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ideas en campaña ¿La unión hace la fuerza?
Francisco A. Eissa Barroso
El fantasma de las alianzas y declinaciones continúa rondando la elección. El martes 25 de abril tuvo lugar el tan esperado debate entre los seis candidatos a la silla presidencial. De todo lo que nos dejó, resulta muy llamativo el hecho de que la fiebre de unificar a la oposición parece haber tomado nuevos bríos. No sólo fue muy tratado durante el citado encuentro, sino que durante el resto de la semana varios candidatos continuaron haciendo declaraciones al respecto. Primero Vicente Fox, que desde hace meses decía estar en pláticas con el PARM-Nueva República y el PCD, anunció abiertamente, a medio debate, que necesitaba a "Porfirio" y a "Manuel". Estos respondieron diciendo que quien los necesitaba realmente era la patria. Luego le dijo a Rincón Gallardo que él era indispensable para su proyecto y que tomaría toda su propuesta social y la integraría al plan de la Alianza por el Cambio. Para concluir el encuentro, Muñoz Ledo invitó a la oposición a crear un programa común y presentar un solo candidato con mayores posibilidades de vencer al PRI. Desde el viernes anterior, el candidato del PARM reiteró su interés por que la oposición se presente como un solo frente para derrotar más fácilmente al PRI. Sin embargo, pidió que primero se lleve a cabo un debate entre los cinco candidatos de oposición, del que surja un programa común o, por lo menos, las bases para desarrollarlo y después realizar una "primaria" en la oposición como la elección interna del PRI para ver, según la opinión pública, quién debe encabezar el proyecto opositor. Por su parte, Fox espera que los demás candidatos renuncien a sus campañas para unírsele, sin más, pues dice, es el único aspirante de oposición con posibilidad de ganar la Presidencia. Lo cual es cierto. La renuncia de los demás candidatos significaría la pérdida del registro para sus partidos y la renuncia a cualquier tipo de presencia legislativa. Fox evidentemente no tiene nada qué perder pero, ¿y los demás? Una alianza sería complicada. Sobre todo con partidos tan poco definidos en el espectro político. El PAN se dice de centro-derecha y su candidato dice ser un hombre de "centro-izquierda". El PARM y Democracia Social son realmente "socialdemócratas". Manuel Camacho se declara de centro y Cárdenas de la verdadera izquierda mexicana. ¿Fox está de acuerdo con las propuestas de Rincón Gallardo: legalizar el aborto; aumentar los derechos de las mujeres y de los homosexuales? ¿Estará dispuesto a eso su partido? ¿Y los otros candidatos? Cárdenas se niega rotundamente, insiste en que no declinará en favor de la "reacción y la traición"; sigue esperando que levante su campaña, aunque parece claro que ya no soplan los mismos vientos que en 1988. Porfirio Muñoz Ledo ya dejó muy en claro sus condiciones, mientras que Manuel Camacho dijo que no accederá a la alianza hasta que Vicente Fox se mueva más al centro y amplíe su programa respecto de los derechos humanos. En tanto que Rincón Gallardo, realmente beneficiado por el debate, se ha reconocido como una figura importante para el triunfo de cualquier facción opositora y ya dijo que no a la alianza. En resumidas cuentas, sin considerar los rumores que corren respecto de las "chambitas" ofrecidas por el panista a sus contendientes, la alianza parece depender de dos cosas en términos particulares. Primero, que los candidatos puedan llegar a unificar su propuesta: la reforma legislativa y del Estado de Muñoz Ledo, tal vez algo de la visión económica de Manuel Camacho, más lo que se pueda incorporar de Fox, pues parece evidente que Cárdenas no participará, sin importar qué pase. Y, segundo, la capacidad que tenga Fox para imponer este "programa común" a sus bases o la voluntad de éstas para aceptarlo. Como bien dijo Muñoz Ledo, una alianza opositora podría ganar la Presidencia con 60 o 70% de los votos. Pero la unión a ultranza que persigue Fox es también muy distanciada de la realidad. Una cosa es un gobierno realmente plural, a mi juicio la mejor propuesta del panista, y otra aspirar a ganar con una coalición débil y con pocos puntos en común. Esto aunado al reconocimiento del candidato priista de que su partido sí tiene posibilidades de perder la elección y al evidente intento de echar a andar la maquinaria partidista iniciado con la reunión que sostuvo Labastida con los gobernadores de su partido el pasado miércoles, lleva a suponer que la alternancia de poder, para muchos el paso final en la democratización del país, está por llegar. Pero hubo otras propuestas interesantes en la semana, veamos algunas: Francisco Labastida habló el lunes de retirar el fuero a los secretarios de Estado y considerar el del Presidente, a lo que Fox contestó que él estaba dispuesto a retirárselo a todos los funcionarios públicos. Si bien la medida va evidentemente encaminada a reducir la corrupción, me parece algo drástica. El fuero tiene su razón de ser. Tenemos que entender que la política es el arte de buscar el mal menor. Es decir, es preferible afectar los derechos de 50 hombres que no hacerlo e indirectamente perjudicar a 100. Por lo tanto, la ética que aplica a los funcionarios de un gobierno es distinta a la de los miembros ordinarios de la sociedad, las leyes para el Estado son distintas de las leyes de los ciudadanos, y es aquí, de hecho, donde la "partida secreta" encuentra su razón de ser. Eliminarlos es absurdo, particularmente en el caso del Presidente de la República, esto entorpecería drásticamente sus funciones y atentaría contra el Estado en sí mismo. Respecto de los secretarios de Estado, dada la movilidad de los cargos, el problema sería menor. Lo que se debe hacer es regular el fuero, acotarlo y establecerle una nueva legislación de tal manera que la operación del Estado no quede paralizada pero que al mismo tiempo se reduzca la corrupción. Cárdenas propuso triplicar el presupuesto de ciencia y tecnología, reconstruir el Conacyt como un instituto independiente del Ejecutivo y reformar el Sistema Nacional de Investigadores. Esto junto con una mayor colaboración entre empresas y universidades, llevaría a una mayor implementación de la tecnología producida en el país directamente en los sectores productivos de la sociedad. Sin embargo, parece necesario aclarar a qué sectores de la producción en ciencia y tecnología se van a dedicar estos nuevos recursos, la producción de tecnología aplicada es indispensable para el desarrollo económico del país. Sin embargo, ésta es difícil de producir si no se invierte en ciencia "dura". Asimismo, las ciencias sociales, la producción de teóricos y cientistas sociales es importante para el análisis, estudio y planificación de la sociedad nacional y su entorno político. Se debe dejar bien claro en qué se va a invertir. Finalmente, Labastida se pronunció por aumentar la confianza entre los inversionistas, aumentando el empleo, simplificando la legislación, aumentando la producción con tecnología y reduciendo la inseguridad. Esto parece extraño, pues uno buscaría inversión para aumentar los empleos y la producción, no al revés. Acompañó esta propuesta con una reiteración de la necesidad de inversión privada en los sectores eléctrico y petroquímico, necesaria -a mi juicio- para garantizar la prestación del servicio y la modernización, ya indispensable, de las plantas con que se cuenta Francisco A. Eissa Barroso estudia la licenciatura en Ciencia Política/Relaciones Internacionales en el Centro de Investigación y Docencia Económicas. |
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