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Sandri, el futbolista

Bernardo Barranco

Foto: Alfredo Estrella

El nuevo nuncio apostólico llegó precisamente el día del debate, "para no llamar la atención". En sus primeras declaraciones parece tomar distancia de sus predecesores. Afirmó que por ninguna circunstancia se entrevistaría con narcotraficantes como lo hizo Prigione con los Arellano Félix. También declaró que no vio "ningún conflicto", contrastando la pasión con que Justo Mullor asume el conflicto chiapaneco. Leonardo Sandri, al parecer, quiere imprimir su sello, accesible y atento con la prensa, comparte ya una pasión con la mayoría de los mexicanos: el futbol. Lo demás es una incógnita. Por su posición privilegiada, Sandri conoce, como pocos, los secretos de la Curia Romana.

Nació el 18 de noviembre de 1943 en Buenos Aires, Argentina. De una familia porteña con profunda vivencia católica e inclinaciones políticas peronistas. En la década de los 70 ingresa a la Pontificia Academia. Luego se incorporó a la Secretaría de Estado. Quienes lo conocen dicen que es amable y reservado e inteligente sin llegar a deslumbrar. Sandri es hijo de la generación Wojtyla, ortodoxo y doctrinal, así como sensible en lo social. Hace poco más de dos años, en la Basílica de San Pedro, recibió la consagración episcopal, designado a la vez nuncio apostólico en Venezuela.

Como nuncio apostólico en Venezuela, su desempeño fue cuidadoso dada la difícil transición que vive ese país. Muchos intereses tanto de la democracia cristiana venezolana como de la Iglesia católica fueron afectados por Chávez. Con tacto y mesura, Sandri negocia con la constituyente no modificar temas como el aborto y la eutanasia. Su promoción a México es oportuna, pues su función mediadora se había erosionado ante el gobierno de Caracas. Según algunos observadores, en México, Sandri continuará con el perfil más pastoral de Mullor, para otros seguirá los lineamientos de su jefe Angelo Sodano y, por tanto, se tendría una nueva versión más pulida de Prigione. Es decir, un nuncio político. Pero hasta el momento sólo hay una certeza: el nuevo nuncio es un fanático del futbol

Bernardo Barranco es vicepresidente del Centro de Estudios de las Religiones en México (CEREM).

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