![]() |
el país | campañas 2000 | dinero | el mundo |
| columnas | medios | ciberia | águila y sol | |
| gente | ensayos | tianguis | mañana | |
| libros | cultura | espectáculos | etcétera |
|
el mundo |
||
|
real politik aldea global
|
textos Elián y la neotelevisión
José Alberto García Avilés
La batalla librada por la custodia de Elián González entre Fidel y los anticastristas de Miami parecía desde su inicio una historia pensada y creada para la televisión. Ahora es la televisión quien protagoniza esta historia. Primero la cadena ABC emitió una larga entrevista exclusiva de una periodista con el niño en la casa de sus parientes. La imagen de Elián dibujando sus terribles pesadillas inundó los hogares estadounidenses. Posteriormente, su padre, Juan Miguel González, fue entrevistado en el programa 60 Minutes de la CBS, para lograr el apoyo hacia su causa. Con los ojos llenos de lágrimas, mientras hablaba de su hijo y acusaba de abuso a sus parientes de Miami, Juan Miguel transmitía el dolor y el cariño de un padre desesperado por solucionar la situación. Y el jueves 20, antes de ser entregado a su padre por las autoridades de EU, tuvo lugar la última entrega de este angustioso culebrón, cuando los familiares que custodian a Elián difundieron un video en el cual el niño de seis años le decía a su padre que no quería volver a Cuba. Ante semejante melodrama, no resulta raro que la CBS haya anunciado que va a producir una película basada en la historia de Elián. Los ejecutivos de la cadena admiten que aún desconocen qué historia acabarán contando, pero aseguran que ya han comprado los derechos a "varios miembros de la familia". El inicio del rodaje está previsto para el verano. Mientras, la ABC ha contratado al actor Leonardo Di Caprio como entrevistador. Este ha debutado con una entrevista al presidente Bill Clinton que se emitiría el 29 de abril en un programa especial. El asunto no tendría mayor importancia de no ser porque ha trascendido que cuando terminó la entrevista, Di Caprio volvió a grabar las preguntas como si las estuviera realizando por primera vez, "con más emoción y aplomo". Este incidente ha levantado ampollas entre los periodistas de la ABC, quienes han visto cómo un actor les puenteaba y se convertía en el interlocutor del Presidente, con una batería de preguntas facilonas, recreadas ante las cámaras. Aunque los veteranos de los informativos de la ABC se quejan por lo que consideran un agravio a la profesión periodística, los ejecutivos de la cadena justifican la fórmula Di Caprio como un nuevo gancho para captar una audiencia más joven. Según esta estrategia, miles de adolescentes querrán comprobar las dotes de Di Caprio como entrevistador de Clinton. El tratamiento del caso Elián y la entrevista de Di Caprio son dos nuevos síntomas de la banalización del periodismo televisivo estadounidense. Cuando las redacciones de las cadenas recortan presupuestos, disminuyen su cobertura internacional y cancelan algunos espacios por falta de audiencia, surgen los dramas reales adaptados al guión televisivo y los actores que juegan a ser periodistas. Si el periodismo audiovisual nunca fue un germen químicamente puro -siempre ha coexistido con una programación primariamente orientada hacia la evasión y el entretenimiento- ahora, en su versión estadounidense, se encuentra sometido al denominador común del sensacionalismo y los buenos sentimientos. Umberto Eco anunció el triunfo de la neotelevisión, caracterizada por ofrecer una especie de radiografía de la sociedad en donde viven los telespectadores. La neotelevisión se configura como una ventana para el público, quien de algún modo puede sentirse protagonista de los contenidos televisivos. Así, la oferta neotelevisiva presenta, como señala José Angel Cortés, "un gran supermercado, donde la ficción, la información, el espectáculo y la publicidad forman parte de un totum revolutum, en el que a veces la distinción de estos campos es casi imperceptible". La neotelevisión engendra el infotainment, un híbrido fascinante, mezcla de información y entretenimiento, de realidad y espectáculo, capaz de satisfacer las exigencias del momento. A ello también colaboran los protagonistas de la actualidad, convertidos en actores con sus propios discursos y acciones. Como apunta García Noblejas, la información cada vez más se concibe como una especie de coctel: "Entre los infomercials, los infotainments, los docudramas y los publirreportajes se han evaporado los géneros y los modos clásicos, como netos horizontes de expectativas que eran claramente reconocibles por el público y como criterios estables de trabajo por los informadores". Todos los campos de la producción televisiva se hallan sometidos a la presión estructural de los dictados de la audiencia y ésta constituye el principal criterio de validez. Con frecuencia, los editores de los informativos toman las decisiones sobre los contenidos en función de lo que "vende", en vez de lo que "importa". Es decir, la construcción del periodismo televisivo se concibe como un instrumento comercial para cosechar la máxima audiencia. Una de las consecuencias de la mezcla entre géneros es que, de forma sutil, los parámetros de espectacularidad y divertimento se trasladan a todo el entorno mediático (incluso a la llamada "prensa de calidad"). Porque, como apunta Neil Postman: "Al tratar a los personajes de actualidad como en una comedia o un drama, la televisión induce a otros medios a hacer lo mismo, de forma que todo el entorno informativo comienza a imitar a la televisión". Si admitimos con Postman que "el entretenimiento es la supraideología de todo el discurso sobre la televisión" no resulta extraño que la neotelevisión evolucione hacia un "hibridismo" de géneros y cada vez sea más infrecuente encontrar programas clasificables como "géneros puros". Las preferencias de los espectadores se orientan hacia un género capaz de integrar la diversión en escenarios y situaciones reconocibles en la actualidad. De este modo, el infotainment conduce a la exacerbación de otros géneros ya existentes (la entrevista, el reportaje, el talkshow), e incide en el ámbito de lo netamente informativo. Porque en el fondo, no se trata sólo de un tipo de programa, sino sobre todo de la creación de relaciones: entre ficción y realidad, entre el medio y el público, entre el periodismo y el entretenimiento. El infotainment en la neotelevisión produce realidad transformada en espectáculo, ya sea el drama de Elián González o el show del entrevistador Di Caprio. Hagan sus apuestas: ¿cuál es el actor que próximamente entrevistará a Aznar? José Alberto García Avilés es profesor de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Navarra. |
|
|
|