campañas de promoción de la imagen pública será menor que el requerido para resolver los problemas. En realidad, el presupuesto responde a decisiones del pasado y carga con fuertes inercias sociales difícilmente reorientables. Simplemente, el gasto que puede responder a un propósito, el de inversión, representa 27.4%, y de éste, 92.9% está destinado a obra pública. Respecto de los ingresos del gobierno del DF, los que se denominan como Propios, tienen un importante componente en los impuestos, los cuales representan 21.6% del total. De esa cantidad, 44.4% corresponde al cobro del predial y otro tanto similar, 44.1%, al de nómina. Otras fuentes de ingresos son los derechos, los cuales representan 8.9% del total y, dentro de éstos, los de agua, son 53%. Sin embargo, el DF tiene una importante fuente de financiamiento. Tan sólo en lo que se refiere a las Participaciones por Actos de Coordinación Fiscal con la Federación recibe 6.4% de sus ingreso, además de Participaciones de Ingresos Federales recibe 33.6%. Es decir, obtiene del gobierno central cerca de la mitad de su presupuesto. Evidentemente, el proceso de federalización no le está beneficiando.
Sobre gastos
Por el lado del gasto, es decir, en la posibilidad de cumplimiento de las promesas, las cosas no están mejor. Solamente el presupuesto asignado a las delegaciones políticas representa 33.5%. Destaca que hay una relación directa entre el número de habitantes y el presupuesto asignado. Solamente a las delegaciones más numerosas -Iztapalapa y Gustavo A. Madero- les corresponde más de la cuarta parte (26.48%) de ese presupuesto, en las cuales están 18 y 15.3% de los defeños, respectivamente. Hay otro rubro todavía más pesado, y es el que se refiere a infraestructura, vivienda, salud y asistencia social. En conjunto, estos aspectos se llevan 37.8% del gasto del gobierno del DF. Nótese que si el gobierno del DF pretendiera incrementar sus ingresos propios tendría que empezar por ser eficiente en la recaudación tributaria y cobro de los servicios que presta. Ese hecho, lo llevaría a afectar los intereses de muchos ciudadanos que eluden y evaden sus responsabilidades fiscales. Pero, además, si el gobierno local pretendiera reorientar su gasto, igualmente tendría que enfrentar fuertes inercias e intereses creados. Muchos de esos intereses con un perfil "popular". Todo parece indicar que el arte de gobernar el DF consiste en la destreza de montarse en él, no dejarse tirar y ofrecer la mejor sonrisa a la prensa, y lo demás es lo de menos |
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