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En las profundidades
Marina Robles

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para ser genial, un poco de ajenjo

Marina Robles

Autorretrato de Van Gogh

¿Usted sabía que el licor de ajenjo era el preferido de personajes como Van Gogh, Toulouse-Lautrec y muchos otros genios del arte de la sociedad francesa del siglo XIX? Yo no. Tampoco sabía que quienes lo han probado dicen que tiene la virtud de trastornar el cuerpo mientras la mente está lúcida. Otros, que no lo han probado pero sí estudiado, opinan que tiene la capacidad de hacer tronar a las neuronas como palomas.

El licor es un destilado verde que proviene justamente de la hierba que le da el nombre y es capaz de provocar convulsiones, alucinaciones, episodios psicóticos y, si se usa con frecuencia, daños cerebrales permanentes.

El licor fue prohibido en el mercado europeo y estadounidense desde principios de los años 20, al parecer por los extraños comportamientos de sus consumidores, entre otros, famosos pintores como Lautrec, pero poco se sabía de las sustancias que provocaban el problema y las rutas que seguía.

En la Universidad de California, en Berkeley, un grupo de investigadores se dio a la tarea de identificar los componentes tóxicos del licor y los caminos que siguen para dañar el cerebro.

La razón no es el uso del licor de ajenjo, que actualmente debe reducirse a dos o tres excéntricos del Primer Mundo, sino a que el ajenjo como hierba es utilizado en una gran diversidad de mezclas herbolarias.

El componente químico identificado en el licor y en la hierba recibe el nombre de "alfa-thujone", que según estos estudios tiene un doble efecto negativo en el cerebro. Primero, bloquea un receptor conocido como GABA-A, que ha sido asociado a una forma de epilepsia.

Bajo condiciones normales, el GABA-A inhibe la pérdida de células cerebrales regulando el flujo de iones de cloro. Así que bloquear al regulador conduce a la muerte de neuronas.

Como antes mencioné, aunque puede resultar interesante especular si las pinturas de Van Gogh y el estilo de vida de Lautrec se debían al consumo de ajenjo, en realidad el interés de estos investigadores radica en la popularidad que han adquirido productos herbolarios que entre sus componentes incluyen el aceite de ajenjo. Este aceite contiene también "thujone" y se usa en algunas preparaciones empleadas para curar desórdenes estomacales. El remedio no es novedoso, desde hace mucho tiempo se utilizaba para eliminar parásitos intestinales. De hecho, el nombre en inglés de esta hierba se origina de ese uso (wormwood).

El licor aún es manufacturado en España y en la República Checa. No contiene, por supuesto, las proporciones originales del antiguo ajenjo, pues la regulación actual de la Unión Europea limita la cantidad de "thujone" en diez partes por millón, mientras que el antiguo licor contenía más de 260 partes por millón.

En Estados Unidos vender ajenjo aún es ilegal, pero puede adquirirse a través de Internet en otros mercados del mundo.

Según los investigadores de este estudio, quienes han indagado aspectos de índole cultural sobre el tema, opinan que el atractivo del consumo de ajenjo se relaciona con la historia asociada a sus antiguos y célebres consumidores y con el ritual de preparación. El licor, de sabor amargo, se disuelve en una cuchara especial con granos de azúcar y luego se mezcla con agua.

Entre los hallazgos de este estudio se encuentran personajes que conservan botellas de ajenjo de más de 100 años, es decir, con las cantidades de "thujone" como para poder parecerse a Picasso

Marina Robles es maestra en Ecología Marina por el CICESE y Fellow del Programa LEAD-México. Actualmente estudia el doctorado en Ciencias en la UNAM.

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