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primera plana intermedios
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difusiones Tensiones electrónicas
Francisco Báez Rodríguez
Cuatro sucesos relevantes ponen luz sobre la no tan sencilla relación entre los medios electrónicos y el proceso electoral que tiene su fecha cumbre el próximo 2 de julio. El primero de ellos se relaciona con la reticencia de la Cámara Nacional de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT) para transmitir los promocionales del IFE con cargo al 12.5% de tiempo que corresponde al Estado. La CIRT, incluso, recomendó a los concesionarios no recibir ni transmitir los mensajes de promoción del voto ni campañas afines. Los concesionarios de los medios electrónicos argumentan que el problema no es de dinero: que hace tiempo se ofreció al IFE transmitir toda su publicidad de manera gratuita, por lo cual se suscribió un convenio con la Secretaría de Gobernación, pero que el IFE no debe utilizar tiempos fiscales, pues éstos "corresponden exclusivamente al Ejecutivo federal". El caso es que los spots aún no se difunden y algunos de ellos, dirigidos a desalentar la compra-venta del voto, han herido susceptibilidades en algún partido político. El segundo se relaciona con la negativa, de parte de Televisa y TV Azteca, conspicuos miembros de la CIRT, a transmitir el primer debate presidencial por sus respectivos canales estelares. El argumento que dieron es que tanto Canal 5 como Canal 7 tienen cobertura nacional. Eso es cierto, pero también lo es que los canales 2 y 13 suelen tener más audiencia, su programación está enfocada a los adultos y, en términos de continuidad, atraerían naturalmente más electores. El rating nacional del debate apenas superó los 25 puntos. El consejero presidente del IFE transmitió esa preocupación a las autoridades correspondientes, pidiéndoles hacer uso de sus facultades legales para obtener efectivamente una cadena nacional, pero la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC), dependiente de Gobernación, llanamente respondió que "no existe fundamento para tal solicitud". El tercer suceso es el más reciente informe del monitoreo a los medios electrónicos realizado por el IFE. Este reveló que, a diferencia de lo ocurrido los dos meses anteriores, se dio una amplia diferencia en la cobertura de las campañas presidenciales en radio y televisión. Estos destinaron 49.5% de su tiempo al PRI y Labastida; 21.3% a Fox y Alianza por el Cambio y 16.3% a Cárdenas y su coalición. Una nada despreciable diferencia de 90 horas y 29 minutos entre Labastida y Fox. Adicionalmente, en términos cualitativos y aunque siguen predominando las notas neutrales, ha crecido la brecha entre el trato que ha recibido Labastida (con poco más de críticas que de aplausos) con el que ha recibido Fox (con una carretada de críticas por cada aplauso). El cuarto suceso es el debate mismo. Labastida no corrió con suerte. El sorteo lo puso apeñuscado entre los demás y le dio a Fox la oportunidad de hacer el cierre. Los ataques que lanzó no fueron evaluados en su contenido por la mayor parte del auditorio, sino por la imagen de debilidad que significaron. El postdebate tampoco le ayudó, por el hecho de que las encuestas instantáneas fueran telefónicas. ¿Qué sigue? Por una parte, es previsible un estira y afloja entre el IFE, Gobernación y la CIRT; en éste se verá si las autoridades federales y los concesionarios están dispuestos a ir a fondo en la democratización total del proceso electoral. Es previsible también una ardua negociación sobre formato, promotores y participantes del segundo debate. El PRI lo necesita y preferiría que fuera entre seis. Al PAN le conviene que sea sólo entre los dos punteros, lo que reforzará su estrategia de "elección plebiscitaria". El PRD -tras el hundimiento de ese viejo trasatlántico llamado Cárdenas- encontraría su tablita de salvación en el debate hecho exclusivamente entre los tres "grandes" (aunque sería más correcto decir los tres "históricos") y Democracia Social -luego del triunfo inobjetable de Rincón en el primer debate- puede, con todo derecho, exigir que el segundo sea entre los seis, que se realice entre cuatro o, incluso, que sea entre los únicos tres que captaron interés en el primero: Fox, Rincón y Labastida Francisco Báez Rodríguez es subdirector general del periódico Crónica. |
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