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con el candidato Grillos en el bosque
Marco Levario Turcott
A las 10 de la mañana el sol ya es inclemente. Nadie sabe que falta una hora para la convocatoria que ondeaba en el bosque de Tlalpan citando a las nueve. Caracol, caracol, caracolito Al filo de las 11 por fin entra en escena la Cherokee azul marino. Salen Vicente Fox y su comitiva, también Santiago Creel. Sonríen, incluso cuando un niño travieso le dice al candidato presidencial que tuviera cuidado y no pisara los caracoles. Comienza la caminata. No somos más de 50 personas: "Se ve, se siente, Vicente Presidente...". Alguien me empuja. Una niña quiere decirle algo al que según su papá va a ser Presidente. Susana Soto, se llama. Tiene 11 años. "No es posible que usted insulte a la gente, si va a ser Presidente no nos puede hacer esto". -Ya no lo voy a hacer. -Pues a ver si cumple. "Ya llegó ya está aquí el que se va a...". Entre risas la frase se corta. Hay niños, advierte una señora. De pronto, alguien grita con todas sus fuerzas: "Por antimexicano, mejor que viva Cárdenas". El candidato sonríe mientras Creel reparte autógrafos por todos lados: "Yo si le voy, le voy a Santiago Creel". Un niño de dos años, Hernán, apenas sabe hablar. Sentado en las piernas de su papá, repite lo que éste le dice que le diga a aquél: "Cumpe poy favoich". "Hernán, qué bonito nombre, claro que cumpliré", dice Vicente. "Cuídese mucho, no me lo vayan a balacear", advierte a Fox casi llorando una señora mientras un niño pregunta a qué horas les daban las congeladas y las pelotas que les prometieron. "Al rato mijo, las cosas están en el camión". "Estoy bien cuidado", le dijo Fox a la señora. Poco después recibe un amuleto de Patricia Olluela, ortodoxa cristiana. "Para que lo proteja y le dé buena suerte". Dejad que los niños se acerquen a mí "A la bio, a la bao a la bim...". Estamos en el estrado y somos mucho más que dos: alrededor de mil personas. No está Barnie y tampoco Gokú, hay un muñeco Vicente Fox encarnado por un hombre chaparrito que se moría de calor. También una joven que se parece a Campanita, con un traje morado y una minifalda que no se sacude la mirada de los papás. En representación de los niños habla la hija del guanajuatense, Ana Cristina, una joven que anda por los 18. "Fiu, fiu, estás como quieres", le grita un joven de los amigos de Fox. No hay muchos gritos ni vivas ni porras, el calor es sofocante. Lo sabe Eduardo, el maestro de ceremonia, por eso promete "un festival a todo dar, con regalos y juguetes para todos". Son las 11:10 de la mañana. "Buenas tardes", saluda Ana Cristina. Habla en nombre de todos. Es un orgullo, dice, que todos los niños quieran ser parte del cambio, sus ideas son muy importantes. Hace un anuncio: entre los asistentes hay un niño que un día será candidato al gobierno del DF y otro a la Presidencia; "la experiencia será inolvidable", grita Ana. Vicente convoca a la chiquillada El número corre a cargo de la Estudiantina de APAC, niños mermados de sus facultades mentales. "Siempre hay, por quién vivir y a quién amar". No se les da el ritmo ni a Santiago ni a Vicente, quizá pensaban cada uno en sus promesas. "Al final, la vida sigue iguaaal." Y aunque el día que repartieron el ritmo ellos no estuvieron, los dos fueron reconocidos como miembros de la estudiantina. El calor está de los mil demonios. Cantan todos una nueva rola: "Si se puede". En los panderos: Vicente y Santiago, Santiago y Vicente. Se ven muy tiernos y muy sonrientes. El muñeco de Vicente Fox se quita la máscara y exige un refresco por todos lados. Santiago inicia los compromisos, más empleo para sus papás. Y luego les pregunta sólo a los pequeños: "¿Qué día es el de las próximas elecciones?". Balbuceos. "Yo les propongo a los niños que ese día despierten temprano a su papá y a su mamá"... ¿Y luego qué harán? -Ir a desayunaaar, grita Eduardo Hernández, un pequeñín de cinco años. -Votar por los candidatos del PAN, responde Santiago. Y luego entonces, el desayuno. "Amigochos y amigochas", empieza su discurso Vicente Fox. "Muchas felicidades en este día del niño, que nos recuerda todos sus derechos y nuestras obligaciones para hacer un futuro cierto y de esperanza para todos". Recuerda a los chiquillos pobres del país. El más niño de todos es un señor como de 60 años que está encaramado en un árbol y que no deja de gritar vivas. "El 3 de julio comienza el nuevo milenio", dice el guanajuatense. Nunca más un joven sin estudios por razones económicas, "para que entre otras cosas, no les fallen las cuentas", pienso para mí. -¡Sí se puede, sí se puede...! -Y garantizaremos salud a todos los niños, tal como dice Dominos Pizza, no habrá un centro de salud a más de media hora de cada uno. (Santiago se consume de calor, pero no pierde la sonrisa.) Vicente Fox finaliza, ha descubierto el secreto de la eterna juventud o al menos lo promete: "Joven es nuestro futuro, joven será México entero". ¿Y el festival? De nuevo al micrófono, Eduardo pide al público que espere, que ya mero comienza el festival. Mientras, Vicente y Santiago avientan pelotas y firman otras tantas. Campanita lanza besos. Habla Alejandro Cataneo, el niño premiado con ser el candidato por un día al gobierno del DF. "México sería mejor si no dijéramos groserías". Fox se pone serio. En la tarima está ahora Sandra Juárez, la niña que será candidata a la Presidencia de la República. Es de Guanajuato, termina su discurso y se va rápido. Le pregunto a Alejandro Cataneo si él hizo el discurso. Sí. Y de inmediato agrega orgullosa su mamá, Dulce María Fuentes: "Yo le ayudé". Los candidatos se despiden. Eduardo y Campanita también. Les pregunto por el festival. Se suspendió, responde el primero. Pero si hace apenas cinco minutos decían que... Eduardo y Campanita se van. Los niños están hartos, son como 100. Unos exigen refresco, otros comida y algunos más se duermen en los brazos de sus padres. Manuelito se puso a llorar cuando lo despertaron para ponerlo en brazos de quien "será Presidente". No pueden más los niños. Pero los camiones en que los trajeron están cerca. Los esperan unos boings, sandwiches y pelotas. Le pregunto a uno de los del cuerpo de seguridad si no tiene calor y con ese traje. No, contesta seco. Se llama Marco Garza. ¿Vas a votar por Fox? Abre la puerta del candidato. Repito la pregunta. El reitera la respuesta que es el silencio. Está apenado pero finalmente mueve el rostro de derecha a izquierda. Busco la salida y me topo con 12 camiones llenos. Unos señores reparten sandwiches, refrescos y pelotas. Fernando Sánchez Figueroa es un niño de 14 años que dice que no sabían a qué habían venido, que una señora los trajo desde Santa Lucía, allá por Cuajimalpa. Su hermana, le pidió que se callara, que ya no dijera más. Y entonces Fernando gritó: "Venimos porque quisimos. Pero si usted nos invita vamos a donde diga..." Marco Levario Turcott es subdirector de etcétera. |
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