etcétera el país campañas 2000 dinero el mundo
columnas medios ciberia gente
ensayos tianguis mañana libros
cultura espectáculos etcétera

libros

de la imprenta
Periodismo popular

reseña
Crónicas del gozo
Neftalí Miranda Pineda

reseña
Pita: ave fénix
Joel Phillips

atril
Adiós, Pita

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

tintero

"Siglo XX: desmoronamiento de identidades"
Ganador del Premio Primavera 2000

Adriana Cortés/Ignacio Padilla

Ignacio Padilla (ciudad de México, 1968) obtuvo con Amphitryon el Premio Primavera de Novela 2000, convocado en España por Espasa Calpe y Ambito Cultural. Ignacio Padilla ha recibido entre otros premios, el Alfonso Reyes 1989, el Premio Juan Rulfo para Primera Novela 1994 y el Premio Juan de la Cabada 1994. Es autor de las novelas Imposibilidad de los cuervos (1994), La catedral de los ahogados (1995) y Si volviesen sus majestades (1996), entre otros libros.

 

Foto: Ricardo Ramírez arriola

Amphitryon, ¿es una metáfora del siglo XX?

Es mi lectura del siglo XX. Todo mundo se pregunta ¿por qué el tema germano?: llegué por el lado de los austríacos, porque mi lectura del siglo XX tenía que ver con el desmoronamiento de las identidades tanto nacionales como individuales, y qué mejor época que ese mundo del imperio habsbúrgico que se derrumba en la Primera Guerra Mundial; pero el problema de la identidad continúa hasta la actualidad de manera muy intensa.

¿Qué vasos comunicantes encuentras entre En busca de Klingsor, de Jorge Volpi y Amphitryon?

No entro a la cuestión del mal. No me considero un escritor de ideas como Jorge, sino más bien un escritor de historias. Soy muchísimo más narrativo que racional y la reflexión que hago se dirige más hacia lo que es el ser y no ser; el nombre y el anonimato, la individualidad y la multitud que sí terminan por llegar al punto del mal como es la masificación; en el nazismo la pérdida de la identidad.

¿Por qué tu novela está ambientada en Europa?

Simplemente elegí el tema centro-europeo porque era el lugar donde yo quería que se desarrollara mi historia. Si hubiera sido los Altos de Jalisco el lugar donde pudiera hablar mejor sobre la identidad y plantear una apuesta ajedrecística, allí hubiera desarrollado la historia.

¿Te interesaba superar el realismo mágico?

El problema del realismo mágico es su carácter fantasmal. Siempre he estado convencido de que las novelas del realismo mágico eran realistas. Lo de mágico se lo pusieron luego los lectores ajenos a nuestra realidad; simplemente era un realismo extremadamente congruente con la realidad y la oralidad latinoamericana. Creo que el concepto de realismo mágico fue inventado, manoseado y finalmente impostado.

¿Por qué el título de la novela: Amphitryon?

Amphitryon es un personaje de la literatura clásica y un arquetipo a la vez. Mi novela sería la vigésimo novena Amphitryon que existe. Amphitryon es el arquetipo del doble, del impostor. Es el primer personaje de la comedia griega que se enfrenta al problema de identidad al ser suplantado por Zeus.

¿La idea del "doble" qué significa para ti?

Es un conflicto intrínseco a todo ser humano: la idea del doble, del doppel ganger, del impostor, del sustituto; la multitud que habita dentro de cada uno de nosotros son temas que se encuentran vigentes desde la literatura de Babilonia hasta nuestros días. La idea de ser alguien más me parece universal.

Inclusive el libro tiene un epígrafe de Pessoa...

Tenía que ser de él porque finalmente es el gran impostor de sí mismo; el gran creador de sus propios impostores. Crea tantos que terminan impostándolo a él, quien desaparece y se convierte en una sombra de los personajes de la ficción, que finalmente es el fenómeno literario; sólo que él lo llevó a su existencia misma.

En este sentido, el llamado grupo del "crack" lleva la impostura hasta sus últimas consecuencias, ¿no crees?

Creo que si hubiera una impostura en el sentido estrictamente creativo, escribiríamos todos igual, pues lo que nos permite jugar a ser sombras los unos de los otros es que somos extremadamente distintos; en nuestra contaminación se mantiene nuestra diferencia. Tanto Eloy Urroz como Ricardo Chávez, Pedro Angel Palou, Volpi y yo nos mantenemos diferentes dentro de la amistad o de las coincidencias que puedan unirnos.

Jorge Volpi dice que tú eres el mejor estilista del grupo, ¿qué piensas al respecto?

Siempre es muy difícil hablar de uno mismo y suelo dejarle la palabra a quienes me conocen más. Creo que soy el más barroco. Jorge en su proverbial modestia no podría decir de sí mismo que es un gran estilista; yo lo considero así. En mi generación hay estilistas a quienes admiro mucho como Eduardo García Galeano o Pablo Soler Frost.

Los escritores del "crack", ¿aún funcionan como grupo?

Funcionamos como amigos. Creo que funcionan las amistades que pueden mantenerse por encima de cualquier tipo de problemática profesional; favorece la solidaridad en un ámbito literario donde todo se ve con suspicacia; donde todo tiende a ser individualidad.

Volviendo a Amphitryon, ¿piensas que ha cambiado tu estilo con respecto de La catedral de los ahogados?

La catedral de los ahogados fue escrita hace 12 años, y es mi exorcismo de lo que fue mi propia saturación de los grandes escritores del barroco latinoamericano. Aunque parece que en esa novela hay mucho de García Márquez, hay más de Saramago y de Carpentier.

¿Entonces piensas que ya resolviste la angustia de las influencias de la que habla Bloom?

Creo que está siempre permanente, pero a mí no me crea angustia. Al contrario, me satisface poder decir: caray, estoy hecho de otras literaturas y puedo llegar a formarme en otras. Tengo influencias tan dramáticamente distintas como Borges, por un lado, y Asterix y Obelix, por el otro. Tengo también una influencia tremenda del cine.

Para escribir Amphitryon, ¿a qué fuentes recurriste?

A la literatura. No soy un investigador muy riguroso ni un historiador. Conozco un poco de la historia de Europa central, de Austria y Alemania

 

Adriana Cortés es periodista cultural.

principal | correo | publicidad | búsqueda | suscripciones | anteriores