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real politik La guerra nuclear
María Cristina Rosas
En la conferencia sobre desarme efectuada hace dos semanas al amparo de la ONU, Estados Unidos se puso a la defensiva ante las acusaciones procedentes de Moscú entorno a la instalación de un nuevo radar antimisiles en el norte de Noruega, muy cerca de la frontera con Rusia. El presidente ruso, Vladimir Putin, sugirió que el radar de referencia es el más avanzado en términos tecnológicos y constituye una acción encubierta de EU encaminada al desarrollo de un escudo contra misiles disparados por los llamados Estados bribones (rogue states) y Rusia que, de hecho, viola las disposiciones del tratado sobre misiles antimisiles (Anti-Ballistic-Missile Treaty, conocido también como ABM). Putin, quien goza ahora de una gran autoridad moral en asuntos sobre desarme debido a que la Duma (Parlamento) rusa recién ratificó el tratado que prohíbe totalmente los ensayos nucleares en el mundo (mientras que su contraparte estadounidense no suscribió el año pasado alegando una "afectación inaceptable" a la seguridad nacional del país de las barras y las estrellas), asumió el liderazgo en las críticas contra Estados Unidos. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, orador en las pláticas sobre desarme, externó en Nueva York que la guerra nuclear, contrario a lo que muchos analistas afirman, sigue siendo una posibilidad aterradora y real. Explicó que la fuerte presión para desarrollar sistemas de defensa misilísticos podría ser la pauta para una nueva carrera armamentista. Por tanto, insistió en que el tratado AMB es la piedra angular para la estabilidad estratégica en el mundo y dijo que había que ser sumamente cuidadosos antes de tomar los pasos que podrían reducir, más que fortalecer, la seguridad global. El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Igor Ivanov, dijo al New York Times que todos deberían darse cuenta de que el colapso del tratado ABM tendría un destructivo efecto dominó sobre el sistema existente de acuerdos en materia de desarme, debido a que sin ese marco, entonces Moscú, Washington y otros países como India, Pakistán y posiblemente China entrarían a una etapa de desconfianza y confrontación. El gobierno noruego dijo que el radar -localizado cerca del pueblo fronterizo de Vardo- fue diseñado para mantener los ojos abiertos en torno a actividades espaciales sospechosas y potencialmente peligrosas, si bien esa explicación fue refutada por reconocidos científicos y analistas. Las evidencias sobre las actividades del radar salieron a relucir en una reunión celebrada en Ginebra donde Estados Unidos y Rusia intentan dar vida a la iniciativa para concretar las pláticas sobre reducción de armas estratégicas III (o bien Strategic Arms Reduction Talks, START III). Inge Sellevag, periodista noruego, increpó al gobierno de su país sobre el radar. La respuesta recibida fue que el propósito del artefacto instalado era que la Agencia Nacional Aeroespacialde Estados Unidos (NASA) siguiera los rastros de la "chatarra espacial". Sin embargo, cuando Sellevag acudió a la NASA nadie sabía de la existencia de Vardo. Los científicos más experimentados asumen que el radar forma parte de lo que se denomina red de defensa nacional de misiles (National Missile Defence Network, NMD) y que en este caso serviría para monitorear los ensayos misilísticos rusos. No se debe olvidar que la NMD es una variación de la Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE) desarrollada en los tiempos de la presidencia de Ronald Reagan, el cual busca edificar una sombrilla protectora que coordinaría satélites, radares y misiles para rastrear e interceptar misiles destinados a destruir objetivos estadounidenses. Un sistema de esas características está prohibido por el ABM, pero en un año electoral donde el Presidente estadounidense (demócrata, por cierto) busca congraciarse con los legisladores republicanos (proclives a apoyar un fuerte gasto militar debido a sus vínculos con grandes consorcios fabricantes de armas), es posible que el proyecto siga su marcha a riesgo de empujar a las naciones del orbe a una nueva carrera armamentista María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. |
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