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Una justa distribución

Erick García Cruz

Las indefiniciones, ambigüedades y hasta contradicciones en las que han caído los tres últimos gobiernos federales en relación con la política económica (verbigracia la falta de mecanismos que generen, impulsen y sostengan una equitativa distribución de la riqueza en nuestro país) son factores que bien podrían solventarse mediante la conformación de un marco institucional que vislumbre soluciones a largo plazo y que, a su vez, defina las características y objetivos de la propiedad privada y el papel del Estado en el desarrollo económico, así como las oportunidades de la población en general para acceder a un mejor nivel de vida.

La anterior es la tesis que maneja Isaac M. Katz en su libro La Constitución y el desarrollo económico de México, a través del cual analiza y disecciona este documento medular (desde el punto de vista económico y no desde su andamiaje jurídico) con el fin de demostrar que la mayor parte de los problemas económicos que vive el país son el fruto directo de la inconsistencia e inoperancia de nuestra Carta Magna.

En un contexto actual, en el que el capitalismo ha "triunfado" sobre otros esquemas socio-económicos y ante el supuesto "fin de las ideologías", Katz nos plantea una pregunta sencilla pero fundamental para la legitimidad de la política económica de la actual administración: ¿cómo se define la propiedad privada en México?

Después de varios estudios y revisiones pormenorizados de la historia de la Constitución (desde la celebración del Congreso Constituyente de 1857 hasta el proceso fundacional conocido como revolución mexicana), el autor analiza los artículos 27, 25, 26, 3, 123, 28, 31 y 131 -en ese orden- para concluir que, paradójicamente, nuestras leyes no garantizan el Estado de derecho pues -luego de un sinnúmero de modificaciones- el marco legal se ha confeccionado a partir de situaciones coyunturales (intereses específicos y definidos en momentos socio-políticos particulares) y no contempla soluciones a largo plazo ni orientadas al bien común.

Sin conformar una apología del llamado neoliberalismo, Katz se adentra en la necesidad de insertar a México en el proceso "globalizador" contemporáneo, pero con una óptica más cercana a la "tercera vía" que propone Anthony Giddens: es indispensable que se defina a la propiedad privada en nuestra nación, pero el Estado (que no debe confundirse con el gobierno) debe realmente administrar y regular los recursos pero no discrecionalmente; asimismo, se propone la creación de un mecanismo que obligue a los poderes Legislativo y Ejecutivo a asumir los costos de sus errores en este rubro.

De manera sencilla pero explícita, esta obra posee el mérito de acercar a cualquier lector sin conocimientos de economía a un terreno vasto pero tan complicado a primera vista; también alimentan las voces que han reclamado (sobre todo en estos tiempos electorales) la redacción de una nueva Constitución, porque con la vigente no se garantiza el acceso de México al escenario económico mundial

Isaac M. Katz, La Constitución y el desarrollo económico de México, México, Cal y arena, 562 pp.

Erick García Cruz es licenciado en Periodismo por la ENEP-Acatlán, UNAM.

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