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la granja


Raúl Trejo Delarbre

1 Poco debate

No fue, como era previsible, debate auténtico. Durante hora y media los seis candidatos presidenciales dijeron sus monólogos previamente preparados. Hubo quienes lo hicieron con brillantez, aunque no figuren en los primeros sitios de las encuestas.

Porfirio Muñoz Ledo y Gilberto Rincón Gallardo avanzaron, solitarios casi, por el terreno firme pero escasamente atractivo de las propuestas programáticas. Francisco Labastida salió a enfrentar a Vicente Fox quien, a su vez, buscó contemporizar con el resto de los candidatos de las oposiciones.

Manuel Camacho le hizo el juego, enfrentando al aspirante del PRI, pero perdió la brújula cuando insistió en hablar antes que nada de él mismo. Cuauhtémoc Cárdenas habló de viejas glorias y descalificó a Vicente Fox con un énfasis que sepultó, por si había dudas, la posibilidad de cualquier alianza contra el PRI.

 

2 Mucha retórica

Foto: Gregorio Arteaga

Comenzó Porfirio Muñoz Ledo, corbata verde, retórica encendida, mirada fija en la cámara que tenía delante suyo. Habló de valores republicanos e insistió en que el debate era entre seis y no solamente de tres candidatos principales.

Esa exhortación no era inútil. Las expectativas en torno al debate del martes 25 de abril se fincaron alrededor de Cárdenas, Fox y Labastida, pero esa noche, seguramente por única vez, cada uno de los seis aspirantes presidenciales tenía las mismas oportunidades. Cuatro rondas de tres minutos cada uno y una breve despedida.

Cuauhtémoc Cárdenas, de impecable camisa de un sin embargo incómodo azul semipanista, habló pausado, también directo a los televidentes, pero con la intención puesta en golpear a Labastida. "Es el candidato del continuismo", aseguró, antes de atacar también a Vicente Fox ("sería un candidato bienvenido del régimen").

El candidato panista no acusó el reproche, porque no era con Cárdenas con quien buscaba polemizar. La tesis inicial de Vicente Fox -corbata color del PVEM, ademanes estudiados, dicción cuidadosa- fue de una elemental simpleza: no somos seis contra seis, sino cinco contra uno: "El debate de esta noche es entre dos futuros".

Corbata roja y obsesiones a flor de piel, Manuel Camacho se lanzó duro y directo contra Labastida, representante "del poder y los empresarios corruptos", aseguró. El candidato del Partido Centro Democrático no tardó mucho en recibir una áspera, contundente respuesta. A Camacho, dijo Labastida de traje oscuro y corbata escarlata, "sabemos que Vicente Fox le ofreció una chamba en su gabinete y ya está actuando como su empleado".

Gilberto Rincón Gallardo, último en la ronda de presentación, fue el único de los candidatos que no miraba todo el tiempo a la cámara. También fue el único que en la presentación inicial habló de sí mismo, describiendo su trayectoria de luchador político y enfatizando, incluso, sus limitaciones físicas. Eso le permitió presentarse como el candidato contra la discriminación.

 

3 Pocas propuestas

Tocó a Camacho comenzar la segunda ronda, inicialmente destinada a los asuntos políticos: establecer controles legales sobre el Presidente y "una nueva arquitectura política". Pero antes que nada, se refirió de nuevo al candidato del PRI que tan duro le había tundido unos minutos antes: "Dejemos en paz a Francisco Labastida. Ya sabemos qué es lo que representa". Luego, en la ronda sobre política económica, el candidato del PCD sugirió reducir tasas de interés y reforma laboral, entre otras medidas.

En su segunda y tercera oportunidades, Cárdenas reiteró sus cuestionamientos tanto a Fox como a Labastida y se manifestó, sin ofrecer detalles, por un proyecto nacionalista en contra, dijo, de las posturas de los candidatos del PAN y del PRI.

Rincón Gallardo empleó su segundo turno en diferenciar la opción que representa de las que postulan los partidos de mayores dimensiones. Luego insistió en defender la pertinencia de un Estado fuerte y habló de un pacto fiscal para avanzar hacia una nueva economía.

Fox redujo su propuesta política a dos consignas: alternancia y equilibrio de poderes y trató de limar asperezas con los tres candidatos que podrían respaldarlo: Manuel, Porfirio, Cuauhtémoc, les invocó, sin respuesta positiva al menos durante la siguiente hora y cuarto.

Porfirio Muñoz Ledo engoló el tono para decir que el cambio político significa, hoy, transformar los fundamentos del poder. Más tarde haría propuestas audaces: trasladar a otro sitio la capital del país, establecer una moneda regional, entre otras.

Labastida se lanzó directo contra Fox: viajó mucho y cumplió poco durante su gestión en Guanajuato, le reclamó, para proponerse él mismo como paradigma de gobernante. "Yo sí construí hospitales, yo sí llevé agua a la gente", se ufanó el candidato del PRI.

 

4 Mucho ruido

Rincón Gallardo
Foto: Vicente Valtierra/Cuartoscuro

Los asuntos sociales fueron tema de la cuarta ronda del debate. "Sólo un país educado puede ser un país de iguales", dijo Rincón Gallardo.

Siguió el momento de mayor energía en la representación que había ensayado Labastida. Que Fox responda de lo que ha dicho, urgió, alzando la voz: "Vicente no debe huir de sus palabras sino hacerse responsable de ellas" con exigencia, pero también con desesperación.

Camacho actuó entonces, sin proponérselo, para distender el ambiente eléctrico que se estaba creando entre los candidatos del PRI y del PAN. Habló de educación. De la necesidad de invertir en la infraestructura urbana. Alardeó de su gestión como regente del DF, apelando a la indiferencia de sus contendientes y a la desmemoria de los televidentes.

Muñoz Ledo habló de cultivar el talento y sugirió entregar a las tareas educativas la décima parte del producto nacional; hacer obligatoria la educación de 12 grados.

Vicente Fox replicó con elegancia y contundencia a las exigencias de Labastida. A mí se me quita lo majadero pero a ustedes (los priistas) no se les quita lo mañosos. Así se sacudió, en 15 segundos, el ultimátum del candidato del PRI. Quizá ese fue el momento más dramáticamente intenso y, en términos de la retórica televisiva, más eficaz del debate.

Había poco por añadir. Cárdenas hizo un inventario de compromisos pendientes. Y llegó la ronda última.

 

5 Fox, privilegio

Piensen y evalúen, exhortó Labastida a los radioescuchas y televidentes en sus dos minutos finales. Ya en otras ocasiones hemos ganado dijo Cárdenas, al pedir que la gente vote en conciencia. Rescatar el momento de la política, urgió Muñoz Ledo. Rincón se empeñó en demostrar que votar por su partido no será un desperdicio. Camacho dijo que el cambio real no es asunto de ocurrencias y le dio un ligero codazo a Vicente Fox al asegurar que la paz en Chiapas no es cuestión de 15 minutos. El candidato panista tuvo el privilegio de cerrar; lo hizo como comenzó, insistiendo en que hay dos proyectos, el de Labastida y el de los demás

 

Correo: rtrejo@etcetera.com.mx

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