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primera plana Diarios en campaña
Marco Levario Turcott
Es el periodismo de facción en tiempos electorales una oferta informativa acentuada cuando la competencia política alcanza sus niveles más álgidos. No debe sorprendernos, empero, porque las preferencias partidarias están en todos lados y los dueños de las empresas periodísticas, así como los profesionales de la comunicación, participan del proceso rumbo al 2 de julio con la animosidad de sus propias convicciones e intereses. Aunque estos últimos lleguen a ser más poderosos que la propia solidez noticiosa que presentan a sus lectores. Ya lo sabemos: no hay periodismo objetivo posible ahí y cuando quienes ejercen la profesión tienen determinadas predilecciones como es natural en cada persona; por eso, la oferta informativa es resultado de la subjetividad y también de la parcialidad. Ambos talantes se materializan cuando eligen, digamos, un titular principal que pone de relieve las posturas del candidato con el cual simpatiza o cuando subraya y magnifica algún yerro de aquel político con quien disiente. A menudo, sin embargo, las preferencias editoriales llegan al exceso de caricaturizar los dichos y los hechos que reducen los litigios a una contienda de la que parece dar testimonio más una revista de cómic -colmada de héroes y villanos- que un periódico listo para contribuir a entender las razones de las ideas y el debate que originan. Esa mística que sustituye y rebasa al de por sí simplón género de la caricatura, llega a convertir el tabloide en un pasquín de partido, orientado y determinado por los intereses políticos sustentados en las siglas que sean. No hablaremos o, más bien, no escribiremos sobre generalidades y, en cambio, invitamos mejor al lector a reparar en el protagonismo político de algunos medios cuando llega a ser tan pronunciado que distorsiona la propia labor de informar, en demérito del oficio y de la propia credibilidad de cada rotativo. Hemos citado aquí cómo la animosidad de los editores hicieron que un diario se convirtiera en destacado promotor del retiro de la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas en favor de Vicente Fox Quesada; dijimos en su momento cómo esa promoción partió de una nota que carecía de sustento. (Por cierto, uno de los directivos de ese diario, Ciro Gómez Leyva, invitó hace unas semanas a su programa en Canal 40 al candidato del PAN cuando aquél cumpliera su segundo aniversario y Vicente Fox ya fuera Presidente.) Vimos también la forma como, erigidos como tribunal del pueblo, varios rotativos declararon ganador a uno u otro de los contendientes principales en la competencia presidencial, sin que hasta ahora -muchos días después- conozcamos un trabajo demoscópico donde se valore con la mayor precisión y rigor posibles cuáles fueron los alcances de este encuentro televisivo y, en consecuencia, cuáles fueron (si acaso) los movimientos que determinó en las preferencias electorales de los ciudadanos. Aun con esos elementos para ofrecer certezas hubo periódicos que, como es el caso de unomásuno, decretaron sin empacho que FLO se afianza con debate u otros más como Reforma que, apoyados en consultas telefónicas, resaltaron que el ganador en ese intercambio multicitado fue Vicente Fox. Incluso haciendo algunas críticas al candidato de su preferencia -en un editorial dijo que Cuauhtémoc Cárdenas oscila sólo en torno de sí mismo- La Jornada ha expresado sistemáticamente su apoyo al candidato presidencial del PRD y ha acentuado las críticas en contra de los abanderados del PAN y el PRI. Pero algunas veces la animosidad de los editores provoca algunos dislates o excesos, según concluya usted, amable lector, luego de la reseña del siguiente ejemplo, tomado de la edición del jueves 4 de mayo. En uno de los subtítulos de su cabeza principal (Labastida: sacamos la casta o nos damos por derrotados) se lee lo siguiente: "Rehuye Fox confrontarse con Cárdenas en un debate cara a cara". La postura editorial de La Jornada se sitúa en el contexto del reto que hiciera el candidato del sol azteca a su homólogo del blanquizaul para llevar a cabo un debate entre éstos. Vicente Fox invitó a Cárdenas a respetar el acuerdo para que el 23 de mayo ellos dos, junto con el abanderado del tricolor, participaran en un debate, y que entonces valoraría la posibilidad de aceptar la invitación del ingeniero. Una posible lectura de esto es que, en efecto, primero habría que materializar el encuentro pactado y luego valorar otras posibilidades. Otra lectura es la que hicieron los editores de La Jornada empleando la palabra "rehuye". La sobriedad analítica podría considerar, en ese diario no fue el caso, que el político guanajuantense tenga presente que ahora la contienda principal es con el candidato del PRI. Probablemente la misma valoración hizo Cuauhtémoc Cárdenas cuando hace algunos años decidió no incorporar la participación de Carlos Castillo Peraza en el debate televisado, cuando se disputaban el gobierno del Distrito Federal. En esa ocasión, por cierto, La Jornada se abstuvo de poner "rehuye el ingeniero un debate con el candidato del blanquiazul" Marco Levario Turcott es subdirector de etcétera. Correo: mlevario@etcetera.com.mx |
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