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El DF, sacrificado

Pablo Hiriart

El Distrito Federal concentra alrededor de 10% del padrón total del país y, por ello, puede ser determinante en los comicios de julio. Quien lo ve de esa manera es el PRD, y no así Acción Nacional ni el PRI.

Fox estaba muy preocupado en no pelearse con Cárdenas en aras de una ilusoria declinación del perredista en favor suyo, y prácticamente le dejó el Distrito Federal al PRD. Estaba confiado en la existencia de un voto diferenciado que favorecería a López Obrador y a él. A estas alturas ya no es tan claro si Fox desplazará o no a Cárdenas en la capital. Todo indica que sí, pero las encuestas del PRD indican un "amarre" entre el voto favorable a López Obrador y a Cárdenas. Vamos a ver si es cierto, o si sólo se trató de un ardid publicitario.

El PRI también dejó a su suerte a Jesús Silva Herzog. Es cierto que él no ayuda mucho, pero lo que quizá explique con mayor precisión el estancamiento de la campaña priista en el DF es la necesidad de que Fox no crezca tanto y la oposición divida sus votos. Según los cálculos priistas es mejor sacrificar otra vez la capital y no perder las elecciones presidenciales. Esas podrían ser algunas de las razones por las cuales ni el PAN ni el PRI han denunciado con vigor el estrafalario gasto de la jefa de gobierno, Rosario Robles, en promover su imagen personal a través de todos los medios de comunicación posibles. Un millón de pesos diarios sólo para televisión, más el gasto en prensa, radio, tarjetas telefónicas y otras formas de publicidad alternativa forman una aplanadora que no la para nadie. Cuando menos, nadie que se quede con los brazos cruzados.

El castigo a Cárdenas de parte de los votantes del DF es una realidad. Quizá se haya atenuado en las últimas fechas en virtud del bombardeo mediático, pero en todo caso ése no es un castigo general hacia el PRD. Andrés Manuel López Obrador va en primer lugar de las preferencias de los capitalinos debido a dos hechos concretos. El primero se llama Rosario Robles. La jefa de gobierno ha gastado torrentes de dinero para revertir la mala actuación y el pésimo sabor de boca que dejó Cuauhtémoc Cárdenas, además logró imprimirle una dinámica diferente a la administración de la ciudad. No es que ahora se esté gobernando mejor, que puede o no ser real. El caso es que Robles cambió la apariencia, y para ello no ha reparado en gastos.

El otro factor que favorece al PRD es que el PRI y el PAN le quieren quitar a López Obrador su registro como candidato a jefe de gobierno. Tal vez jurídicamente López no tiene derecho a participar como candidato, pues no cumple con los requisitos, pero el hecho concreto es que al perredista se le ha creado la imagen de víctima y eso le ha ayudado.

Por su parte, el PAN lleva un candidato a jefe de gobierno que no ha logrado meterse en el ánimo de la ciudadanía. Por razones que él señala como presupuestales, estuvo tres semanas completamente fuera de la competencia propagandística. Al administrar sus recursos creyó estratégico hacer un paréntesis para poder echar toda la fuerza al último tramo de la campaña. Eso lo sacó de la competencia. Incluso, se opina en algunos círculos que Creel no quiere ganar. Eso no es así, pero si parece que es, ya no hay vuelta de hoja. Creel es una buena persona, pero no ha dado la batalla con la intensidad necesaria para ganar, como sí lo ha hecho Fox.

Finalmente, el PRI también parece instalado en una suerte de limbo de apatía con respecto a las elecciones capitalinas. Silva Herzog no ha sido el candidato que el PRI esperaba. No ha logrado sumar a los indecisos ni ha despertado entusiasmo entre los capitalinos. ¿Qué le pasó? Da la impresión de que no está hecho para buscarse el apoyo popular en una elección competida. No tiene estrategia, su propaganda es pésima y transmite muy poco a los auditorios donde se presenta.

Así es que en caso de que Silva siga a la baja y en el PRI no tomen como un reto la elección en el DF, no sólo van a perder otra vez la capital del país, sino que pueden hacerle un fuerte daño a las aspiraciones presidenciales de Francisco Labastida y deberían olvidarse de obtener mayoría en el Congreso

Pablo Hiriart es director general del periódico Crónica.

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