![]() |
el país | campañas 2000 | dinero | el mundo |
| columnas | medios | ciberia | águila y sol | |
| gente | ensayos | tianguis | mañana | |
| libros | cultura | espectáculos | etcétera |
|
libros |
||||
|
de la imprenta reseña reseña tintero
|
personal Chivo en cristalería
Guillermo Vega
Desde siempre, Mario Vargas Llosa (Arequipa, 1936) ha vivido atormentado por dos demonios: la literatura y la política. En los 50 siguió muy de cerca la polémica del papel del intelectual en la sociedad, protagonizada por Sartre y Camus. Luego, padeció el entusiasmo y el final desencanto por la revolución cubana, hasta convertirse en uno de sus acérrimos críticos. Y, finalmente, llegaría su postulación como candidato a la Presidencia de Perú, aventura en la cual fracasó. En tanto su obra siempre ha estado surcada por preocupaciones sociales, más que políticas; sólo en Conversación en la Catedral, de 1971, se aventuró a hacer, desde la novela, una crítica abierta a la situación política de su país. Desde entonces, lo político sólo era material para artículos periodísticos y entrevistas. Diez años después de su gran descalabro político, Vargas Llosa aborda de nuevo la política desde la mirada de la novela. En La fiesta del Chivo aborda los días finales de Leónidas Trujillo, el dictador dominicano asesinado en 1961, a los 70 años, por un grupo de militares de su confianza ayudados por la CIA. En El pez en el agua, su libro de memorias de 1993, Varguitas no cesa de preguntarse acerca de su descalabro político. La respuesta podría ser una triste paradoja: el escritor no supo transmitir a sus compatriotas una visión de futuro provista de lo que sobra en sus novelas: imaginación, fantasía, esperanza. En su lugar, propuso un futuro racional, estricto y hasta autoritario. Afortunadamente, Vargas Llosa ha escarmentado y, aunque sigue interesado en la política militante, ha aprendido a convivir en paz con sus obsesiones. En una reciente charla por Internet, un cibernauta le confiesa que no soporta su visión del mundo ni sus opiniones políticas, por lo que le pide que le dedique una sola frase para quedarse sólo con la imagen de escritor. Vargas Llosa responde: "Sólo se me ocurre la siguiente: lea mis novelas y evite mis artículos, ensayos, conferencias y entrevistas". Gracias Mario, seguiremos tu consejo Guillermo Vega es periodista, escritor y profesor universitario. |
|||
|
|