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el santo oficio

Palabras mentirosas

José Luis Martínez S.

No todos los cartujos han pecado, queridos cinco lectores, pero el amanuense sí. Por eso colma el monasterio de lágrimas y lamentos al escuchar a Mar Castro, la inolvidable Chiquitibum del Mundial de Futbol México 86, cuyos ojos tristes son un latigazo en la conciencia, sobre todo porque como tantos otros él también la ultrajó ávidamente con la mirada e ignoró sus pesares, el insufrible asedio de admiradores cuyo entusiasmo sólo se equiparaba a su lascivia... El escándalo de un crimen la alejó del país, pero la acercó a Dios. Hace algunos días, en un retorno fugaz a la ciudad de México, conversó con Rafael Ortiz Habib, reportero de TVnotas; con él recordó aquellos agitados tiempos y desnudó como nunca su corazón. "Mucha gente me veía como un objeto sexual -le dijo-, por la imagen que se había creado de mí en 1986. Me utilizaron, y creo que por mi apariencia física pensaban que era muy vivida, cuando en realidad era una bebé con cuerpo de mujer"... Al oírla el rostro del trapense se incendia y el peso de la culpa lo abruma: también él soslayó sus cualidades de niña para poblar sus deleznables deliquios con un súcubo de avasalladoras turgencias y boca de infinitas promesas... Gracias a Dios todo eso ha quedado atrás y ahora, desde la trinchera de la religión cristiana, de la cual Anel, María del Sol y Yuri son otras distinguidas militantes, Mar Castro reflexiona sobre su pasado, y dice convencida: "Todas las experiencias me hicieron crecer. Pero cuando lo pienso siento un poco de miedo por todo lo que viví, porque si Dios no hubiera estado cerca de mí, a lo mejor hubiera acabado con mi vida.
Paulina Rubio
Foto: José Quintero
Fui tentada por todos los vicios y riesgos, pero escapé de ellos y ahora soy otra persona"... Con más kilos y menos guapa, pero con la fatal sabiduría de la edad, reflexiona el cofrade, quien la observa con evidente melancolía... EL SUFRIMIENTO DE Ivonne Armant pasaría inadvertido si ella no hubiera alzado la voz para denunciar su "calvario". Como en el caso de Lorena Herrera, quien clama a sus fanáticos la bendición para reducir su hiperbólico e incómodo busto, la célebre nieta de Plácido Domingo sabe que el tamaño sí importa... En plena Semana Santa se presentó en un programa de la televisión chilena para argumentar su decisión de posar para Playboy: "Desde pequeña, mis pechos fueron mi calvario -dijo al atento y conmovido auditorio-. Era tétrico. No iba a la playa, me compraba ropa tres tallas más grandes... No soportaba verme tan flaca y con tanto pecho, pero cuando me quité la ropa para las fotografías de Playboy se acabaron todos esos tabúes"... Un poco después, más relajada pero sin perder el aplomo, negó tres veces los prodigios de la cirugía plástica sobre su cuerpecito de filigrana. "Mi busto es real -afirmó Ivonne, y el amanuense alentó en ese momento la vana esperanza de comprobarlo alguna ocasión- y nunca le he hecho nada. Siempre me he considerado una persona preocupada del espíritu y ahora que me acepté como soy, voy a defender lo natural de mi cuerpo"... Y la cofradía con ella, faltaba más... JOSE DE LA Vega sorprendió a los trapenses con una publicación infame para las buenas conciencias: la Gaceta del Salón El Palacio, perpetrada por "La Tertulia" de ese lugar non sancto, donde el placer es inveterada costumbre y la amistad sobrevive a los naufragios ocasionados por el plausible hábito del exceso. En la edición inaugural, un anónimo redactor (acaso el mismo De la Vega) escribe:
Clara Hayden
Foto: Interviú
"Hipócrita lector, nuestro semejante, nuestro hermano: El Palacio es un establecimiento que en la calle de Rosales núm. 5 se dedica honradamente a servir bebidas euforizantes o sosegantes a una abigarrada y flotante clientela en su mayor parte perteneciente a la fauna y la flora del periodismo, la literatura, la errancia sin fin y los astros perdidos de la sobreviviente bohemia. Y ya casi todo está dicho. Odiando los editoriales, las proclamas y los manifiestos de abajofirmantes, sólo diremos que esta gaceta será la memoria fugaz de la susodicha tertulia"... ¡Salud!... En su primer número, dos cuartillas impresas en computadora, la publicación contiene un poema y un dibujo de Citlali Ferrer, la reseña de la novela Lupe la canalla, de Raúl Rodríguez Cetina, una crónica apocalíptica de Yu-Nou-Jú sobre la ciudad de México y un poema de Eusebio Ruvalcaba para la apertura de la sección Las flores del bar... AYER SE CELEBRO el centenario de Roberto Arlt, el autor de Juguete rabioso, de Los siete locos y tantas otras historias estremecedoras, maravillosas y terribles al mismo tiempo. Uno de sus libros de relatos más importantes es El jorobadito, dedicado a su esposa Carmen Antinucci con una ternura y una sensibilidad poco frecuentes en un escritor como él. "Me hubiera gustado ofrecerte una novela amable como una nube sonrosada, pero quizá nunca escribiré obra semejante", le dice. "De allí que te dedico este libro, trabajado por calles oscuras y parajes taciturnos, en contacto con gente terrestre, fría y somnolienta... Te ruego lo recibas como una prueba del grande amor que te tengo. No repares en sus palabras duras. Los seres humanos son más parecidos a monstruos chapoteando en las tinieblas que a los luminosos ángeles de las historias antiguas... Por eso no encontrarás aquí doradas palabras mentirosas, ni verás asomar el pie de plata de la felicidad, pero tú, que eres comprensiva y tan amiga mía, recíbelo como recibiste mis otros libros, escritos bajo tu mirada pensativa. Tu agrado será mi mejor premio"... QUERIDOS CINCO LECTORES, con las inocentes imágenes de Paulina Rubio y Clara Hayden, El Santo Oficio se despide de ustedes. Que el Señor los bendiga. Amén

José Luis Martínez S. es periodista.

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