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Teremato.com

María Cristina Rosas

Para Mónica González... extrañando tu humor negro...

En este mundo globalizado, transnacionalizado, interconectado, digitalizado (y con todas las extensiones ado que el lector conciba), el símbolo de la modernidad es la comunicación cada vez más sofisticada. Hasta no hace mucho, las personas solían intercambiar números telefónicos. Sin embargo, hoy es impensable una conversación fresa en la que la pregunta "¿tienes email?" no esté presente.

En otros tiempos, un diálogo común estaría basado en cuestionamientos como: "¡Uy, qué cara traes! Se ve que no has dormido en toda la noche", a lo que la otra persona respondía: "Es que estoy agripado y tengo fiebre". En el tono "curandero" que caracteriza a buena parte de las personas, la propuesta para resolver los males del enfermito habría sido: "Pues tómate un té", o tal vez "conozco un remedio casero que te puede caer bien".

En la actualidad, el diálogo citado sería distinto. En la escena estarían las dos mismas personas, y el intercambio de frases podría iniciarse con el ya mencionado: "¡Uy, qué cara traes! Se ve como si no hubieras dormido en toda la noche", a lo que el aludido habría respondido: "Es que mi computadora tiene un virus e infectó todos mis documentos". La solución a los males informáticos de esta persona, no sería un galeno de fama mundial, sino el célebre Dr. Norton.

La informática constituye también otra modalidad en términos de interacción entre los seres humanos. En la historia se ha transitado del contacto físico entre pequeñas comunidades ubicadas en una misma localidad, hasta el contacto virtual entre disgregadas comunidades ubicadas en cualquier lugar de la aldea global.

Hay un aspecto que preocupa a sociólogos, psicólogos, antropólogos y otros estudiosos de la sociedad cuando de evaluar los impactos de las nuevas tecnologías de la información sobre los seres humanos se trata. Aparentemente la interacción social real disminuye de manera proporcional al incremento de la interacción social virtual. Es decir: supuestamente ahora los hijos hablan menos con los padres y en cambio parlotean más con otros cibermaniáticos de algún rincón del mundo. Aunque eso es tan relativo. Se decía que con las nuevas tecnologías la gente iba a escribir menos, cuando en realidad el correo electrónico y los chats obligan a dialogar por escrito, y de manera intensa, dado que se trata de mecanismos de comunicación basados en la necesidad de respuestas prontas.

Pero lo más interesante es cómo las tecnologías de la información empiezan a formar parte de lo cotidiano. "Oye, qué buen libro tienes ahí, ¿dónde lo compraste?", pregunta un amigo, a lo que el interrogado responde: "¿Te gusta? Pues lo conseguí en amazon. com". Ahora las subastas ya no se hacen al estilo de El violín rojo, sino que se llevan a cabo en deremate.com. Las consultas médicas y las prescripciones vía Internet cada vez son más populares. En la actualidad ya nadie pregunta: "¿Tienes hambre?", sino, en un tono postmoderno: "do you yahoo?". Pero para que todo eso pueda funcionar, hay que combatir los ataques de las hordas de los bichos informáticos, esos códigos letales que le hicieron la vida de cuadritos a Angela Bennett (Sandra Bullock) y amenazan con romper la armonía en el ciberuniverso al que cada día arriban más cibernautas por error, por omisión o por voluntad propia. Por eso, ¡atención!, para mayo y junio hay múltiples dolencias que están programadas para activarse en momentos específicos (ver cuadros), aunque, en cualquier instante algún cibermaquiavelo puede enviar a través del correo electrónico un mensaje a miles de usuarios con el siguiente encabezado: "Ciberconsejos para ciber-dominar el ciberespacio", acompañado de un archivo ejecutable llamado elprincipe.exe. Al hacer "clic" en este archivo se activará el virus teremato.com y a menos que la medicina del Dr. Norton esté actualizada, éste será el fin del ingenuo cibernauta

 

 

María Cristina Rosas es profesora-investigadora en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Correo: mcrosas@prodigy.net.mx

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