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Camisones
Leonora Carrington, dramaturga

Laura Ríos

¿Camisones? No, no tenemos camisones. Ya nadie los usa, están bien pasados de moda. Todo el mundo se pone pijamas rayadas, es el reglamento, los Grandes le han puesto rayas a la civilización para que tengamos un sueño sin sueños.
Dwyn

Tres años después de elegir México como lugar de exilio, Leonora Carrington escribió en 1945 Un camisón de franela. Cincuenta y cinco años después Hauke Lanz se encuentra en México montando esta obra. En aquella época Leonora tenía 28 años. Hauke tiene 30. Leonora dejó su país natal a los 19, para viajar a París donde tuvo contacto cercano con los surrealistas. Hauke dejó Alemania y desde hace ocho años vive en Francia. Tiempo femenino y tiempo masculino parecen integrarse en un universo arquetípico atemporal. El tiempo es permanente trascenderse, diría Paz.

Un camisón de franela describe el paisaje de ensueño de una pesadilla familiar. En esta pieza los personajes "vivos" visten pijamas de rayas, mientras que los mudos fantasmas de los muertos portan camisones de franela blanca. Dwyn, uno de los personajes, explica por qué: "Los camisones de franela están pasados de moda". Por supuesto, la pijama de rayas, "una civilización de rayas", evoca cínicamente la horrenda experiencia de los campos de concentración, mientras que los camisones de franela blanca pertenecen al mundos de los sueños y la fantasía.

La obra funciona en capas o secuencias no narrativas y la relación entre las acciones, diálogos y sonidos opera de manera oscura y ambigua, acercándose a la esfera del inconsciente. El humor negro de Leonora Carrington se refleja en los personajes vivos: Arawn, un niño enfermizo y tiránico -en alusión a Leonora- que sublima la desventaja como una metáfora de la incapacidad de una relación armoniosa con el mundo real; Dwyn, su madre, quien recibe una extraña visita; Nud, quien lentamente será absorbido por una atmósfera de conspiración y por los raros y cómicos ritos que regulan la obra. Prisni es la sirvienta, pero su destino es más ambiguo; de hecho, vive el mito de Leda y el cisne a la inversa: en escena aparece un cisne negro y gordo que guarda una íntima correspondencia con la imitadora "tonta" de Leda, Prisni. Los fantasmas de los muertos aparecen y desaparecen y celebran una fiesta donde el destino del padre de Arawn se descubre.

Hauke Lanz está interesado en este mundo fantástico, lleno de mitos y símbolos que se contraponen a la razón, "la civilización se ha encargado de frustrarlo. Creo que ha fallado pero fallaría aún más si todas estas nociones del universo mental no fueran expresadas, sobre todo en momentos intensos de la humanidad como las guerras, donde el mundo parece sufrir un retroceso".

"Civilización es hablar por teléfono, ir al supermercado, pagar la renta, trabajar... Creo que todos buscamos algo que yo llamaría la droga perfecta, algo que nos llevé más allá de la realidad concreta. Para mí, montar una obra es buscar, viajar detrás de una manera regular de vida".

Lanz se encuentra en México para realizar una investigación sobre la obra teatral de Leonora Carrington en el marco del programa Villa Médicis hors les murs, apoyado por el Sevicio Cultural del Ministerio Francés de Asuntos Internacionales. Aquí conoció a Juan José Gurrola, quien contactó a algunos de los actores que ahora integran el elenco de esta puesta en escena, la cual está conformado por Rocío Boliver, Paola Cordova, Katia Elnecave, Edwarda Gurrola, José Guadalupe López, Daniel y Mijal Schmidt, Manuel Sevilla y Fabián Storniolo.

La iluminación y la escenografía es de Meinolf Kössmeier, quien trabajó por ocho años con la compañía teatral alemana Theater and der Ruhr y a quien Hauke conoció por casualidad. La traducción es de Ivett Montalvan. David Psalmon es el asistente de dirección y el vestuario y accesorios son de Ximena Fernández.

El lugar donde será escenificada esta obra tampoco escapa a la sincronía o casualidad: "Me siento afortunado de que Un camisón de franela se escenifique en X`Teresa Arte Actual. Es una fortuna trabajar en éste que es un convento convertido en galería. En los últimos años he trabajado en lugares que no son teatros convencionales. Es interesante para el público ver una obra de teatro en un lugar donde usualmente se acude a ver performance, obra plástica, instalaciones. Carrington es pintora, escritora, sus escritos permean su obra pictórica y viceversa. Creo que es interesante ver esta pieza en este espacio"

Un camisón de franela podrá verse desde hoy y hasta el 14 de mayo a las 20:30 hrs. en X`Teresa Arte Actual (Lic. Verdad 8, Centro Histórico).

Laura Ríos es coreógrafa y bailarina.

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