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en campaña Euforia y entusiasmo
Jaime Ramírez Garrido
El escenario estaba dispuesto: 18 horas antes del debate nos reunimos en el foro instalado en el World Trade Center representantes de todos los partidos, aunque en rigor, habría decir de los candidatos: Camacho no tiene propiamente un partido y Porfirio lo tiene prestado; de hecho, parecería que sus colaboradores se avergüenzan del PARM. A cada momento aclaran que pertenecen a Nueva República. Sus tarjetas de presentación reducen al mínimo el logotipo del partido y destacan otro que dice: "Porfirio Muñoz Ledo, Presidente". Muy sonrientes y risueños recorrimos de nuevo el foro, vimos las primeras fotografías del escenario; previendo cómo se vería la fotografía de conjunto de los participantes con la ridícula distancia de 1.80 metros entre candidato y candidato. Recuerdo el ancho de tres metros de los pasillos de los recintos parlamentarios, cuyo canon arquitectónico marca que deben tener la medida de dos espadas extendidas de manera que no se toquen. Repasamos reglas: sólo una persona de producción permanecería dentro del foro; no habría comunicación con el exterior; ningún candidato podría acudir a la sala de prensa... Entre sonrisas, chistes, protochistes -muchas afirmaciones del equipo de Porfirio se convirtieron en chiste horas después- y chistes que dejaron de serlo, advertí que, en nombre de Democracia Social, anunciaba de una vez que, de haber un debate entre tres, nos negaríamos a asistir porque considerábamos que no se po-día excluir a nadie. Somos mucho más que dos Sabíamos que íbamos a ganar. Desde que se abrió la posibilidad del debate, en el comité de campaña y en el Grupo de Respuesta Inmediata trabajamos sobre la certeza de que en igualdad de circunstancias nuestra comunicación con los electores era positiva, contundente. Así lo habían demostrado las cápsulas de Televisa, Los candidatos a fondo. La estrategia era clara y distinta: que Gilberto fuera Gilberto y que presentara a Democracia Social tal como es. Lo que no me imaginaba era el entusiasmo que prendió en la sala adjunta al foro desde donde veíamos el debate los miembros de la Comisión Ejecutiva Federal, colaboradores del equipo de campaña y la familia de Gilberto. En un momento, Silvia Pavón de Rincón Gallardo elevó la mirada y abrió los brazos y la boca en un gesto que merecía una fotografía de esas que nunca quedarán impresas más que en el archivo de la memoria. La sala de juntas de Democracia Social fue acondicionada para ver el debate. Los mariachis llegarían a las 21:00 horas. El cálculo original de 100 personas quedó rebasado desde que periodistas, amigos, militantes del partido del DF y de los estados aledaños comenzaron a llegar para ver el debate. La fiesta rebasó también todas las expectativas. A las tres de la mañana los mariachis callaron, agotamos las últimas copas de tequila brindando por el principio de una nueva etapa de la campaña Jaime Ramírez Garrido es subcoordinador general de la campaña de Gilberto Rincón Gallardo y candidato suplente al Senado por el Partido Democracia Social. |
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