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La recta final
Los dogmas patrios

Julián Andrade Jardí

Vicente Fox
Foto: Ave

Decía David Broder, columnista de The Washington Post, que la recta final de una elección presidencial semeja a una carrera de caballos. Poco importan las propuestas y los programas. Las personalidades se imponen al mundo de las ideas. No hay nada extraño en ello y es difícil que a estas alturas las cosas cambien, sobre todo cuando el gasto en propaganda en los medios electrónicos es tan alto.

Los ataques verbales entre los candidatos punteros se convierten en el manjar más preciado en este tiempo de estrecheces intelectuales. La batalla entre Francisco Labastida y Vicente Fox parece ser la más interesante, aunque Cárdenas parece dispuesto a realizar el trabajo sucio para el priista, intentando, según él, "polarizar el voto por el cambio". Ante la caída de Labastida, sostienen los asesores de Cuauhtémoc, no queda nada mejor que demostrar que Fox es un inepto y un cambio que México no merece.

Fox insiste en que el proyecto de su alianza es compatible con cualquier aspiración de futuro y por eso hace hincapié en la necesidad de la declinación, de todos los opositores, en su favor. No dice nada sobre programas de gobierno, no aclara qué sucedería con el aborto, por decir un tema espinoso en la izquierda y en la derecha. Pero aparte de inconsistencias, lo cierto es que Fox es quien puede derrotar al candidato priista.

De ahí la moda del voto útil, de la oposición marchando unida hacia Los Pinos. No hay análisis muy claros sobre el voto duro y el cortocircuito que se puede generar. Es difícil que alguno de los hombrecillos amarillos que recorren la ciudad estén dispuestos a votar por el PAN y, además, es poco probable que el gobierno de la ciudad les continúe pagando de darse la declinación del ingeniero.

Labastida sabe que su gran problema es Fox. La recta final está cerrada y el sinaloense enfrenta graves peligros. Quizá sea el primero en perder una elección, lo que no es poco y entraña una presión increíble. Es como los penales en la final de futbol, donde los favoritos son los que suele cometer más errores.

El intercambio de acusasiones en las que Vicente Fox centra su discurso en evidenciar -como si hiciera falta- la corrupción priista y el PRI prefiere desnudar las incoherencias discursivas del candidato panista.

Creo que en este esquema es más redituable la estrategia foxista, pues hace un recordatorio de lo que todo mundo sabe. La venta de Pemex, en cambio, no es un asunto que esté en la agenda ciudadana, aunque sea un dogma mayor en la historia patria.

Labastida dijo la semana pasada que "le preocupaban" los viajes de Fox a Estados Unidos, sobre todo por aquello de sus intenciones de vender Pemex. Fox le reviró que iría a reunirse con millones de mexicanos que tuvieron que abandonar su patria por la pésima política económica de los priistas.

Así serán las campañas a partir de ahora. El dinero y cómo se gaste será fundamental en los últimos 50 días. Habrá que ver si la idea de cambio y el empuje foxista es superior a la maquinaria del PRI y a su innegable presencia en los territorios más dejados de la mano de Dios.

Poco importan los programas a estas alturas. La suerte de algún modo está echada, pero la diferencia es muy poca como para hacer predicciones definitivas

Julián Andrade Jardí es subdirector de Información del periódico Crónica.

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